-Capítulo 3-

185 51 62
                                        

Los ojos de Rayan estaban clavados en los míos. Sus ojos eran verdes, muy bonitos. Siempre quise unos ojos así, que pena que los tenga marrones. Se dice que  los ojos son el punto donde se mezclan alma y cuerpo. En mis ojos  creo que sólo se mezcló leche y café.
Tenía los puños apretados al igual que sus dientes y la mandíbula muy tensa. Se le notaba muy bien sus rasgos. Llevaba puesto unos jeans negros y una camiseta blanca.  Debo admitir que se veía sexy pero se notaba a kilómetros su furia.

—Deja de mirar tanto y responde.

—Vine por mi maleta.

Quitó su mirada de mis ojos. La iba bajando lentamente hasta encontrar mi mano con la foto.
Empezó a andar. Con dos pasos suyos ya estaba a mi lado.

—Tu maleta no está aquí —Después de decir eso quitó muy brutamente la foto que sostenía. Antes de colocarla sobre el escritorio la miró por unos segundos.

—¡Oye! No seas tan bruto—Me quejé

Pero ni me miró, dio media vuelta y andó en dirección hacia la puerta. No tuve tiempo   ni para parpadear dos veces y la puerta ya estaba cerrada.

—¿Por qué cierras la pu..puerta?—Okey, admito que estoy un poco nerviosa. Está loco, cualquier persona podría decirlo.

—No te emociones que no te haré nada. No eres mi tipo—me mira

—¿Que no soy tu tipo? Ah perdona mr.perfect, es mi culpa que a tí te gusten esas flacas con mini faldas y bañadas en maquillaje que lo único que pueden tener en su vida son las barras de streaptease— Sonríe. Tiene una bonita sonrisa pero éste no era el punto.

Da pasos hacia mí. Desvío mi mirada hacia la pared. No quería que me incomode tanto su cercanía. Fue entonces cuando me toma de la cadera con su brazo derecho y de la mano con el izquierdo y me empuja contra la pared.
Su cuerpo hacía presión sobre el mío.Lo único que se escuchaban fueron nuestras respiraciones que al parecer, bailaban entre ellas. Me miraba fijamente a los ojos. De cerca son más bonitos aún.
Su olor a menta hace juego con mis fosas nasales. Se acerca a mi oído poco a poco

—Tampoco son mi tipo—Susurra. Aunque sólo es un susurro, despertó algo en mí con su voz ronca y calma.
Vuelve a mirarme con sus ojos verdes, esta vez mis labios.

—¿Y... qué es lo que te gusta?—Pregunté.

—Los chicos.—¿Qué? ¿Acaba de decir que le gusta los chicos? Abrí mis ojos hasta que se salieron de sus órbitas. Rayan se alejó dos pasos de mí a carcajadas.—Tenías que ver tu cara. No...no pued..do —y seguía riéndose.

—Imbécil—fue lo único que se me ocurrió decir.

—¿Acaso no me ves? Por favor, cualquier chica se podría enamorar de mí.

—¡Exacto! Podrían, pero no lo hacen. — Bingo, por fin le pillo.

Ya no se estaba riendo, pero una pequeña sonrisa seguía en su rostro.

—Si lo hacen. Incluso estoy seguro de que tú también. —¿Qué? ¿Realmente piensa eso? Lo dije, está loco.

—Sólo quiero mi maleta. ¿Dónde está?—Vi como se ponía firme. Anda un paso hasta llegar en frente de mí.

—Bien. Veo que te importa mucho esa maleta

—Mucho no, demasiado. Tengo cosas importantes en ella. —Dije.
No quería que supiera lo que tengo en la maleta para que no la abra.¿ Imagínate que la abre y me roba el dinero? Tenía todo mi dinero ahorrado allí para poder comprar un piso.

—Como varias camisetas blancas, algunos pares de jeans, gafas de sol, cremas...dinero..—¿ Espera qué?

—¡¿La has abierto?!

—No sé, puede.. Habían tambien fotos de una familia y ah, estabas en ella. Entonces sí, creo que es tu maleta. Por cierto tu madre está tan bu..

—¡Cállate imbécil!—Le corté—Ni se te ocurra decir una palabra de mi familia. Eres un maleducado. ¿Cómo te atreves a meter tu nariz en mis cosas personales?

—¿Perdona? -Sonríe—Te recuerdo que te pillé en mi habitación buscando entre mis cosas. ¿Acaso te crees diferente?

No podía más con él. De verdad que me está agotando. Lo único que quería era mi maleta. Si me la hubiera dado desde un principio, no hubiera tenido ni la intención de mirar por un segundo su habitación. ¿Pero por qué le cuesta tanto dármela?  Sólo tengo algunas cosas personales, un par de cremas, fotos..oh Santísimo Santo y Papasito de Arriba, no...¡El dinero!

—¡¿Dónde está el dinero?!—Me mira divertido

—Oh vaya, ¿la princesita reaccionó? —Será capullo —Te costó un poco.

—Cállate y dime donde está—No responde. Lo único que hizo fue sentarse en el borde de su cama. ¡Ésto es el colmo!

—Bien, te propongo algo—Dice de repente—Un trato.

—¿Qué? —Le miro confundida. ¿Qué dice este demonio ahora?

—Un favor por otro favor. Tú harás lo que yo te digo, y a cambio yo te devuelvo una cosa de tu maleta—Sí, está loco.

—¿Estás loco o qué? A ver que me sitúe. Tú robas mi malet..

—No, no la robé, tú te la dejaste. Sitúate bien. —Se defendío.

—¡Madre de Dios! Tú tienes mi maleta, con todas mis cosas personales. Y ahora para que me la des, ¿tengo que hacerte favores?  
  
—Si.

—¿Has ido alguna vez a un psicólogo? Te puedo recomendar uno buenísimo, créeme.      —Sonríe.

—Hay algo que no entiendes —Dice—Yo tengo tu maleta y tú la necesitas. Si no quieres, está bien. No te voy a obligar, pero así nunca conseguirás nada —sigue—Que te quede muy claro esto.

—Pero esto es injusto—Me quejé. Ya no tenía ni palabras.

—Esto es justo. Además estamos en "paz" por así decirlo. No puedes protestar ya que tú tambien miraste entre mis cosas ¿O no?

¿Y ahora qué hago? Necesitaba ese dinero. ¿Pero cómo lo haré? ¿Y si me pide que asesine a alguien? Está loco, me puede pedir cualquier cosa.
Veo como se levanta de la cama y anda en dirección hacia la puerta. La abre.

—¡Esperá! ¿Cómo se que tienes mi dinero—Se da media vuelta y me mira con una sonrisa pícara.

—No lo sabes, para eso tendrás que averiguarlo. De todas formas, tú te lo pierdes—Se da la vuelta de modo que sólo le puedo ver la espalda y sale de la habitación. Voy detrás de él. Veo como se aleja poco a poco a pasos ligeros.

—Acepto.

Muy bien Kate, métete en las garras del diablo.

Rayan #Wattys2019Donde viven las historias. Descúbrelo ahora