-¡He dicho que entres al maldito coche!
Rayan me mira esperando a que yo reaccione y suba, pero no quería hacerlo. Tenía un presentimiento de que si subo, algo malo me podría pasar. Negué en un primer momento y al ver que no quiero, me amenazó con disparar a Dayran.
Me dió lástima por él. Ya sufrió bastante con los golpes y no quiero que así sea su muerte.
Caminé en dirección al auto de Rayan y me subí en los asientos de atrás y esperé a que suba también. No quería estar tan cerca de él.
A los pocos minutos la puerta de mi asiento se abre.
-Mira, no me des más la lata hoy y sube en el asiento del copiloto.
Quizá este es el momento de hacer lo que dice. Tampoco le quería enfurecer. La vida me hizo entender que es mejor ser amigo de tu enemigo si no quieres que te pase nada.
Caminamos por un buen tiempo. No tenía ni la mínima idea por dónde estamos. Sólo sé que a esta hora no había ningún coche por la carretera. Debe de ser ya muy tarde.
-¿Dónde vamos?-Pregunté
Ni caso. No hizo ni el menor esfuerzo de mirarme, él seguía mirando la carretera.
-Te pregunté algo Rayan.-Insistí
-¿A sí? Pues yo no oí nada.-Qué idiota.
El resto del camino no dije nada. Me mantuve en silencio. Supuse que no me iba a responder a ninguna pregunta así que pasé de gastar saliva. De todos modos sabía que íbamos sí o sí a donde Diós sabe. Además también tenía hambre y sed. Ya ni recuerdo la última vez que comí.
El teléfono de Rayan está sonando.
-Yo-Responde-Sí, está conmigo-Y cuelga.
No entiendo cómo puede ser así. Quiero decir, por fuera parece muy amable, y es cuestión de preguntarle algo y con la primera palabra de su respuesta te decepciona. Eso si responde, claro. Hasta ahora los adjetivos que encontré para él son egoísta, rugo, egocéntrico, peligroso.
No entiendo cómo unos padres tan buenos han soportado y criado a éste demonio.
Ha pasado un par de minutos y parece que ya estamos llegando. Era de noche pero aún así pude ver que habían muchísimos edificios de diferentes tamaños. Algunos con tres plantas, otros con cinco, incluso ví uno de diez o más.
Pasamos entre algunos y llegamos a un garaje.
-Ya casi estamos
Aparcó en la plaza de un garaje y me pidió, más bién, me ordenó a bajarme del coche.
Yo iba siguiéndole. Había pensado huír y esconderme en algún lugar pero seguro sería una mala idea. Me iba a encontrar en un abrir y cerrar de ojos.
Llegamos a un ascensor.
Al abrirse las puertas, entramos y Rayan pulsó la última planta, la décima.
Había pensado que, quién sabe, me trajo aquí para empujarme desde la última planta y así tendía todo mi dinero a su alcance pero preferí mantenerme alejada de ese pensamiento y seguir escuchando la música del ascensor.
"Vamos pa' la playa
Pa' curarte el alma
Cierra la pantalla
Abre la medalla
Todo el mar caribe
Viendo tu cintura
Tú le coqueteas
Tú eres buscabulla
Y me gusta"
Ya me la sabía, la cantaba con Sara todas las noches mientras preparábamos la cena.
Clin.
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Rayan #Wattys2019
RomanceLa vida de Katerina Clark va a dar un giro de 180 grados desde que se muda a Seattle. Aparecerá en su vida Rayan Johnson, un jóven guapo, mujeriego, egocéntrico, lleno de tatuajes que le traerá sólo problemas. Son dos polos opuestos que aprenderán...
