Después de leer la nota de Rayan, me puse a desayunar. Realmente tenía hambre. Recuerdo que la última vez que comí fue cuando Dayran me invitó al helado.
Busqué un cuchillo y tenedor en la cocina para cortarla. Al encontrarlos, corté un gran trozo y mmm... qué rico estaba. No cocina tan mal como pensaba incluso creo que lo hace mejor que yo.
No me gusta cocinar. Mi madre era quién cocinaba en la casa. Tenía manos de oro.
Desde que me mudé con Sara, ella era la que casi siempre cocinaba y puedo decir que me recordaba a la comida de mi madre. Es verdad que a veces me tocaba a mí cuando ella trabajaba pero ese día siempre acabábamos pidiendo del McDonald's.
Llevé otro trozo a mi boca de modo que en cinco minutos lo único que quedaba eran las migas.
Muy bueno, le pediré que cocine más a menudo aunque ya lo tengo claro que no lo hará. Seguro esta vez lo hizo por lástima y por lo pálida que parecía.
Acabé el zumo de naranja y lavé los platos.
(...)
Habían pasado ya treinta minutos. Estaba pensando qué hacer para entretener a mi aburrimiento. Se me ocurrió llamar a Sara para despejarme un poco. Necesitaba hablar con alguien. Claro está que no le iba a contar nada sobre lo que me dijo Rayan hace un par de horas. No porque no confiaba en ella, si no porque sabía que era capaz de venir hasta aquí y no quería meterla en problemas.
Agradecí el día que me hizo aprenderme su número de teléfono. Me dijo que nunca sabes cuando lo necesitas, que la mejor agenda es siempre tu memoria. Y tenía razón.
Marqué el número y después de varios intentos alguien responde.
-¿Diga? - Era una voz muy grave, masculina. Según parecía, no le daba más de 25 años a esa persona.
Me extrañé un poco al escucharlo. ¿Qué hacía ese hombre con el móvil de Sara?
-Hola, ¿puedo hablar con Sara? -Pregunté.
-En este momento Sara se encuentra ocupada -Habla- Si quieres puedes dejar un mensaje o llamarla más tarde.
¿Ocupada? De las pocas cosas que sé sobre ella, el no dejar su móvil a nadie era una de ellas. Sólo se lo deja a aquellos en los que confiaba, como a mí, ya que tenía cosas personales.
-Cariño, ¿ quién es? - Una voz femenina se oye a través del teléfono. Era Sara.
-Perdona, ¿cómo te llamas?- Me preguntó el hombre.
-Soy Kate, la mejor amiga de Sara. ¿Me puedes pasar con ella, por favor?
En un par de segundos ya se habían intercambiado. Ahora era Sara la que estaba al teléfono.
-¡Kate! ¡Qué gusto oír tu voz! -Habla- ¿Estás bien? ¿Cómo van las cosas allí?
-Sí tanquila, estoy bien- Me limito a decir.
-Me estaba preocupando por tí, señorita. Te llamé un par de veces ayer y no respondiste.
-Lo siento. Perdí mi móvil cuando estaba dando un paseo- miento.
No le iba a decir que perdí mi móvil después de caer al suelo drogada. Se lo tomaría muy mal.
-Siempre una irresponsable- Sonrío. - ¿Qué tal la mujer con la que estabas viviendo? ¿ Hace la comida mejor que la mía ?
Le conté sobre Cara y sobre lo amable que es hace un día, pero no mucho, ya que Sara estaba trabajando en ese momento. Sólo me dio tiempo a decirle que me había acogido un par de días hasta que yo encuentre un piso para no pagar hotel.
¿Es verdad? Sí. ¿Es toda la verda? No.
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Rayan #Wattys2019
RomanceLa vida de Katerina Clark va a dar un giro de 180 grados desde que se muda a Seattle. Aparecerá en su vida Rayan Johnson, un jóven guapo, mujeriego, egocéntrico, lleno de tatuajes que le traerá sólo problemas. Son dos polos opuestos que aprenderán...
