Capítulo 2

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La mañana era tranquila, en la casa de la familia May. Brian se levantó y se dio un fuerte golpe con la guitarra que se encontraba al costado de la cama. Realmente su siesta de diez minutos de ayer duró hasta el día siguiente. Acomodó de mala gana su instrumento y los papeles con los que había dormido, los cuales se encontraban todos arrugados. Le dolía demasiado la espalda, dandose cuenta que había dormido en una muy mala posición, pero eso no era lo peor, había tenido una mala noche. Era como si el mundo estuviera en contra de él nuevamente, sentía extraño muy cerca de su pecho, la pesadilla de anoche se sintió tan real que no quizo pegarse el sueño una vez más. Era como una gran ola avecinandose hacia él, que de inmediato lo tapo completamente en lo más profundo de su mente, se sentía ahogandose y que la misma mar se llevaba todo lo que amaba tanto sus gustos, como placeres de la vida. No quería pensar  que se avecinaba lo peor, por qué ¿Qué de malo había echo mal?

—Demonios, empezamos bien el día, espero que no empeore— se puso de pie vistiendo una camiseta nueva y pantalones. Su cabeza dolía, por eso se conformó no pensar en la mala noche—dando un gran botezo salió de su habitación y se dirigió a la sala, tomandose la espalda, era ridículo. Al llegar al pequeño comedor vio a su mamá correteando de aquí para allá, se veía apurada.

—Oh, Buenos dias, Harold estaba muy ocupada anoche, ya sabes el trabajo duró mucho más de lo que pensé. Realmente estoy muy emocionada por lo que ocurrirá hoy.

—Madre, buenos días ¿A qué hora llegaste ayer? Es decir practicamente llegas aquí para un buenos días y te vas. Okay, no tienes un hijo— dijo Brian

—Brian no seas dramático, solo serán por estos días, es más creo que más adelante necesitaré de tu ayuda, ya sabes trabajo— respondió empacando su almuerzo y unas cosas más— Además si lo pienso bien, tú también pasas todo el día fuera de casa con tu amigos y no te exigo nada. Sabes como soy apasionada con lo que hago.

— Como digas, por cierto creo que yo tampoco estaré por aquí, saldré con Fred y lo demás para ensayar.

—Vez lo que digo, quién está más afuera. No me pidas permiso para eso es fin de semana diviertete— respondió viendo que Brian respondía el celular satisfecho—¿Estas seguro que nome quieres acompañar? Esta vez, traeré a un niño nuevo al orfanato.

—No gracias, los niños me irritan demasiado y lo sabes— respondió sin mirarle sino al aparato entre sus manos.

—Brian tu también fuiste un niño, ¿No te acuerdas cuando siempre estabas dispuesto acompañarme al ofanato?— dijo Ruth riendose— Qué épocas, recuerdo que cuando nos teníamos que ir te enfanabas porque no querías moverte, hasta ganas me daban de dejarte.

—Sí que graciosa, bueno como dices fui un niño. Ahora soy un adulto, nos vemos en la tarde— dijo dándose la vuelta hacia la cocina para servirse el desayuno de esa mañana, aunque lo disimulara no le gustaba quedarse solo en casa es por ello que recurría a sus amigos. Además le afectaba que su madre trabajará demasiado—Sabes iré a ayudar a la tienda de Fred.

—Como digas, te quiero, me voy, vuelve temprano— se acercó a su hijo y le dio un beso en la frente.


Llegó al hospital, estacionando su auto. Ruth lista para un día lleno de trabajo se dirigió a la sala donde se encontraba Roger y los demás médicos.

—Buenos dias, disculpen por la tardanza ya estoy aquí.

—No se preocupe, llegó justo a tiempo, tenemos un problema— dijo un médico que se encontraba al costado de Roger el cual estaba sentadito en una banca alta y balanceaba sus pies descalzos. Al parecer no entendía nada, sin preocupación comía una bolsa de frambuesas, su rostro estaba manchado de retazos de dicha fruta.

Strawberry Field [Maylor]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora