Capítulo 5

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Un inocente beso que al pasar de los días quedó en el olvido. Besos que probablemente se repetirían.

Los días se convirtieron en semanas, Brian le enseñaba muchas cosas a Rog, cosas que hacía la gente civilizada ya sea saludar al ingresar y despedirse, hablar si se sentía enfermo, comer con cubiertos, a mantenerse tranquilo en lugares serios, pero especialmente a sonreír.

"Aunque solo haya pasado unos días, me he acostumbrado a él".

Obviamente no faltaron los días de diversión, en donde los dos salían a recoger fresas, a jugar con el balón, aunque Roger pensó que era pésimo ya que nunca lo atrapaba.

"Bri no lo tires tan alto no vez que no lo alcanzo"

Brian comenzaba a darse cuenta que el pequeño poco a poco se iba ganando un lugarcito en su corazón, a pesar de las renegadas que él le lanzaba cuando Rog desobecia, pero este con tan solo una sonrisa y un brillo en sus grandes ojos azules caía rendido y lo perdonaba, tenía algo este pequeño que lograba controlar. Algo que no sabía cómo decifrar.

  Todas las noches en que el niño se dirigía a su cuarto para dormir, ya que según él no podía dormir solo, una buena excusa para un cuento nocturno antes de dormir, sería un gran recuerdo.

No quería que sus vacaciones terminen, no aún.





—¡Brian! voy a ir afuera un rato, quiero hacer algo importante— gritó Rog desde el otro lado de la cocina, se dirigió a tomar una cesta.

—¿Qué tan importante? Se puede saber— dijo este un poco burlón, porque a este niño se le ocurría cada cosa.

—Lo sabrás cuando regrese— dijo saliendo corriendo.

Roger toda la mañana estuvo pensando que regalarle a Brian en agradecimiento por todo lo que le había enseñado todos estos días. Además Brian le había enseñado también  lo importante de agradecer a las personas. No se le ocurrió mejor idea que ir hacia las viñas de frutillas, ya que en todo este tiempo de conocerlo descubrió que las frutas favoritas de Brian eras las fresas.

Últimamente en esos días Rog se sentía muy cómodo con Brian,  aunque a veces le gritaba, también era muy divertido, lo sacaba a jugar con él, aprendió muchas cosas interesantes que no conocía por ejemplo más sobre las estrellas, la luna, el sol, al principio no entendió mucho, pero conforme pasaban los días poco a poco lograba comprenderlo.

"Brian es increíble sabía todo, es como uno de esos libros grandes que tienen codigos que no logro entender"

Al llegar al lugar, observó todos los arbustos y se dirigió hacia, los que tenían fresas maduras. El no se consideraba amante de las fresa, prefería las frambuesas, pero todo sea por Brian.

Lentamente fue sacando una a una, mientras que las evaluaba y miraba con atención.

—Qué crees que haces rubiecito— habló una voz a sus espaldas.

—Tú que crees— respondió este, siguiendo haciendo lo suyo.

—No te hagas el imbécil, ¿Esas fresas para quiénes son?— era Lennon.

—Para Brian, no me molestes, vete.

—Si piensas que con unas fresas, te robaras todo el cariño de Brian estás muy equivocado- mencionó Lennon con envidia.

—No, el sí me quiere.

—Todo lo hace, porque no te soporta, cuanto te apuesto que ya se quiere ir a su casa, no aguanta a un niño que todo el día lo para siguiendo y no lo deja respirar.

Strawberry Field [Maylor]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora