Capítulo 9

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Y así es como comenzó todo de nuevo. La mirada del joven rubio estaba fija hacia él. No podía decir nada. Todo estaba pasando muy rápido. Para Roger fue una alegría total, encontrarse según él, al ser más maravilloso del mundo, bueno al menos de su pequeño mundo.

—¿Disculpa, quién eres?

—No puedo creer que hayas echo una promesa a este niño, y que lo olvidaras, que decepción Brian—dijo la abogada tragándose sus palabras al ver que Brian lo miraba con ojos de rabia.

—Brian, ¿No me recuerdas?— interrumpió la voz del joven rubio, sonaba entrecortada, estaba al borde de las lágrimas, sabía su respuesta.

—Lo siento, nada llega a mi memoria—seguía sorprendido.

No pudo aguantar más estar parado ahí sin hacer nada, se abalanzó hacia los brazos del más alto—¡Bri! ¿Por qué nunca llegaste?— su voz solo era llanto. —Te esperé sabes, todas las noches, tenía la esperanza que volverías, todo este tiempo pensé si te acordabas de este niño que ahora sé... que ya no te importa, pero... te haré recordar todo lo que sea necesario... quiero estar contigo Brian, nadie me ha tratado tan bien como tú lo hacías.

Brian no sabía qué hacer, no quería hacerlo sentir mal, sus palabras sonaban muy sinceras, se le hizo un nudo en la garganta— Creo que ...me gustaría que todo inicie de nuevo, como la primera vez que te vi, aunque ese recuerdo se haya borrado— y cerrando sus ojos le dio un beso en la frente, quería hacerlo feliz.

Bordner veía la bonita escena, no quería interrumpir el momento, pero tenía que hacerlo— Muchachos, lamento interrumpirlos, pero... Brian sé que el vídeo que te he dado, te hará acordar muchas cosas, así que cuando tengas el tiempo libre solo míralo—dijo acercándole el disco.

—Si lo haré— respondió Brian que aún sentía los brazos de Rog— envolverlo, se negaba a soltarlo.

La abogada al ver esto amablemente le dijo—Roger, déjanos un momento conversar ¿Si?.

El muchacho la miró con cara seria y negando con la cabeza, le sacó la lengua de una manera graciosa, por lo que Brian rió. haciendo que la abogada Bordner, cerrara los ojos, se agarra el puente de la nariz y respirara profundamente.

A si que sabiendo que sería difícil sacarlo de ahí le dijo —A que no sabes, afuera hay todo un tarro lleno de frutas deliciosas, sé que las amas— le dijo poniéndose a su altura ya que a pesar de su edad Roger no había crecido mucho.

—No me convencerás con eso— respondió Rog, mirando hacia otro lado.

—A bueno, entonces les diré a los empleados retirar el tarro de frutas lleno de frambuesas— mencionó Bordner, enfatizó la última palabra, sabía que no resistiría a mencionada oferta.

Y como si dos antenitas se prendieran, —¡Frambuesas! Está bien creo que consideraré su oferta, pero me ofende— respondió el rubio fingiendo estarlo, se limpió las lágrimas secas de sus mejillas—Solo, no te vuelvas a ir otra vez— dijo dirigiéndose a Brian, salió de allí.

—Este niño sí que cambia de humor muy rápido—dijo la abogada, sentándose, en su escritorio.

—Sí, sí, bueno, me preguntaba cómo cuidaré a un chico si con el poco dinero que gano alcanza solo para mí—preguntó el rizado un poco apurado tenía ganas de resolver dudas que le atormentaban.

—Cálmate Brian, tu mamá te apoyará también enviará dinero del extranjero— dijo la abogada asertiva,

—Okey ¿Ya me puedo retirar?

—Claro, pero escucha Brian tienes que ser muy cuidadoso, es la primera vez que él viene a la ciudad, por lo que cualquier cosa le podría asustar.

Strawberry Field [Maylor]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora