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Siento mi nariz arder y picar cuando logro recuperar un poco el conocimiento, siento frío, y también que partes de mi cuerpo duelen, intento abrir un poco mis ojos, duelen un poco y siento una tela cubrirlos, abro y cierro unas cuantas veces antes de que se adapten a la oscuridad de la habitación, las lagrimas por el miedo no tardan en salir de mis ojos.

Intento levantarme pero mi cabeza duele, como si me estuvieran golpeando, hago de nuevo un intento y ésta vez logro levantarme siento algo suave bajo mis pies entonces noto que no llevo zapatos, estoy sobre una especie de cama, e intento bajar de ella, por la ocuridad no puedo ver bien, de hecho, no veo nada, cuando logro bajar una especie de cadena en mi tobillo tira y las luces de la habitación se encienden.

Cuando mis ojos se adaptan a la luz observo la habitación, es básica con una cama un sofá individual y una mesa junto a éste, luego de unos segundos noto que ya no llevo la ropa que me puse para el instituto, ahora tengo una polera negra basica con unos shorts del mismo color, alguien cambió mi ropa.

Segundos después una de las puertas que hay en la habitación es abierta, un hombre entra por ella, instintivamente retrocedo hasta estar nuevamente sobre la cama, el hombre es alto, al verme una sonrisa que hizo incrementar el miedo en mi sistema, se extendió sobre sus labios.

-Querida Roma, nos volvemos a ver.

No puedo moverme.

No puedo hablar.

¿Quién eres?

Su presencia me una sensación extraña, rechazo.

Cuando reacciono trato de alejarme lo más que puedo de él, mi espalda choca con una fría pared, lo recuerdos me cegan por un segundo y él da un paso hacia mi.

-¡No te atrevas! ¡No te acerques a mi!- Mi voz sale temblorosa, lagrimas bajando por mis mejillas.

Él suelta una risa y sigue dando pasos hacia mi

-Veo que tú no me has extrañado para nada, pero yo si,- Sus pasos se detienen a centimetros de mi cuerpo- Más de lo que te imaginas- Su mano subió a mi mejilla de forma fraternal.

Entonces el miedo salio de mi sistema y lo sustituyó la rabia, sentí el calor en mi rostro y con todas mis fuerzas, subí mi rodilla a su entrepierna pero su mano la detuvo, me miró a los ojos y sonrió.

-Me esperaba algo más original, ¿Sabes?- Soltó mi mano y me observó.

-¿Por qué?- es la pregunta más trillada del mundo, pero dejó mis labios con tanta rabia y tantas ansias de respuestas, habían tantos pensamientos, llantos, pesadillas, inseguridades, tantas cosas que concebían esa pregunta qué los recuerdos invadieron por milésima vez mi mente.

-Bueno, la verdad no tengo que revelarla yo, no puedo robarme el protagonismo, pero la sabrás, algún día.- Su mirada se posa en la flexura de mi codo, como si no le sorprendieran las pequeñas cicatrices a causa de las inyecciones, cuando pequeña era muy enfermiza, mis padres me decían que pasaba la mayor parte del tiempo en el hospital qué en casa, tal vez es por eso qué solo recuerdo pocas cosas.

-Entonces, podrías explicarme ¿Qué mierdas quieres de mi? o mejor dicho, ¿Quieren?- Pregunté ya al borde del colapso.

-En realidad ya nada, literalmente eres ya inservible para ellos- Mi mirada luce aún confundida, pero el dolor invadió mi rostro, no es por ser él quien lo diga, por mi que le den un tiro por el culo, pero tantas terapias y sesiones con psicólogos, psiquiatras y psicoterapeutas para poder volver a valorarme como persona, para que él con solo una oración lo eche abajo tan fácil,- Pero para mí no, linda. No reacciones así, te queda un buen tiempo aquí.

-Quiero regresar con mis padres, deben estar muy preocupados- Él extrañamente sonríe con pesar ¿Qué significa esa mirada?

-Falta un mucho para eso, pero te aseguro que sucederá.

-¿Qué hago aquí?- Suelto otra pregunta, pero como segundo acto extraño del día, me responde secamente:

-Te estoy preparando.

Y así sin más se dirige a la puerta para desaparecer trás ella.

¿Preparándome? ¿Para qué?

Oscuro SecretoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora