¿Qué les puedo decir de esta historia? Fue hace tanto tiempo que ya ni lo recuerdo. Esta es una de esas historias de amor con final feliz que tanto añoramos los humanos; pero no te dejes engañar este no es un relato estúpido, de esos que están lleno...
— ¿No hay dudas sobre el plan?—pregunte en un pequeño susurro viendo como un grupo de hombres descargaban fruta y otros víveres que habían llegado al muelle—.
—No. Todo está en orden—afirmo Aranza de la misma forma—.
—De acuerdo. Es hora de que este pueblo reciba comida—asegure acomodando mi capa para ocultar parte de mi vestimenta y caminar hacia donde se encontraban aquellos hombres—Disculpe apuesto hombre ¿Sabe donde hay un buen lugar para comer? Acabo de bajar de mi embarcación y realmente tengo mucha hambre—dije de la forma más tierna e inocente que pude captando la atención de los diez hombres que estaban descargando—.
—La verdad es que no somos de aquí bella doncella pero—su mirada recorrió todo mi cuerpo deteniéndose en mis pechos—Pero...Mis amigos y yo podríamos hacer algo más por usted. Quizás...Darle nuestra cálida compañía—dijo soltando una pequeña risa al igual que los demás mientras sostenía uno de mis senos—.
—Eso suena maravilloso—asentí con una cálida y seductora sonrisa—Pero tengo una mejor idea—dije apartando asquerosa su mano de mi pecho y sacando mi alfanje— ¡Denos todas las provisiones!— Ordene viendo como las chicas los amaraban a todos—.
—Estas muy equivocado—asegure acercándome a su horrorosa, vieja y repulsiva cara—No somos viles ladronas. Somos piratas—asegure degollando su cabeza—Aranza y Chloe maten al restó. Pam y Brenda acompañenme a bajar el resto de las cajas—.
— ¡Si capitana!—gritaron todas al uniso acatando mis órdenes—.
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— ¡Arleth! Ya aseguramos y acomodamos todos los suministros. Tenemos de sobra para el viaje y también quiero decirte que Pam ya está cocinando la cena—informo Aranza con una sonrisa algo cansada—.
—Excelente. Muchas gracias. Nunca me cansare de ver el ocaso desde el barco, es más hermoso verlo aquí que desde tierra firme—confesé cerrando mis ojos sintiendo como la brisa marina chocaba contra mi rostro—.
—Concuerdo contigo. De todas las maravillas que hemos visto nada se compara con el mar abierto—afirmo abrazándome por los hombros— ¿Quieres que tome el timón por un tiempo?
—Creo que te tomare la palabra. Las cajas estaban algo pesadas—confesé cediéndole el mando del barco—.
—Algo. Aunque siento que no estaban tan pesadas como el tipo que te toco el pecho—dijo en una pequeña risa—.
—Uuff. Los hombres solo piensan con su cabeza baja, a veces es tan fácil manipularlos.
—Tienes razón pero aun así me sorprendió que dejaras que te tocara.
—Son gajes del oficio y gracias a ese pequeño sacrificio todo lo de ese barco se lo dimos al pueblo hambriento ya que su rey solo le preocupan las fiestas y bueno de paso también tenemos suficiente comida para todo el viaje.
— ¡La cena esta lista!—grito Pam captando la atención de todas—¡La que no se siente no le respetare su porción!—informo en una fuerte risa sentándose en uno de los barriles de la cubierta para comenzar a cenar—.
—Vamos a cenar.
— ¿Y quién se encargara del timón?
—Tan fácil como eso—dije tomando mi alfanje y el de ella para incrustarlos en el timón y mantener el curso del barco—Listo.
—No sabía que se podía hacer eso—confeso bajando las escaleras junto conmigo—.
—Porque eres la pequeña—asegure en una risa haciendo que pusiera los ojos en blanco—.
—Espero y les guste el caldo de gallina—dijo Pam pasándonos unos pequeños cuencos a cada una—.
—Al fin de varios meses podremos descansar en las cómodas islas del mar mediterráneo—dijo Brenda en suspiro completamente relajada—.
—La verdad es que ya hacían falta un retiro—concordó Chloe—.
—De veras lo siento chicas. Sé que debimos tomar vacaciones mucho antes.
—No te estamos reclamando nada—aseguro Brenda sujetando una de mis manos—.
—Tener vacaciones antes hubiera sido lo mejor pero realmente nuestra reputación no se ha construido sola. Ha requerido mucho trabajo y esfuerzo—afirmo Pam tomando un sorbo de su vino—.
— ¿Saben? Quiero hacer un brindis—dije tomando mi copa y parándome de mi lugar—Brindo por unas increíbles mujeres que no solamente son mis mejores amigas si no que son como mis hermanas de verdad las amo chicas ¡Por las primeras piratas del mundo!
— ¡Por las primeras piratas del mundo! —repitieron todas—Nosotras también te amamos—aseguraron todas mientras nos abrazábamos mutuamente—.
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