Capítulo 5

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Después de haber empacado una maleta pequeña y cambiarse por algo más presentable, Jaemin por fin se las arregló para escabullirse fuera de su casa, asegurándose de que no hubiera cámaras a su alrededor. Afortunadamente, alcanzó a distinguir la limusina, en donde un hombre permanecía firmemente de pie junto a la puerta.

Tan pronto como el guardaespaldas vio a Jaemin acercándose, tomó su maleta y abrió la puerta para él. Jaemin sonrió y le dio las gracias antes de adentrarse, sorprendido de no ver a Jeno ahí. En cambio, estaba Renjun, saludándolo con una sonrisa.

―Oh, ¡eres tú otra vez! ―Jaemin reconoció su pequeña figura, identificándolo como el asistente de Jeno.

―Nos encontramos de nuevo ―bromeó con una pequeña risa, sosteniendo un montón de papeles contra su pecho―. El presidente está esperándolo, espero que no le importe mi compañía por el momento.

―De ninguna manera ―Jaemin sonrió, sus ojos miraron a su alrededor con una sensación amarga y familiar agujereando su corazón―. ¿Podrías decirme a dónde vamos? ¿O es información clasificada? ―preguntó mirando al lindo asistente, quien parecía un poco tieso.

La mirada de Jaemin era intensa y llena de emoción, lo quisiera o no. Sus ojos eran grandes y brillaban constantemente, y por ello Renjun se sintió un poco intimidado al ser observado por él, a pesar de que no lo hacía con malicia.

―No he sido informado tampoco.

Jaemin notó que Renjun no era muy platicador, así que simplemente se acomodó en su asiento y miró por la ventana. Imágenes borrosas de la noche en la que Jeno lo rescató reaparecieron en su cabeza, dejando una sensación de ardor en su garganta cada que inhalaba. Es verdad que no estaba en sus cinco sentidos esa noche, pero todavía recuerda vívidamente la forma en la que Jeno lo sostuvo y lo consoló con dedicación, por lo que sintió la emoción y la alegría apoderarse de su mente con el solo pensamiento de verle otra vez.

Su atención se dirigió a Renjun nuevamente después de verle mirar ceñudo el teléfono, con la pila de papeles ahora en su regazo. Jaemin dejó que su curiosidad fluyera y miró nuevamente a Renjun, intentando descifrar el motivo de su cambio de humor.

Renjun le regresó la mirada, tenía las mejillas rojas por la vergüenza, lo que hizo que Jaemin soltara una risilla antes de acercarse al más bajito.

―No pretendía mirarte así, lo siento. Pareces estar muy enojado ―Renjun soltó un suave suspiro y asintió casi sin que se notara.

―Pero no es nada que deba preocuparle. Se supone que deba llevarle a salvo al lugar indicado, no quejarme por mi vida personal. Me disculpo ―las manos de Renjun tomaron de nuevo los papeles y Jaemin negó con la cabeza.

―Por favor, me encantaría escuchar más. Además, tenemos que matar el tiempo de alguna forma.

Renjun pareció dudar, guiado por su naturaleza seria que le hacía enfocarse en hacer bien su trabajo, antes que nada.

―De verdad no es muy interesante... solo una situación complicada ―Renjun se encogió de hombros, pero Jaemin insistió, tomó los papeles y los alejó del alcance del chico.

―Me encanta lo complicado, déjame ayudarte.

Jaemin estaba prácticamente suplicando en ese punto, su deseo de evitar el silencio incómodo era más grande que él. Renjun parecía seguir y seguir dudando, hasta que se rindió, viendo que no tenía otra opción de todas maneras.

―Solo es... un chico.

― ¿Tú novio? ―Jaemin replicó, con la voz llena de curiosidad y ansía por saber más.

[TRAD] National AnthemStories to obsess over. Discover now