CAPITULO 5

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Primera Parte


El frío calaba mis huesos, sin embargo, seguía cautelosamente los pasos de David, aunque había algo dentro de mí que hacía sentir que él de mí, pero eso no me detuvo en varios intentos en los que pensaba desistir.

La noche parecía ser más oscura que de costumbre, solo unas cuantas nubes poblaban el cielo nocturno. Solo había pasado unos cuantos minutos y parecía que estábamos saliendo de la ciudad, lo que me hizo preguntarme ¿En dónde vivirá el padre de David?, al cabo de unos segundos mi atención se centra en ver la hora en mi celular, pero solo esos segundos bastaron para que, al volver mi atención hacia el frente, no hubiera rastro alguno del aquel al que amaba.

La duda me embargaba acrecentándose con cada minuto de incertidumbre en la que no sabía por cual camino seguir, así que terminé rindiéndome y lo primero que pensé fue volver a casa, pues estar a las afueras de la ciudad era peligroso, aún más a estas horas. Detuve mi andar y con indecisión caminé de regreso a mi hogar; sin saber que desde lo alto de uno de los edificios alguien me observaba, Sin saber que uno velaba por mí y el otro tenía planes muy diferentes conmigo.

Mi mente estaba llenándose con muchas preguntas, pero todas tenían una interrogante más como respuesta, de pronto ante todas ellas, como si de un relámpago se tratase, surgió una clara afirmación. David había comprado un teléfono celular, hace unos pocos días y este podía ser rastreado a través de su página web, pues contaba con GPS.

Sin pensarlo dos veces saque mi celular del bolsillo de gabardina, mire a ambos lados cerciorándome de que no había nadie y nada de peligro, y entre a la página de la compañía a la que pertenecía su teléfono. Segundos pasaron para que pudiera entrar a la pestaña correcta e introduje el número en el cuadro de búsqueda, no paso demasiado tiempo para que en la pantalla se mostrara un mapa de los límites de la ciudad para después desplazarme más hacia el oeste y detenerse en mitad de la nada, pues esa parte solo era poblada por nada más que árboles, una carretera estatal y la casada de Liberty Sorror.

Extrañada por el hecho de que David se encontraba cada vez más cerca de la cascada, miles de interrogantes más se acumulaban en mi cabeza, pero a la vez pareciera que mi cuerpo no necesitara de mi cerebro pues sin darme cuenta este me llevaba a abandonar la ciudad, para minutos después encontrarme en la entrada del bosque.

¡Maldición!, pareciera que este bosque no tenía fin, pero aun la página web decía que apenas llevaba la mitad del bosque recorrido, ya sentía mis piernas demasiado pesadas como para continuar, sin embargo, la determinación era mucho más grande, incluso los nervios. A pesar de la oscuridad de la noche me era posible ver todo a mi alrededor tan solo con la luz de la luna, era como si esta me protegiera, de los peligros que solo acechan con la inmensa oscuridad. Seguí caminando por donde me indicaba el mapa, pero segundos después mi piel se erizo aun mas, y eso solo pasa por dos cosas, la primera, era por el frío que calaba cada vez más mis huesos, y la segunda, por que significaba que había algo más allá de lo que podía ver, acechándome.

El miedo llegó a mi como un golpe en el rostro y sin pensarlo dos veces, corrí como nunca en mi vida, por momentos mis piernas dejaban ser firmes en su presuroso andar, haciendo que tropezara en ocasiones, mi respiración se volvía pesada, generando que mi garganta quemara por el simple hecho el cansancio y por la falta de agua. Solo me detuve dos veces a mirar el teléfono y este me indicaba que estaba cerca de mi destino, corrí sin parar y de pronto, el caer estrepitoso del agua me indicaba que estaba muy cerca de la cascada y por ende de David.

Una vez estando cerca de la cascada, ese sexto sentido me indicaba que ya no había peligro alguno, avance unos pasos más hasta llegar, tras unos arbustos ahí yacía escondida la cascada que me revelaría todo sobre aquel, a quien en secreto llamaba el hombre de mi vida.

Una vez estando cerca de la cascada, ese sexto sentido me indicaba que ya no había peligro alguno, avance unos pasos más hasta llegar, tras unos arbustos ahí yacía escondida la cascada que me revelaría todo sobre aquel, a quien en secreto llamaba ...

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