Acto I, Escena Primera

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Otoño de 1944. Long Island, sur del estado de Nueva York. Casa de los Coleman. Salón lujoso y confortable. Librerías repletas y muebles tapizados. En medio de la habitación, un sofá, dos butacas y una mesita de café. A la izquierda, un mueblebar, y a la derecha, una chimenea encendida. Entre ambos una estantería con libros y un tocadiscos. Al fondo, unas escaleras conducen al segundo piso. Una puerta da al recibidor, otra a la cocina y otra lleva a la terraza. Entra en escena Caleb Harris, con abrigo. Es un hombre que no luce su atractivo. Está leyendo una carta, que tiene signos de haber sido desdoblada muchas veces.

CALEB

(Leyendo) Si no vuelvo a escribirte... Si no vuelvo a escribirte...

Dobla la carta y la guarda en el bolsillo interior de la chaqueta. Luego, se quita el abrigo. Entra Ben.

BEN

Permítame, señor.

Ben coge su abrigo.

CALEB

Gracias Ben. ¿Podrías subir mi equipaje al cuarto de invitados?

BEN

¿Al de invitados?

CALEB



BEN

Bien, señor.

CALEB

No hace falta que me llames señor, Ben.

BEN

Sí, señ... Sí...

Ben se va con el abrigo de Caleb hacia el recibidor. Este se pasea un poco por la estancia y luego vuelve a desdoblar la carta pero no la lee, solo se queda pensativo.

CALEB

(Llamando) ¡Ben!

Entra Ben, cargando con dos maletas

BEN

¿Señor?

CALEB

(Cambiando de opinión) No, nada, no es nada. Y no me llames señor.

Ben hace una inclinación de cabeza y se marcha.

CALEB

Es pronto. Aún es pronto... (se toquetea el anillo de casado del dedo anular)

Caleb se dirige al mueble bar, lo abre y se sirve una copa. Luego, cotillea las estanterías.

CALEB

Dickens, Poe, Kafka... Jane Austen.

Caleb se sienta en el sofá y da un sorbo a su vaso. Entran Diane y Ann, la primera sujetando a la segunda. Ann, pese a ser joven, parece débil, mientras que Diane, ya mayor, es fuerte. Ambas llevan abrigo y Ann viste de negro. Va de luto.

DIANE

Ya estamos, querida. Ahora te sentarás.

Caleb, que no las había oído entrar, se levanta y va a sujetar a Ann.

CALEB

Vamos, Ann, siéntate.

La sienta en el sofá y él se sienta a su lado. Luego, apurado, se levanta y se sienta en una butaca. Diane ocupa su lugar junto a Ann.

El hijo que no tuvimos | CompletaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora