Carrera IV

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Saben creo que voy a desistir con las viejas historias.

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Camino a la casa de inuyasha lo más rápido que puedo, me siento incompleta cuando no llevo mi collar de la suerte, lo busque por todo el departamento pero no lo alle tuve que salir así sin la suerte de mi lado. Me tardó un poco en llegar, pues mi barrio de éste queda a una distancia

— mujeres sin educación. — resoplo mi amigo de trenza juntando unas tuercas, Armando un motor.

— calla hermano... Hola kagome, ¿porqué tan tardé? — pregunta con los ojos cerrados y una gran sonrisa.

Miroku intenta poner una tuerca en el lugar incorrecto, en sus intentos se molestó arrojando la tuerca contra la pared, maldiciendo y con el ceño fruncido patea lo que aparentaba ser una batería con cables y tuercas, rápidamente se sujeta el pie pues él estaba descalzo, enojado sale para la casa.

— Hola chicos...¿en que soy buena? — pregunto para empezar a trabajar ocultando mi risa.

— en lo que mejor haces... —   escucho su voz tras de mi — reparar autos. — su sonrisa arrogante me atrae, le sonrió de la misma manera. tomo una francesa y la giro en mi mano.

—Empecemos a jugar.

Fuimos a buscar las partes de auto (que conseguí) a mi taller, compramos nitrógeno, propulsores, todo tipo de cosas que hacen a un auto veloz. En el camino todo fue silencioso, llevamos todo al taller de inuyasha. Empezamos a acomodar todo, ya teníamos todo para un auto este sería el auto más veloz que allá tenido inuyasha, lo juro.

Termine de construir el motor que comenzó Ban, sólo estaba jugando, siempre los autos fueron un juego para mi. Desde que papá me empezó a enseñar lo necesario, pasan las horas y los cables colecciones que ban al motor ya estaban conectados, estaba haciendo un gráfico en la pared para saber cómo quedará por fuera, mi modelo estaba más que genial, lo estaba Amando.

— lindo. — escucho detrás mío, el ojidorado me toma del cuello mientras lo besa en un costado donde tengo casi invisible las marca de nuestra primer y último encuentro.

—InuYasha — susurró. — ¡ay! — chillo al sentir la fuerte mordida en mi cuello — oye, ten cuidado...    — le regaño acariciando mi cuello, Inuyasha me toma la mano dejandola sobre la mesa.

— ¿cuidado? No, no me apetece. — me estaba desafiando. — oye parece que te falta algo — susurra en mi oreja haciéndome estremecer.

— sí.. — suspiro. Me volteó llevando mis brazos a su cuello, lo beso pasionalmente sin detenerme, él abraza mi cintura apoyándose a él.

Nos separamos lento del pasional beso, pero nuestros cuerpos seguían juntos en el abrazo, nos miramos a los ojos mutuamente.

— Oye.. ¡¿Quieres hacer algo divertido?! — pregunta alejándose un poco más de mi, asiento mientras beso la comisura del labio, él  sonríe de lado — Participamos en las carreras de parejas.

— ¿carreras en pareja? —  él asiente, sonrió arrogante.

— necesito una copiloto, carreras a dobles, entre la pista habrá un cartel rosa el cual indica que tenemos que cambiar de lugar sin detener el auto... ¿qué dices? — pregunta, es muy interesante. Posó mis brazos en la cadera para ahora mirarlo arrogante.

— ¿qué ganó yo? — Lo encaró con valentía. El sonríe.

— Me pagas algo de lo que me debes, los pagos son individuales.. y al final podemos celebrar — propone tomando mis caderas rosandolas con las suyas. Sonrió, lo alejó al ver por la ventana a Miroku pasar.

— ¡chicos!, Bankotsu preparo la cena — anuncia — Inuyasha... ¿porqué me ves haci? — pregunta con la mirada inocente, volteó mi vista a él bajando la bujia que tome para disimular. Inuyasha estaba mirándolo como su le rompería la cabeza con una masa.

— nada, vamos a comer — su voz sonó fría, se a molestado, se alejó caminando.

— vamos miroku, no me gusta comer frío — dije tomándolo del brazo y llevándolo conmigo.

— bien chicos, disfruten... — deja nuestros platos en la mesa con una gran sonrisa para luego sentarse.

— Gracias por la comida — agradecemos todos al unísono con entusiasmo.

Empezamos a comer tranquilamente, sin que nadie nos moleste, fue estupendo cuando miroku fue corriendo a por más comida pero el muy idiota se cae. Reimos a carcajadas mientras el Bufa en el suelo levantándose; terminamos de comer la rica comida de nuestro bankotsu, inuyasha empieza a hablar.

— chicos.. hoy iré a correr — los dos lo miran, ambos ojos azules se veían preocupados.

— chico, hoy no ahí carrera — recordó pensando, luego sonríe con picardía.— ¡OH! Kagome... y ya decía yo que tu también caería en las garras de la bestia. ¡ja, ja, ja! — su comentario hace que junte las cejas.

— ¿disculpa? — hablo indignada poniendo mi mano en mi pecho— yo caigo en las garras de quien quiera... capas no es él y eres tú, pero, lástima que no me gustan los idiotas — sonrió con arrogancia, para terminar susurrando.

— ¡¡JA, JA, JA!!, buena esa Ban, no, correremos en la carreras de parejas.— explica, la mirada de ambos hermanos era de sorpresa. Para luego cambiarla por una de miedo.

¡¡ESTAS LOCO!! — grita sobresaltado. Sujeta sus cabeza con ambas manos — eso es un suicidio.— susurra, temblaba, tal vez de nervios.

— no creo que sea tan malo...— intervengo algo insegura.

— kagome, inuyasha ya corrió en esa carrera y... — es interrumpido por el fuerte golpe de inuyasha a la mesa, se levanta de la mesa molesto apoyando ambas manos sobre el mueble.

¡¡YA BASTA!! — grita al fin — correremos, y no se te ocurra... nom..nombrarla. — Su voz se corto un poco pero aún estaba molesto.

Callaron.

Ya era de noche, inuyasha aparece frente la casa con un auto azul, toca el claxon. Salgo despidiendome de ambos ojiazul con la mano, corro al auto y subo en el lado de copiloto; arranca el motor de un modo rápido para llegar a dicha carrera.

— Inuyasha, corriste ya en esto... ¿con quién? — La verdad estaba algo celosa de que no sea la primera en correr en esa estúpida carrera.

— una amiga. — susurra sin alejar los ojos de la carretera. Esquivando unos autos para apresurarse.

¿amiga?, si y me lo creo, hice silencio dejándolo conducir tranquilo. El auto da una vuelta completa, apaga el motor en silencio bajando un poco la cabeza; baja del auto con la frente en alto. Un hombre de cabellos negros y ojos verdes estaba mirándolo con burla. Estaba por bajar pero lo dicho por el de ojos verdes me dejó helada.

— Inuyasha, asesino... ¿a quién matarás hoy? — mi sangre se helo del miedo, ¿asesino? ¿a quién va a matar?.

Inuyasha voltea a verme y el susto se refleja en mis ojos.

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Les deje este capítulo, mañana publicaré otro.
Hay mis Demonios, no saben lo dificil que es a abandonar mis antiguos votos, comentarios y visitas. Esta historia fue la más famosa que e tenido.

Rápidos &... ¡Sensual! | InuKag ✓Donde viven las historias. Descúbrelo ahora