Fue un día normal como cualquiera,
en un tiempo impreciso.
Surgió de las tinieblas de la tierra
y el sol se obnubiló sin previo aviso.
Me quedé pétrea y pálida,
mirando hacia la nada con asombro.
Sintiendo el frío que inoculó en mi pecho la alada muerte, al posarse en mi hombro.
Como un cuervo, en mi oído emitió su graznido mortuorio.
"No hay latido" fue su amarga sentencia y, un batir de péndolas, robó mi descendencia.
Mas se alejó planeando, taciturna, lóbrega,
con rumbo hacia ese abismo inalcanzable donde las almas vuelan
y las manos mortales nunca llegan...
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Poemas de dolor y sombras
Poesia☆DESTACADA por el perfil de Poesía en Español (Febrero 2020) ☆GANADORA de los premios CARROT 2020 ☆Incorporada a las listas de lectura de Poesia_ES Este poemario no es más que el grito de un alma fragmentada, que está atravesando un valle de quebran...
