Recuerdos exterminados

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Llegamos al hospital, médicos corriendo, teléfonos sonando, lágrimas brotando. Todo era igual a aquellas películas de drama dónde había un accidente de trafico. La sangre no paraba de chorrar, habían gotas y gotas. Repito, no podía creer esto.

Médico: Trasladarla a Urgencias. RÁPIDO.

Zilan y yo intentamos pasar e ir con ella, pero fue un intento fallido.

Enfermera: Lo siento, pero no podéis pasar -dijo a la vez que volteaba la cabeza y miraba a la camilla- En cuanto tenga noticias, os avisaré. 

No podíamos hacer nada más, así que, nos sentamos en unas butacas azules oscuras pegadas a aquella pared de azulejos cian. Estábamos tan agotados, que al instante de acomodarnos, nos dormimos. 

Pasaron unas horas, por lo tanto era de noche, así que comenzaron a encender aquellas luces pequeñas y amarillentas del hospital. Estas comenzaban a traspasar mis cálidos párpados. Fui abriendo los ojos poco a poco, y me incorporé lentamente para no hacer ruido. Me giré y vi a aquella persona que en tan poco tiempo, se había vuelto tan imprescindible, Zilan. Este ya estaba despierto, concretamente, leyendo una revista de un montón que habían a su izquierda y comiendo un snack.

Él aún no sabía que estaba despierta, por lo tanto, estiré mi brazo, y tan rápida como un rayo, le robé un trozo de su snack. Seguidamente, este fue a mi boca, notaba como bajaba por la garganta y como caía en mi vacío y hambriento estómago. Sin decir absolutamente nada, cogí mi bolso, saqué el monedero, y con el dinero que sobró de la compra, compré un paquete de dos Kinder Bueno. Ese sabor taan dulce del chocolate, me chiflaba. Mordí, y retumbó por toda la sala, pero no me importó.


Zilan: Hola eh -dijo entre carcajadas-.

_:Hola, hola.

Zilan: Tengo noticias de Ane.

No he sentido tantas sensaciones juntas en mi vida. Sentía verdadero temor por lo que podía haber pasado, sentía curiosidad por cuales eran aquellas tan esperadas noticias, pero la que predominaba era el miedo, desgraciadamente.

_: ¿Y a qué esperas?

Zilan: Son buenas y malas, elige.

_: Malas primero

Zilan: Pues mejor te digo la buena primero -después de aquella frase tan innecesaria, rió-

Rodé los ojos, seguidamente, me crucé de brazos y me levanté, esperando a que soltara todo de una maldita vez.

Zilan: La buena, Ane está viv...

No le dejé continuar, decenas de lágrimas comenzaron a caer por mi mejilla, tantas que incluso llegué a dejar chopado el cuello de la sudadera. Le hice a Zilan una señal de que continuara contando al mismo tiempo que me secaba mis mojadas mejillas con el puño de la sudadera.


Zilan: La mala es que...ha perdido el conocimiento, le han hecho pruebas para ver de que se acordaba, pero lleva dos horas despierta y aún no se acuerda de absolutamente nada.

Salí corriendo a recepción a peguntar en que habitación estaba para ir a verla, no le creía, solo quería pensar que estaba mintiendo.

_: ¿¡D-donde se aloja A-Ane rodríguez!? -dije como pude a la pobre chica de recepción, ya que esas lágrimas que antes se secaron, estaban volviendo a caer.

Recepcionista: Habitación 204 señori...

Me marché corriendo de ahí, parecía que me perseguían de lo rápido que iba. Brotaron muchas más lágrimas que antes, solo el pensar que era posible que no se acordara de mi...me mataba por dentro.

Al fin llegué, abrí la puerta bruscamente, y la vi ahí, conectada a muchísimos cables. Uno era una vía para el gotero, otro era para las pulsaciones, otro conectado a un monitor, en resumen, mi corazón se partió en pedazos.

_:A-Ane, n-no puede ser, n-no está pasando -tartamudee-

Me dirigí a darle un abrazo, y en el momento que fuí a envolverla en mi brazos, ella estiró los suyos, haciendo que no pudiera ni siquiera tocarla.


Ane: ¿Quién eres?


Ese instante, ese segundo, esa milésima, ahí fue donde todo se desmoronó, todo para mi se vino abajo. Sentía que ya nada importaba, solo quería desaparecer, dormir y no despertar jamás. Notaba como que algo dentro de mí se rompía, notaba como me iba quedando vacía poco a poco, como mi corazón se iba haciendo pedazos. Impotencia, tristeza, temor. Miles de recuerdos pasaban por mi cabeza, todo lo que habíamos vivido juntas, todo había desaparecido, todo se había roto, no volvería a existir nunca más. 

Mis piernas temblaban, mi cuerpo se estremecía, e intente decir:

_: M-me voy a desma...

Desplomada, caí al suelo, en ese instante, sentí que no quería volver a despertarme jamás.


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⏰ Última actualización: Oct 13, 2019 ⏰

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