Trato hecho.

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-Lavate bajo las orejas Dae- Hago lo que la señorita Micaela me pide, mientras toma otra cubeta llena de agua y lo vierte en lo que ella llamo tina, que aunque me de mucha pena tiene el agua muy sucia, llevaba muchos días sin tomar un baño y pues las otras veces nunca lo hacia con jabones u otra de las cosas que muy amablemente  la señorita le puso al agua.

Ella es muy bonita tiene el cabellos muy largo y negro, lo lleva suelto y tiene los ojos café muy claros, su mirada es muy dulce como la de una... bueno la de una... madre, he visto a muchas mamás en los barcos cuando descargo todos los día y ellas miran a sus hijos justo como la señorita Micaela vea Leah o incluso como esta viendome a mi ahora mismo,  se nota que quiere mucho a Leah la mira con mucho cariño, ella regreso despues de que terminara la comida con una ropa, me dijo que ella lavaria y secaria mis ropas que ya estan bastante desgastadas y rotas, pero que ella dijo arreglaría. 

》Muy bien Dae debes secarte y luego que te vestir con la ropa que he dejado para ti sobre el buro, estare en la habitación - Al decir se va y yo rapidamente salgo y tomo el trapo que ella me dio para secarme y luego me pongo una camisa que me queda muy grande y unos pantaloncillos que igual me quedan un poco grandes, por eso sostengo con mi mano, para evitar que caígan, cuando estoy listo regreso a la habitación Leah esta ya en su cama y la señorita Micaela acomoda unas mantas que se ven muy calentitas y comodas sobre el sofá en el que he estado durmiendo.

Leah tiene su cara en dirección a nosotros y puedo verla se ve como un lindo ángel, aún me impresiona mucho que ella no puede ver teniendo esos bellos ojos de color verde y hace juego con su lindo cabello rojo y risado, lo tiene muy largo y con la tenue luz de la noche no se distingue lo preciosa que luce su piel con la luz de la mañana, es blanca y tersa, además de sonrojada, Leah es tan bonita. Una princesa que ayuda aun huerfano y mendigo. Juraría que cuando fija su mirada en mi aun con lo tenue de las luces por la noche pudiese ver mi alma.

-Muy bien Dae acabaste tu cena, tomaste un baño, enjuagaste tu boca, cambiaste tu ropa, para que yo pueda encargarme de ella y tenerla lista por la mañana, ahora antes que otra cosa suceda debo hablar contigo y también contigo mi niña, no es propió que en la habitación de una señorita se encuentre un jovencito y mucho menos a estas horas de la noche- Ella cruza sus brazos mientras dice esto.

-Micaela- Leah intenta decir algo, pero la señorita Micaela la interrumpe.

-Espera mi niña... además esta el hecho de que el padre de Leah podrían molestarse muchísimo si se entera que Dae esta acá y más aun si entera que yo sabía todo y no hice nada, para impedirlo... - cuando dice estas palabras su se nota que le da mucho- Pero.

-Pero...- Escucho que repite Leah.

-Pero no puedo dejar que Dae pase las noches afuera y solo- todo pasa en un segundo cuando Leah sale de su cama y creo que escuchando la voz de la Señorita Micaela se guia, para llegar con ella y la abraza.

-Muchaaaaas gracias Micaela. Muchas gracias- le dice mientras abraza muy fuerte  sus piernas. 

-Un momento señorita aun no he terminado- dice la señorita mientras guia nuevamente a Leah hasta su cama- veran hay ciertas condiciones que deben seguirse, para que Dae pueda quedarse- dice esto mientras acomoda a Leah en su cama y luego de hacerlo vuelve junto a mi y para mi sorpresa me guia hasta el sofá y me acomoda bajo las mantas, nunca en mi vida alguien me había arropado- La primera condición es que bajo ninguna circunstancia debes permitir que nadie descubra que tú estas acá. Nadie ¿entendido?

-Si- decimos Leah y yo al mismo tiempo, lo cual para mi sorpresa hace sonreír a la Señorita Micaela.

-Bien,lo segundo es que debes tomar un baño cada día por la mañana sin protestar, y por la noche al igual que Leah te lavaras las manos, la cara y pies antes de cenar y antes de dormir diras tús oraciones ¿Comprendido?

-Si- Nuevamente contestamos Leah yo al mismo tiempo.

-Tercero tomaremos 20 minutos antes de que te prepares para dormir, para darte unas lecciones- Estoy seguro que mi cara le dijo que no sabía de que me estaba hablando ella- Supongo que tú no sabes leer ni escribir, así que tomaras lecciones y cuando ya puedas leer, leeras para Leah un historia cada noche conforme avances en la lectura- Me dice mientras extiende su mano, para que yo le de la mia- ¿Tenemos un trato? - Me pregunta y yo rapidamente tomó su mano y la agito rapidamente.

-Trato hecho- Le contesto y ella me sonrie. Luego suelta mi mano y se aleja de mi.

-Muy bien. Ahora bien Dae quiero además pedirte que por favor te comportes y respetes esta casa, pada ello es necesario decir que su Leah te ha dado su confianza creo que es porque te has comportado de una manera oportuna hasta este momento, y quiero que sepas que deposito mi voto a favor tuyo, no sin antes advertirte que si no respetas y cuidas de Leah como es debido, evitando ponerla a ella en riesgos innecesarios, situaciones aun más comprometedoras y sobre todo en peligro inminente, me vere en la necesidad de alejarte de ella y no permitir que vuelvas a esta casa nunca más... espero sinceramente no tener que estar en una situación así.

-Le prometo Señorita Micaela, que nunca voy a poner a Leah en ninguna de esas situaciones y que yo sere muy repetuoso y cuidadoso con ella y con esta casa, no tendrá usted que preocuparse por mi... yo puede que no tenga una casa o familia, o que en cierto momento entre a esta casa, para buscar comida como un ladrón, pero le prometo que yo solo iba a buscar pan y no tomaría nada más, pero cuando Leah me descubrio yo me sentí muy mal y avergonzado, más aun cuando ella  se porto tan bien conmigo, yo no podría lastimarla de ninguna forma.

-Entiendo y espero  así sea Dae... una cosa más llamamé Micaela solamente. Ahora digan sus oraciones y duerman, debió ser un día muy cansado, para tí Dae y pues con lo que sucedió hace un rato ambos deben estar agotados, así que ire a mi habitación y mañana estaré acá muy temprano con sus desayunos y con la ropa de Dae. 

Dice eso mientras acapaga las lamparas y cierra la puerta, una vez lo hace yo me recuesto, pero no puedo dormirme.

-Dae- escucho la voz soñolienta de Leah.

-¿Si?- Le pregunto mientras me incorporo solo un poco, para ver a Leah quien atravez de la poca luz que entra por las ventanas de los rayos de luna y las lamparas de afuera, esta inclinada hacía el lado de la cama donde puedo ver su rostro.

-Estoy muy feliz que puedas quedarte y estoy aun más feliz, porque Micaela ya lo sabe... es que a mi  no me gusta esconderle cosas a ella y... bueno ... yo... perdón por sentir alivio en que nos descubriera, pero es que ella es muy buena conmigo y yo la quiero mucho

- Lo se... y me siento muy bien, porque tú... estas feliz y porque tenía mucho miedo que tuvieses probremas por mi. Además la señorita Micaela es muy buena y se nota que te quiere mucho.

-Se que ella te va querer a tí también. Tanto como te quiero yo.

Cuando dice esas palabras siento un dolor muy fuerte justo en el centro de mi pecho. Nunca nadie me había dicho esas palabras.

-Tú me... ¿tú me quieres a mi?- No puedo evitar hacer esa pregunta.

-Claro que si Dae. Eres mi amigo y te quiero mucho.

Las siguientes palabras las digo desde el fondo de mi corazón, aunque es la primera vez que las escucho y mucho más aun nunca las he dicho, pero las digo porque en verdad las siento.

-Yo también... te quiero... te quiero mucho Leah.

HOLAAAAAAAA HERMOSAAAAS. 

NUEVO CAPITULO. DENLE MUCHO AMOR NENAS.

DEDICADO A @andreb1401

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