Resultó que Hina hizo un aterrizaje decente, aunque no absolutamente perfecto. Naruto soltó un suspiro de alivio porque sabía lo importante que era para ella darle una buena impresión a los caballeros y a los dragones por igual. Sabía que
la amarían sin importar cómo volara o aterrizara.
Ella era la primera hembra
dragón negro en siglos, la primera en traer a un salvaje dragón de Hielo del Norte a
sus filas, una mujer con un corazón cálido y abierto que era una madre para el
dragonet huérfano y había reclamado el corazón de su rey.
Por todas esas razones,
la amarían, así como por su amable y valiente alma.
Sabía que los dragones se reirían con buena intención, al verla aprender a volar: era después de todo, la novata más adulta que habían visto.
Pero era sensible y no quería que ella se sintiera mal esta primera vez en público. En el momento en que aterrizó, ella se revolvió detrás de Mitsuki y cambió de nuevo a forma humana. Él
sabía que ella se escondía, porque hacer aparecer su ropa con el pensamiento aún se
le hacía un poco problemático, pero se sintió aliviado al ver que esta vez, la ropa volvió con ella cuando salió a atender sus heridas. Un gesto de preocupación empañaba sus adorables rasgos y él no podía esperar a cambiar para besarla y hacer desaparecer esa expresión.
Estudiadamente ignorando a los caballeros y a los dragones reunidos alrededor para verla, sintió que descansaba sus pequeñas manos calientes sobres sus heridas y el pulso del poder sanador sobre los cortes superficiales.
Se curaron rápidamente con sus atenciones.
Gracias, mi amor. Ve a ayudar a nuestro hijo. Está siendo muy valiente, pero sé que la flecha rozó la pata delantera debe de haberle picado como una avispa.
Naruto se acercó al dragonet, cambiando a medida que se movía, para poder coger a Hina por la cintura con un brazo fuerte y acariciar el cuello largo de Mitsuki con la otra cuando el jovenzuelo se estremeció con un poco de dolor.
De los dos, Naruto había recibido la herida más grave por lo que entendía por qué Hina le había atendido primero, pero sabía que ella estaba dividida porque los dos hombres que más amaba en el mundo, tenían dolor y necesitaban su ayuda.
—Está bien, cariño, Hina está aquí —canturreó ella—. Fuiste muy valiente—
Puso sus manos sobre la pata delantera del bebé dragón y lo sanó con sólo una ligera sacudida de su poder en crecimiento.
—Por las estrellas en el cielo, eres una poderosa sanadora de dragones—
Las palabras murmuradas de Nagato sonaron fuertes en el pronunciado silencio de
la cornisa de aterrizaje de la Guarida. Una multitud se había reunido para ver,
incluyendo a los hermanos mellizos de Naruto, ahora en forma humana.
—Y una hermana de los cielos, también, —Yahiko confirmó con orgullo en su voz, hablando en voz alta para que todos pudieran oír sus sorprendentes palabras.
Naruto sabía que el secreto de Hina estaba al descubierto sin
equivocaciones. Los dragones correrían la voz de la existencia de una hembra de dragón negro a lo largo y ancho entre su clase, y los caballeros hablarían de ella entre sí y con sus compañeros dragón. Él la abrazó su lado a medida que se enderezaba y se enfrentaba a los caballeros y a los dragones reunidos.
—Como muchos vieron, Hina recientemente descubrió que puede volar—
Una gran ovación emergió de caballeros y dragones ante su pronunciamiento, y él sintió temblar a Hina a su lado, pero una mirada a su rostro sonrojado le dijo que no era de miedo.
Estaba resuelta, y él estaba muy orgulloso de ella.
Cuando se calmaron un poco, continuó.
—No lo hemos anunciado
oficialmente todavía, aunque se lo hemos dicho a la mayoría de mis hermanos. Me
gustaría que los caballeros y dragones de la Guarida del Norte, el lugar en el que he
pasado una buena parte de mi juventud, lo sepan primero. Hina ha consentido ser mi esposa—.
