A ella le gusta el tenis, siempre admirando a sus amigos de Seigaku, tras un incidente el club necesita un nuevo jugador.
Sakuno Ryuzaki observaba cada partido de sus amigos del "club de tenis Seigaku" pensaba que no había nadie más poderoso que ese...
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Ya an pasado una semana en el instituto en el cual en el club de tenis los miembros entrenan arduamente, se seguían escuchando raros rumores que alertaron tanto a maestros como a los directivos del instituto, la cobriza animaba a sus amigos y salían todos juntos a pasarla bien, mientras que sus amigos más cercanos del club intentaban enseñarle a jugar. Fue una semana bastante movida y sólo quedan tres para que comiencen las colecciones de titulares, Horio esta vez asegura con todo a que será parte del equipo, y otra vez se encontraba en una conversación incómoda.
—Es guapo, salvaje, y ardiente.
Suspira una chica de segundo de secundaria, una jovencita rubia de ojos verdes, tenía lindo cuerpo y era de apenas 14 años, todos escucharon su relato de su primera vez con moción y sorpresa, sin embargo la chica que el día de hoy traía dos trenzas bajas se cubrió el rostro soportado con sus manos.
—¿Crees qué algún día me toque?
Pregunto la castaña de dos colas bajas, la rubia levantó la mirada con burla.
—No todas tienen ese privilegio.
Hablo arrogante.
—Yura de 1ro dijo que él sólo apareció de la nada, hablaron nada y la llevó a los ventiladores de hombres y sólo paso... aunque dijo que la amenazó si decía algo de él.
Explicó otra chica del mismo salón que la nueva víctima rubia.
—A mi sólo me envío un correo, me cito y sólo paso.
Mencionó con tranquilidad, la verdad era que igual estaba amenazada, y como le había dicho él, estaba vigilada. Sakuno levantó el rostro sonrrojado.
—¿Saben que lo que 'él' hace es violación y chantaje?
Pregunto algo molesta.
—Yo que tu me cuidaria... —una chica llegó, era conocida por ser algo reservada.—A Él le gustan calladas, sumisas; ten cuidado Ryuzaki.
Advirtió esa chica, de verdad todos se quedaron viéndola que pasaba de largo.
Sakuno de repente se sentía observada, un miedo recorrió su espalda, él no la atraparia, ella siempre estaba con sus amigos.
La hora de regresar a los salones llegó, las castaña y la cobriza se levantan y junto a ella otras, se despidieron y caminaron hacia la puerta donde el grupo de chicas se separó. Ambas amigas entran a su salón y se sientan en sus lugares, Sakuno temía por ella y si amiga pero el sentirse observada era claramente su imaginación, no se sentía a salvo en el instituto.