Capitulo 2: Así se creó todo.

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"El pequeño niño se cansó de ser juzgado por los mayores; Creó con toda su imaginación aquel mundo que todo niño deseaba..."

Bruno me aventó de la cama a mitad de la madrugada, estaba molesto. En mi casa no había otro lugar en el cual dormir despues de mi cama, solo el sofá, pero hace casi 4 horas había tratado de convencer a Bruno de dormir en este, pero como siempre, el ganó.

El sueño se me desapareció, y me levanté a buscar una bufanda y unos guantes. Salí al rededor de las 2 de la madrugada, el clima estaba por el suelo, había bajado lo suficiente como para que la nieve abundara y el pasto se cubriera de la blanca capa completamente.

En mi cabello caía cada copo de nieve, tanto que mi rubia cabellera parecia ser blanca, pero se sentía bien, aún por el frío y la dificultad al caminar por la espesa capa del pasto.

Cada vez que respiraba se veía el humo que poco despues de unos segundos se desvanecía por el aíre.

El cielo estaba oscuro, quedaban pocas estrellas, y la luna estaba completa; Miré mi reloj y eran las 3:30 AM, ¿Cómo había pasado tan rápido el tiempo? Pareciera como si para mi el tiempo se hubiera congelado y para el mundo todo hubiera pasa normal.

Volví a mi casa y abrí la puerta, la cual chocó con algo.

¡Auch! – Dijo la voz de Bruno en voz alta. –Oliver, ¿Eres tú? ¿Estas bien? –Preguntó con una voz preocupada, aunque quien tenía que preguntar eso fuera yo.

Claro que lo estoy...¿Tú lo estas? – Él me vio frunciendo el ceño y luego me abrazó con fuerza, para soltarme unos segundos despues, se acarició la nariz con la yema de los dedos.

¿Por qué saliste así nada mas? ¡Por qué no me avisaste! –Dicho eso suspiré.

Eso no es tu problema...No eres quien me manda... – Me miró con algo de molestia.

Pero estaba preocupado...¿Que tal si te pasaba algo? Podías resfriarte o caerte... – Dijo con un tono tan preocupado que hasta a mi me preocupó.

Yo...Lo siento, por preocuparte...Todo esta bien ahora – Dije revolviendo el cabello de Bruno y luego entrando a la casa.

Él siempre estaba preocupado por mi, me parecía tonto que lo hiciera, no tenía por qué. Luego de eso, nos volvimos a dormir.

Al otro día, temprano en la mañana, desperté con cansancio, era sábado y Bruno y yo estabamos libres.

Caminé a la sala y mire a Bruno leyendo un libro "Historia básica de G."  Lo sabía, estaba leyendo historia, otra vez.

Yo tenía una adicción (No tan exagerada) con los videojuegos, y el, por otra parte, con leer, en especial historia, de este lugar, de tierras desconocidas y de algunos personajes históricos.

Ha...Con que leyendo otra vez– Dije agarrando su libro y cerrandolo, agarrandolo con una mano.

–¡Espera! Hombre, ya casi leía todo...

Yo casi pasaba el nivel cuando me quitaste la consola... – Dicho esto el me miró con furia.

Vaya...Yo que pensaba que eras maduro

Pensaste muy mal. – Rió leve y me miró.

Oye...¿Me dejas contarte algo de historia? Creo que no sabes muchas cosas y deberías saberlas. – Aunque me pareciera de lo mas aburrido igual accedí.

Esta bien...Pero rápido– Me senté en el suelo mirandolo y el se aclaró la garganta.

Bueno bueno...Todo comenzó con aquel niño...El nombre es desconocido para todos, solo unos cuantos sabían su nombre, pero no estan vivos para contarlo...Lo que pasó es que el se cansó de que los adultos le dijeran "Haz esto, haz lo otro y si no me obedeces te castigo" Suenta tonto, pero así fue todo...Los castigos en esa época no eran ligeros... – Le interrumpí.

¿Qué es un castigo?– Pregunté inocentemente y el sonrió leve.

Castigo es cuando haces algo que no le guste a tu autoridad, o bien, algo malo, y pues, recibas tu merecido...Digamos que te quiten la televisión por un mes... – Entendí lo que quiso decir y asentí. Bruno sabía muchas cosas interesantes, que yo nunca sabría.

Sigue...

Hm...Pues entonces al estar cansado se dio cuenta que tenía que hacer algo, no solo por el, si no por todos los menores...El comenzó a crear este mundo, primero lo ideó en una hoja; Diariamente los adultos se reían de su invento, pero cada burla, cada risa, cada cosa que le decían, lo hacia avanzar, no había nadie que lo parara...Y llegó ese día, ese día en donde el plasmó sus sueños, no en papel, si no creando lo que conocemos ahora...Nadie lo creía, pero el escapó y cerró la puerta de aquí, con otros niños.
Se cuenta que el y otra persona fueron los únicos adultos que pisaron este mundo cuando crecieron, pero era por cosas importantes, ya que la regla principal, era crecer e irse. – En ese momento me sentí triste.

Bruno...¿Te puedo preguntar algo?...

Claro ¿Qué?

Cuando crezcamos hay que irse...Cuando sea nuestro día...¿Nos iremos juntos? O será que...¿Ya no seremos amigos?... – Me miró con algo de ternura, luego me abrazó con fuerza.

Seremos amigos por siempre...Te aseguro que nunca nos alejaremos, ¿Vale? Si tu día de irte es antes...Yo me iré contigo, y si el mío es antes...Haré todo por esperarte, o quedarme hasta que sea tu turno. – Lo que el dijo en ese momento me causó ternura, tanto que algunas lagrimas salieron de mis ojos.

GundurDonde viven las historias. Descúbrelo ahora