O2

71 13 0
                                        

Ese día, el café cerraba especialmente tarde por ser fin de semana. Y para mi mala suerte, me tocó ser yo quien debía quedarse hasta el final.

Tomé mis cosas y como era de costumbre las dejé afuera, después saqué la basura, cerré las cortinas metálicas y sin más, me fui. Era media noche, iba caminando por las calles frías, oscuras y solitarias.

No era un barrio peligroso, pero cuando miras muchas películas de horror, tu mente suele burlarse de ti muy a menudo; Taehyung y Jaehwan siempre me advirtieron sobre eso, pero la verdad es que nunca lo creí, siempre pensé que estaban exagerando; bueno, siempre, hasta éstos días de crisis donde trabajo jornadas dobles.

Ahí iba yo, con la mirada en el suelo, mi nariz moqueaba por el frío que la golpeaba y la espina dorsal me estaba matando. Tenía la cabeza dando vueltas, hundida en pensamientos tan raros que espantarían a cualquiera... Iba tan metido en mi mundo de pensamientos, que no puse atención a los pasos que se habían escuchado detrás de mi durante más de medio camino.

Claro que al analizar la situación comencé a sudar frío, mi pálida piel se convirtió en papel y mi garganta se secó tanto que cuando intentaba pasar saliva, ésta me lastimaba.

¿Era entonces esa persona un asesino? No, seguro hubiese atacado ya.
Entonces... ¿Era un secuestrador? ¡Ay, Dios! No quería ni imaginarlo.

Di la vuelta en varias calles donde ni siquiera debía ir, intenté seguir los caminos con más luz (como si la luz fuese a protegerme), pero los pasos seguían escuchándose, incluso se hacían cada vez más cercanos, era obvio, no teníamos el mismo camino por casualidad sino que, claramente, venía alguien siguiendome.

¿Que si intenté mirar de reojo? ¡Por supuesto que lo hice! Pero no pude ver nada, al menos no algo importante, no podría describir a mi asesino si me lo preguntaban allá en el cielo; solo podría decir que era un piquitín mas alto que yo, iba vestido enteramente con prendas color negro, con un gorrito de lana que combinaba muy bien con su outfit y un par de zapatillas deportivas color gris, yo hubiese preferido unas negras o cualquier otro tono para agregar un "pop" de color suficientemente interesante para dar un giro inesperado y... ¡Ay! Espera, acabo de distraerme con el outfit de mi posible asesino, ¡Estoy perdido!

Y literalmente lo estaba, pero me di cuenta muy tarde, porque terminé dándome un golpazo fuertisimo en la frente contra la pared del callejón (con mucha luz, a decir verdad) donde me metí; para mi mala suerte caí sobre mi trasero, en la peor posición que pude, todo mi cuerpo estaba sobre mi coxis, escuché el crujir de mis huesos apenas toqué el suelo, era la peor noticia que pude darme a mi mismo, mi cuerpo iba a resentir el golpe en un momento.

Intenté levantarme rápidamente, pero ni siquiera pude despegar el trasero del suelo pues mis piernas no querían responder. Los pasos se escuchaban cada segundo más fuerte, ahora si, ya estaba muerto, ya podía oler mi sangre, podía sentir mis intestinos siendo extirpados por las manos de ese hombre, ya veía mi cabeza en el suelo...

Y con todas esas horribles imágenes de mi mismo siendo asesinado, empecé a llorar así sin más, ya no había nada qué hacer por mi vida.

—Si me vas a hacer daño hazlo ahora mismo, no tengo mucho dinero por si vas a asaltarme, no me hagas sufrir demasiado, mi pi...— Intenté rogar por mi vida, pero el "hombre de negro con zapatillas grises" se dispuso a reír suavemente y se acercó a mí, con mucho cuidado de no asustarme, tan solo para hablarme; su voz era muy bajita y ronca, desentonaba tanto que pude percatarme de que seguro tenía un resfriado muy fuerte, casi tan fuerte como el golpazo que acababa de darme en el culo.

—¿Robarte? Oh no, solo quiero entregarte esto, intenté gritarte varias veces pero no me escuchaste— Volvió a reír, al tiempo que me entregaba la mochila, esa santísima mochila maltratada donde guardaba mis míseras pertenencias
—La olvidaste fuera del café, solo cerraste y te fuiste, por suerte yo iba pasando por ahí justo en ese momento, al principio pensé que era basura y por eso la botaste, pero me acerqué a revisar y entonces me percaté de que eran tus cosas...—

¿Qué diablos?, ¿Desde cuando comencé a ser tan distraído? En fin, suspiré profundamente y tomé la mochila para después abrazarla y continuar llorando, ahora no solo por el susto, sino, ahora sí, también de dolor.
El chico, con un semblante bastante preocupado acarició mi cabello, pude sentir su temor y los nervios que se guardaba, todo mi cuerpo estaba temblando y el suyo lo hacía también.

— O-Oye, ¿Estás bien?...— Cuestionó con total nerviosismo; cuando me giré a verlo, su rostro me pareció conocido; de inmediato las lágrimas cesaron y en su lugar entrecerré los ojos para intentar recordar dónde maldita sea lo había visto

—¿Nos hemos visto antes?...— Respondí con otro cuestionamiento sin titubear. Ay no, si ese chico supiera lo mucho que odiaba que me hicieran eso a mi, por Dios, ahora se estaría partiendo de risa.

El hombre en cuclillas frente a mí finalmente sonrió y despeinó levemente mi cabello, vaya confianzudo, eh.

—Oh, por supuesto, lo siento, soy Changkyun. Tú eres... ¿Kihyeen? Nos conocimos hoy en el café; bueno, no nos conocimos, pero tú nos atendiste y... Por cierto, ¡Las galletas estuvieron deliciosas!— Se interrumpió a si mismo para agregar un comentario sobre las dichosas galletas con emoción, como un niño pequeño al que le brillan los ojos de alegría, incluso el tono de su voz dejó de ser serio y aburrido, convirtiéndose en algo más divertido de lo que pensé que podría ser.

En cambio yo, cerré mis ojos e intenté recordarlo con todas mis fuerzas, ¿Acaso él había estado en esa "mesa especial"?
—Es Kihyun, mi nombre... ¡Meh! Da igual. Gracias por ayudarme, Changkyun, últimamente estoy muy distraído, no sé qué habría hecho si perdía todo esto, después de todo es lo único que me queda— Le sonreí para tranquilizar las vibras aunque sé perfectamente que él pudo sentir mi tristeza, su mirada lastimera lo delató.

—No me agradezcas, ven, te ayudo a levantarte, ¿Quieres que te acompañe a casa? No quisiera que volvieses a asustarte así con cualquier otro humano...— Mencionó en tono de broma y me sonrió. Bueno, después de todo si tenía una sonrisa linda y no parecía un millonario con ganas de restregarme sus joyas en la cara.

Pero entonces, ¿Qué clase de persona es? Y sobre todo... ¿Qué es un "MX"? Tal vez debeía preguntarle a Binnie el siguiente día, cuando estemos en nuestra hora de comida.

Y como "Changkyun" dijo, me ayudó a ir de regreso a casa. Fue un camino largo porque nos perdimos, pero además de habernos perdido, mi espalda comenzó a retorcerse de dolor y tuvimos que hacer algunas paradas durante el camino.

El chico estuvo a punto de cargarme para que pudiésemos avanzar, era tan amable que me dolió en el pecho haberlo tratado de forma tan mala ese mismo día tanto a él como a los demás chicos que nunca tuvieron la culpa de mi mal humor.

Tuvimos una charla durante todo el "recorrido", nada demasiado personal obviamente, pero puedo decir que nos hicimos algo así como "amigos recién conocidos"; intercambiamos nuestros números, intenté hacerlo pasar a tomar algo pues era lo único que podía hacer para devolverle el favor en ese momento, pero el hombre no quiso y yo lo comprendo, eran casi las 3 AM, seguramente sus familiares estarían preocupados por él.

SAKURAGARI Donde viven las historias. Descúbrelo ahora