Esa madrugada no dormí, estuve de nervios acurrucado en mi propia almohada. Tenía los ojos abiertos como platos, casi me metía dos palitos como en las caricaturas para que mis párpados no se cerraran. De algo estaba seguro, y eso era que no quería volver a soñar nada parecido, nunca jamás.
Cuando escuché la alarma, me levante para apagarla. Me puse las pantuflas y salí lentamente a la cocina, mirando a todos lados como si se tratara de un super espía que no quería ser visto. Ahí me puse a preparar el desayuno, que me llevó más de 40 minutos porque "mis otros seis pequeños" llegaron a la casa con sus narices frías, moquientas y con un resfrío horrible; al parecer la fiesta estuvo demasiado buena.
—No te quedaste a la ducha de Champán... — me dijo un Shownu jadeante al mismo tiempo que tomaba lenta y tambaleantemente la tacita de té de jamaica que le había entregado con cuidado
—Y le doy gracias al cielo que no, porque entonces no podría cuidarlos — Respondí en el tono habitual y tan casual que todos rieron, o al menos trataron de reírse, porque les dolió hasta el alma y terminaron con las manos sobre la frente
—Changkyun, por dios, que sostengas esto bien, se te va a caer y estas tazas son muy caras — otra vez, mi tono de señora reprensiva. Changkyun asintió con su doliente cabeza y tomó, por fin, la taza entre sus dos manos que temblaban tanto como las de todos los pobrecitos agripados.
Todos estaba sentados en el sofá más grande de la estancia acurrucados entre ellos y compartiendo tres de mis mantas más gruesas. Les presté mis pijamas, así que olían delicioso, ellos mismos lo dijeron al momento de ponérselas; sentía que acababa de abrir una guardería, porque estaba "toda la casa llena de niños" y de una u otra forma, eso me quitaba el vacío que sentía mi corazón, eso le daba a mi hogar un calor de hogar verdadero.
Justo cuando pensé esto, se iluminó mi rostro y sonreí, con una de esas sonrisas que muestran casi todos los dientes. Había recordado mi plática con Jooheon y era este el momento perfecto para darle a Shownu la noticia que había guardado bajo llave por varios días.
—Oye, Shownu, ¿Podemos hablar un momento en privado? Necesito decirte algo — Cuestioné al mismo tiempo que lo miraba directamente a los ojos, aunque por un momento mi mirada se desvió a los ojitos adormilados de Jooheon, que me sonrió despistadamente al darse cuenta qué iba a decirle.
Shownu asintió y se levantó de su lugar, tambaleándose un poquito. Yo me quité la bata y, parandome sobre la puntita de mis pies, se la puse sobre los hombros, arropandole bien el pecho, el cuello y la espalda; sabía que si no lo cubría bien se iba a morir de frío.
Lo llevé del brazo, guiandolo hasta la cocina, donde le ayudé a sentarse en uno de los bancos.
—¿Qué pasa? — preguntó en voz bajita para que los otros "pequeños" no escucharan
—Bueno... vamos a ser un grupo, ¿Verdad?— Cuestioné y mi voz tembló por un momento más de lo que a él le temblaban las manos
—Si, lo somos ya, ¿Por qué? — hizo una de esas sonrisas de gomita que lo hacía parecer un osito de peluche y mi corazón se apretó. Nunca había hablado con él, y aunque ahora no manteníamos una conversación habitual, me di cuenta que era una cosita demasiado tierna.
—Porque... Ay, es que, somos un grupo — respondí y le devolví la sonrisa. Él se rió un poquitito porque le dolía la cabeza y se recargó en la barra.
—Si, eso dije.. — su voz expresaba una profunda confusión
—Pues los grupos deben vivir juntos. Vengan a vivir aquí, tengo mucho espacio para los seis, y voy a cuidarlos bien y bonito. No es una petición y tampoco es una pregunta. Es un VENGAN A VIVIR AQUÍ y ni hay respuesta para una orden, eh — sonreí otra vez cuando terminé de hablar.
Él quedó con los ojos cuadrados, tal vez estaba pensando "puta madre en dónde me metí" o había un mono bailando en su cerebro. El punto es que tardó unos segundos en reaccionar, solo me miraba y a mi me dio miedo que le diera un ataque mientras yo hablaba o algo así
—¿Shownu? —Pregunté preocupado y me acerqué a ver si sí estaba en sus cinco sentidos o continuaba medio borracho o estaba medio muerto
— Si, ah... — respondió y agitó su cabeza. Bueno, entonces definitivamente había un mono en su cerebro.
—¿Me escuchaste?... Dile la noticia a los chicos, vamos — le extendí mi mano con la misma sonrisa gigantesca y tal vez que daba un poquito miedo, pero bueno, era para ejercerle presión.
Volvimos a la estancia y yo iba más feliz que nunca, pero se me cayó la cara de vergüenza cuando vi a Minhyuk, que acababa de despertar, tallandose los ojos, sentado en el sofá de al lado donde estaban los otros cinco. Mis mejillas se pusieron rojas como un tomate y mi vista se fue al suelo donde yacía muerta y marchita la sonrisa que antes tenía casi tatuada ¿Lo bueno? Es que nadie se dio cuenta, excepto yo mismo, que me puse más nervioso que nunca.
—Escuchen, chicos, tenemos que hablar seriamente... — comenzó a hablar Shownu y luego yo lo interrumpí
—Por favor, no se distraigan limpiándose los mocos. — Todos, que antes se habían puesto un poquito tensos, se rieron al menos por un momento pequeño.
Shownu les contó el problema detenidamente y todos escucharon con atención, algunos más sorprendidos que otros. Vi como todos esos pares de ojos se ponían cada vez más decaídos y me preocupé mucho, así que miré a Shownu con una mirada suplicante para que les dijera de una vez la noticia, o lo pusiera a votación o lo que fuera que iba a hacer; Shownu ni siquiera me notó, pero de todas formas yo ya sabía que tenía que decirles.
Cuando por fin llegué el momento, suspiré profundamente y cerré los ojos por varios segundos.
—... entonces, necesito que levante la mano quien esté de acuerdo con que nos mudemos aquí, si alguien se niega entonces tendremos que buscar algún lugar a donde podamos ir los siete juntos, adelante —
Sin pensar las cosas, Changkyun, Jooheon, Hyungwon, Wonho e incluso Shownu levantaron una de sus manos. Obviamente yo también levanté la mano por si acaso. Shownu contó cada mano y todos, al darse cuenta que solo eran seis de siete manos, miraron a Minhyuk con una mirada fulminante para ejercer presión, pero ninguna de esas miradas funcionó pues el muy tonto se había quedado dormido con todo el cuello torcido.
—Ay bueno, pero podemos hacer como que Minhyuk si levantó la mano, miren — Dijo Hyungwon levantándose del asiento. Tomó una de las grandes manos de Minhyuk y la levantó con cuidado de no despertarlo. Ahora sí, eran siete manos.
Todos, bien satisfechos con este acto, nos sonreímos; incluso Shownu se rió con las ocurrencias de los miembros de su grupo y asintió, mirándome atentamente a los ojos.
—Bien, Kihyun, entonces a partir de mañana comenzamos la mudanza y nos tendrás aquí molestandote las 24 horas — Mencionó entre risillas y yo también me reí mientras asentía con la cabeza
— Ay, ¡Yo ya estoy ansioso por que me molestes! —
Y era verdad. Estaba ansioso, ilusionado y orgulloso de mí; por fin mi hogar iba a tener vida, por fin sentiría ese calor de hogar del que las personas siempre me hablaban.
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SAKURAGARI
Fanfiction"Primer amor. Es difícil llamarle así a alguien después de tantas cosas que han pasado. Para llamarle "primer amor" a alguien, he tenido que disculparme con mis demás amoríos; he tenido que decirle adiós a mis tristezas, a mis alegrías, a cada nuev...
