1. RESCATE

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Siguieron al psicópata, con una expresión de resignación en sus rostros, aunque Percy iba más lento que los demás y tenía los ojos cerrados.

— ¿Qué haces, Jackson? —dijo Espino al ver que no venía a la misma velocidad que los demás—. ¡Muévete!

— Es el hombro —dijo abatido—. Me arde.

— ¡Bah! Mi veneno hace daño pero no mata. ¡Camina! —Harry trató de pensar qué tipo de veneno tenía en su cuerpo, pero lastimosamente aún no habían llegado a esa parte en Pociones. Sospechaba que gracias a su profesor no tendría tampoco claro aquello si lo dieran.

El azabache salió de sus pensamientos y miró a su alrededor. Espino los había llevado a un claro, con el doctor psicópata por delante y un acantilado por detrás, complementándose con la que seguramente sería una gran caída si se precipitaban por el borde. Espino los empujó hacia el mismo y Percy dio un traspié, siendo sujetado por Harry.

— Gracias —le murmuró.

— ¿Qué es este Espino? —murmuró Bianca al lado de Harry—. ¿Podemos luchar con él?

— Estoy en ello -susurró el de ojos mar.

— ¡Basta de charla! ¡Miradme! —se dieron la vuelta y miraron los ojos del subdirector, que relucían con avidez. Sacó un walkie-talkie y añadió—. El paquete ya está listo para la entrega.

Percy miró hacia atrás, calculando la magnitud de la caída desde el acantilado, y Harry lo miró raro.

— ¡Eso es, hijo de Poseidón! ¡Salta! Ahí está el mar, sálvate.

— ¿Cómo te ha llamado? —preguntó Bianca.

— Luego lo explico.

— Tienes un plan, ¿no? —preguntó Harry, pero no respondió.

— Yo te mataría antes de que llegases al agua —dijo Espino—. Aún no has comprendido quién soy, ¿verdad?

Otro silbido y otro proyectil, que pasó cerca de Percy, rasguñando su oreja. Vieron por detrás del doctor una especie de catapulta, más flexible, algo que, en opinión de Harry, se parecía enormemente a una cola.

— Por desgracia, os quieren vivos. Si no, ya estaríais muertos.

— ¿Quién nos quiere vivos? Si se cree que va a sacar un rescate está muy equivocado. Nosotros no tenemos familia. Nico y yo... —dijo Bianca, pero se le quebró la voz— sólo nos tenemos el uno al otro.

Luego el Dr. Espino se puso a sermonearles a los chicos algo sobre un jefe y un general.

— Ahí está, vuestro vehículo —dijo Espino. Se dieron la vuelta y vieron una luz en el horizonte.

Después, todo fue confuso. Hubo una breve lucha, pero los prisioneros llevaban las de perder. Harry sacó su varita y pronunció "serpensortia", ordenando a la serpiente que atacara a Espino.

— Magos —escupió él, lanzando proyectiles de forma casual  a la serpiente que se erguía  amenazante. Se volvió hacia Harry, pero una fuerza invisible tiró los prisioneros al suelo, al tiempo que unos proyectiles pasaban por encima de sus cabezas y una chica vestida en estilo punk clavaba una lanza a Espino, y Grover, uno de los alumnos del colegio, se acercó, tocando unas flautas de juncos. De la nieve crecieron enredaderas que rodeaban los pies y las piernas de Espino.

Sin embargo, el doctor psicópata tenía un as en la manga: se transformó en una criatura mágica cuyo nombre no recordaba pero que salía en "Animales Fantásticos".

—¡Una mantícora! —gritó la chica rubia de ojos grises. Ella les había tirado al suelo. Nico explicó su función en mitomagia, lo cual no venía al caso.—. ¡Al suelo! —gritó de nuevo la rubia, tirando al de ojos esmeraldas al suelo junto a los hermanos Di Angelo.

En el último momento, Percy pulsó el botón del reloj que adornaba su muñeca, y éste se transformó en un escudo, pero las espinas que chocaron contra él lo abollaron de tal forma que Harry tenía la sensación de que no aguantaría otra embestida más.

— ¡Rendíos! —chilló el monstruo.

— ¡Nunca! —dijo la chica punk lanzándose contra la criatura.

— ¡No! —chilló Percy al ver una espina que iba directa al pecho de la muchacha, alcanzando a desviarla. Cubrió a los dos con el escudo, sabiendo, seguramente, que no sería suficiente.

Un cuerno de caza se oyó por la espesura del bosque, y una lluvia de flechas plateadas salieron al claro.

— ¡No! ¡No puede...!

La batalla parecía ganada gracias al grupo de cazadoras, aunque la mantícora no dejó de intentar herir o matar a uno de los semidioses. Sabiendo que Percy y Thalia eran los más vulnerables se lanzó hacia ellos, siendo evitada por poco. Annabeth se lanzó sobre la bestia y hundió el cuchillo que empuñaba en la espesa melena de león, subiéndose en su lomo en el proceso.

— ¡Disparad! —gritó una de las cazadoras al tiempo que Harry y Percy gritaban "¡No!", y volvieron a llover flechas sobre la mantícora.

— ¡Esto no es el fin, cazadoras! ¡Lo pagaréis caro! —y antes de que nadie pudiera reaccionar saltó al acantilado, con Annabeth aún a su espalda, para horror de Harry.

MY LOVE - HARCYHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora