Lo que pasó después fue algo confuso. Percy se negaba a creer la pérdida de Annabeth, queriendo ir incluso tras ella. Sin embargo, los enemigos no se habían terminado, pues se oía un tableteo del helicóptero: ametralladoras.
— A los mortales no se les está permitido presenciar mi cacería —dijo una chica de unos doce o trece años, de pelo castaño rojizo, ojos plateados y belleza sobrenatural. Abrió bruscamente la mano y el helicóptero explotó en polvo negro... No, no explotó: el metal se disolvió y se convirtió en cuervos que se perdieron en la noche. Las cazadoras se acercaron a los cinco chicos.
— ¡Tú! —dijo Zoë al ver a Thalia.
—Zoë Belladona, siempre en el momento más oportuno —a la anteriormente mencionada le temblaba la voz de rabia. Zoë examinó a los demás.
— Cinco mestizos y un sátiro, señora.
—Sí, ya lo veo. Unos cuantos campistas de Quirón.
— ¡Annabeth! —chilló Percy—. ¡Tenemos que ir a por ella!
— Lo siento, Percy Jackson, no podemos hacer nada por ella... Y tú no estás en condiciones de lanzarte por el acantilado.
— ¡Déjame ir! ¿Quién te has creído que eres? —dijo, tratándose de incorporar infructuosamente, porque dos cazadoras lo sujetaban. Zoë se adelantó, como si fuera a abofetearlo.
— No —la detuvo la líder de la caza, cortante—, no es una falta de respeto, Zoë, sólo está alterado, no comprende —dijo, y clavó sus ojos en Percy—. Soy Artemisa —anunció—, la diosa de la caza.
«Ya, y yo soy un muggle» pensó Harry con diversión. Sin embargo, Grover no parecía pensar lo mismo, pues se arrodilló ante la "diosa" y se puso a gimotear.
— Levanta, niño cabra —le dijo Thalia—, tenemos otras cosas de las que preocuparnos. Annabeth ha desaparecido.
— ¡So! —dijo Bianca—. Momentito, tiempo muerto —fue señalando uno por uno a los presentes—. ¿Quién... quiénes sois todos vosotros?
—Misma pregunta —asintió el mago.
—Quizás será mejor saber, mis queridos niños, quiénes sois vosotros. Veamos, ¿quiénes son vuestros padres?
Bianca miró nerviosamente a su hermano, quien seguía mirando embobado a Artemisa.
—Yo um... Mis padres fueron Lily y James Potter —explicó Harry, con un ceño fruncido de confusión en su rostro.
—Y nuestros padres murieron. Somos huérfanos. Hay un fondo que se ocupa de pagar nuestro colegio, pero... —titubeó. Los demás, excepto Harry que susurró "lo siento", no la creían—. ¿Qué pasa? Es la verdad.
— Tú eres una mestiza —dijo Zoë, cuyo acento era extraño y anticuado, y a Harry le recordó la forma de hablar que se imaginaba que tendría El Quijote si siguiera vivo—. A fe mía que uno de vuestros progenitores era un mortal. El otro era un olímpico.
—¿Un olímpico? ¿Un atleta, quieres decir?
—No, uno de los dioses —aclaró Zoë.
Nico soltó un pequeño discurso acerca de mitomagia, y Bianca lo reprendió por no estar centrado en lo que tenía que estar. A la pobre niña parecía que le estuviera dando un colapso nervioso.
Siguieron discutiendo, pero Harry se perdió en sus pensamientos y dejó de prestar atención. ¿Dioses? ¿Por qué no podía ser normal? ¡La suerte Potter ataca de nuevo! Cuando Artemisa ordenó que sacaran las cosas de todos del colegio, Harry intervino.
—Um... Disculpe, señora... ¿Podría sacar un baúl de mi habitación? Necesito ir yo mismo.
Eso les hizo fruncir el ceño. Artemisa le ordenó que se quedaría ahí mientras las cazadoras lo recuperaban.
—¿Por qué un baúl? —preguntó Percy con curiosidad—. No es mejor una maleta?
—Si pero, um... Mis tíos me dieron ese baúl antiguo como regalo y...
—OK... —asintió Percy, frunciendo ligeramente el ceño.
Entregaron sus cosas y se detuvieron a descansar hasta el amanecer, momento en que Apolo los llevó en coche... En donde empezarían los descubrimientos con respecto al pasado de Harry.
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MY LOVE - HARCY
Fiksi PenggemarDespués de haber derrotado al mini Voldi que abrió la cámara secreta, Harry viajará a América de "vacaciones DE INVIERNO" con sus tíos, sin saber que aquello sería el paso que pondría su mundo de cabeza... Sobre todo ante la vista de un hermoso azab...
