[Sorpresas esperadas e inesperadas]
Lúa
—¿Café?—la voz de Janeth me revive mientras camino por la cocina sin despertar completamente.
Las mañanas se me hacen detestables luego de dos semanas de despertar cerca de las tres de la tarde. Mañana comienzan las clases, y estoy en aprietos. El desayuno familiar me recibe al cruzar la segunda arcada de la planta baja, encontrándome con el amplio comedor y mis padres junto a mis tíos sentados alrededor de la mesa.
Sonrío al saludar uno por uno con un beso en la mejilla y me vuelo hacia mi asiento cuando Janeth deposita un plato con fruta frente a mí. Heath no tarda en bajar ya vestido y toma asiento a mi lado al tiempo que entra Neffy en escena vistiendo pijamas.
Comeríamos en silencio de no ser por el entusiasmo de papá y tío Killian al comentar sobre el partido de su liga de hockey. Mamá y tío Yannick, por otro lado, conversan sobre la habilitación de un nuevo proyecto que tendrán en una ciudad vecina. Por lo que sé, se llevara a cabo el próximo año pero va a ser algo grande y le darán la oportunidad a los nuevos integrantes de la compañía a presentar sus ideas.
Se supone que eso refresque el estilo de la empresa, pero lo que vi fueron maquetas idénticas a proyectos anteriores de ambos jefes. Entiendo que busquen la aprobación de ellos pero lo único que hacen es sacarles las ganas de dejarlos exponer.
A veces es difícil ver colores a través de los grises en los que vive mi madre. Supongo que se volvió parte de ella a lo largo de los años.
Levanto la mirada cuando escucho mi nombre. Gea les comento a mis tíos que hoy iríamos al centro comercial para comprar algunas cosas por mi fiesta de cumpleaños. Ambos me dedicaron una sonrisa a lo que les copie la acción y miro a cada uno de los presentes antes de volver la vista hacia mi plato.
Papá se encontraba a mi derecha con una sonrisa de oreja a oreja. Vestía una camisa arremangada hasta los codos y un jean oscuro. Todavía tenía el cabello corto mojado por la ducha. Creo que nunca lograré entender como hace para estar de tan buen humor constantemente. A su otro lado se encontraba Killian, quien bebía café mientras le negaba el hecho de querer cambiar al delantero del la liga para empezar la temporada.
Heath parecía no haber dormido por meses con tantas ojeras y estaba casi segura de que si le preguntan una vez más sobre cómo estaba, se daría la cabeza contra la pared o haría fondo a un bidón de ácido.
Me quedo pensando mientras lo miro disimuladamente. A veces me pregunto que nos pasó; solíamos contarnos algunas cosas, pero de un día para el otro, cada uno cerró con llave la puerta de su vida y al parecer no volvimos a salir. Las pocas veces que cruzamos palabras son insultos que en el momento me molestan, pero luego no logro entender el repentino cambio de nuestra hermandad.
Neffy se ve igual o peor que yo. Lleva el cabello recogido en un moño despeinado y gafas de sol que cubre la mitad de su rostro. Odia tanto las mañanas como odia la resaca. Cada tanto la veo cabecear, efectivamente: esta media dormida.
Los recuerdos me invaden al ver el asiento vacío junto a Neffy. Nos veo con una persona más en la mesa, con sus ojos sobre mi mientras me molesta con los pies debajo de la mesa o robándome sonrisas. Zaid falta, y parezco ser la única que logra notarlo. Soy poco justa al pensar así, pero simplemente no logro contenerme.
Mi mirada viaja hasta los dos extremos de la mesa, donde se encuentran mis tíos. Nunca quieren hablar de ello, no están bien con las decisiones que toma su hijo para con su vida pero parecen haberse rendido.
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Cartas de amor a la Luna
Fiksi RemajaEl receso invernal llega a su fin y una nueva etapa de sus vidas comienza. Ambos adolescentes, aún desconocidos, parecen no tener nada en común; pero tan solo vivir en la misma ciudad, es motivo para que el universo los una. Mientras que Lúa es un...
