(Nicole)Cita.
Literalmente gritaba en mi mente.
Estaba esperando a Owen en el parque como habíamos acordado. La ansiedad y los nervios me carcomían y podía sentirlo corriendo por mis venas. Estaba sudando, y no quería arruinar el atuendo que había elegido para esta ocasión.
Dios mío, tenía veintiún años y me sentía como en la secundaria. Había elegido un overol de falda corto con una blusa de colores rojo, amarillo, verde y azul. Tenía mis zapatillas amarillas y dos trenzas a los costados. Mi atuendo era un reflejo de cómo me sentía: un arcoíris. Empalagoso, colorido, vivo.
Mi estómago daba vueltas. Parecía tener vida propia.
Y entonces llegó la calma cuando lo vi.
Camino hacia mí con lentitud y aunque podía verse como un tipo seguro y confiado, sus manos a sus costados que no paraban de mover los dedos, me dijeron que estaba nervioso.
Me gustaba ponerlo nervioso y afectarlo solo como yo lo hacía.
Tenía una camiseta azul claro con el dibujo de una guitarra eléctrica y una batería, sus jeans oscuros, Jesus, amaba como le quedaban esos pantalones. Y esas zapatillas. Todo en él era perfecto.
Se detuvo cuando estuvo a centímetros de mí—Hola, Nicole.
Rompí la distancia—Hola, Owen.
Me dio una sonrisa nerviosa y salté de felicidad cuando me permitió enganchar su codo con el mío.
—¿No te sonrojaras? —bromeé cuando vi que no estaba afectado, pero solo esa pregunta hizo falta para que se ruborizara. Exploté en una risa—. Vamos, Owen. Tienes que acostumbrarte a mis insinuaciones.
—Tardará un poco —se limitó a decir.
Me reí—Vamos, cara de cereza. Nos espera una película.
Tomamos un taxi hacia el centro y nos detuvimos en el cine, sabia por mis salidas con amigos, que los días martes y jueves repetían películas que fueron las más taquilleras en años anteriores, y entonces, le propuse ver El Rey León, que había salido el año anterior.
La verdad es que estaba avergonzada de decirle de ver un dibujo animado, pero en el momento en que se lo propuse, acepto más que contento ya que dijo que nunca la había visto.
—¿Cómo que no la viste, Owen? Me insultas —espeté mientras nos sentábamos en la sala de cine.
—Bueno, para esa época no tenía amigos, y yo... no salía mucho —confesó a medida que se acomodaba y observaba la sala.
Sonreí—Bueno, yo te pondré al día con las películas a mirar. Sé que en un mes se estrena una película de princesas o algo así —dije—. Creo que se llamaba Pocahontas. Vendremos a verla —ordené, aunque no sabía si a Owen le gustaría.
Abrazó la fuente de palomitas en un gesto inconsciente—De acuerdo, ¿a ti te gusta? Ya sabes, ¿Venir conmigo? —preguntó. Asentí, emocionada y me regaló una sonrisa—. Está bien. Tendré guardado un día de junio para ti.
Me causó mucha gracia el tono formal que usó por lo que reí y me incliné dándole un beso en la mejilla. Owen me dio un guiño que casi me provocó un ataque cardíaco.
Amaba su timidez, pero amaba aún más cuando la perdía conmigo. Eso solo significaba que confiaba en mí.
Me acurruqué contra Owen al comienzo de la película, y a él pareció no molestarle, y al cabo de un rato, como en las películas románticas cliché que tanto amaba, Owen rodeó mis hombros con sus brazos y me pegó más a él. Mi cuerpo se llenó de tanta calidez y comodidad, que no quería terminar esta noche. Para el final de la película, no sabía cómo, pero ya habíamos comido todas las palomitas y ahora teníamos las manos entrelazadas.
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Test, Patience & Love [T#2.5]
Teen FictionNo sé cómo pasó, pero convencer al tipo nerd de que me explicara una de las materias mas complicadas de la Universidad dio vuelta mi mundo. Como un efecto mariposa: reprobé un examen de una materia obligatoria y luego ya no dejaba de pensar en Owen...