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Bills saltó como un resorte al escuchar el ruido de la puerta principal. Llego al portal cuando Vegeta abría la misma.

- Por fin llegan. Ya rápido prepara los hot cakes que prometiste la semana pasada - le exigió. Mientras lo jalaba en dirección a la cocina.

No les dio tiempo de protestar o decir algo siquiera. Vegeta, era arrastrado por la correa de su mochila hacia la cocina. Mientras que Champa. Que no tenía ni idea de dónde había salido. Lo empujaba desde atrás, tocando solo la mochila. A pesar de sus protestas, pronto se encontró frente al mesón. Con todos los ingredientes preparados delante suyo.

Goku, no pudo evitar reírse de las acciones de los gemelos. Recibio la mochila de su pareja de Bills, que luego volvió inmediatamente a la cocina. Como si Vegeta fuera escapar si lo descuidaban.

- ¡Voy a dejar las cosas y luego vuelvo a ayudarte! - le gritó con tono juvenil.

- ¡Ok! - respondio desde la cocina.

Empezando a hacer los hot cakes tranquilamente.

Le parecía sumamente divertido que los gemelos lo rondarán como niños chiquitos, ansiosos por su platillo favorito. Era un extraño dejavu ¿Inverso?, para él. Después de todo era una de las pocas cosas que tenía en común con Kakarotto. A ambos aún les encantaba los hot cakes que preparaba su abuelo. Pero ya que después del pequeño intercambio de palabras del aeropuerto se la pasaban peleándose o ignorando se. Su abuelo se negó a prepararse los, bajo la exclusiva de que no lo haría, hasta que al menos dejaran de pelear un día. Un mes después de vivir juntos no habían comido hot cakes y estaban más distanciados.

Los intentos de sus padres de que se llevaran bien fueron un total fracaso. No importo que los hubieran obligado a compartir cuarto, que los llevaran al cine, al parque de diversiones e incluso a convenciones juntos. Se ignoraban mutuamente en cada actividad y en casa si no estaban discutiendo; podían pasarse horas en la habitación, con Goku con su celular y Vegeta leyendo un libro o algo así. En la escuela eran parte de diferentes grupos y nadie sabía siquiera que se conocían, y no se hubieran enterado si no fuera porque un día su abuelo fue a recogerlos ya que fueron a acampar un fin de semana, que también terminó en largos silencios y en Kakarotto buscando señal para su celular. Al grado de treparse enormes árboles para lo que demostró gran habilidad.

La gota que derramó el vaso para Vegeta, fue cuando su abuelo los obligó a practicar artes marciales juntos. Al parecer su nieto adoptivo  también lo había practicado en América. Era bastante bueno, pero no tenía buena técnica, por lo que terminaron repasando y puliendo sus posiciones. Lo que resulto terriblemente aburrido para Vegeta y no se molestó en ocultar su desdén hacia él.

Una vez más le corrigieron una posición de pelea. El abuelo le exigía mucha presición, que admitía, no tenía. Pero no le ayudaba en nada las constantes risitas marcadas de desdén de parte de Vegeta. No paraba de fulminar lo con la mirada cada vez que se reía abiertamente de él. Arto de su desprecio, no dudo en enfrentarlo cuando el abuelo se ausento un momento.

Vegeta, se quedaba en una precisa posición de defensa, como les había indicado su abuelo hasta que volviera. No sé esperaba el golpe. Kakarotto le dio un fuerte puñetazo en el rostro. No lo suficientemente fuerte para hacerle sangrar, pero lo bastante poderoso para que perdiera el equilibrio y se cayera al piso cual costal de papas.

- ¡¿Qué mierda te pasa?! - le grito desde el suelo.

Mientras se sobaba el pómulo agredido.

Se sorprendio un momento, hasta ahora no le había escuchado decir ninguna mala palabra a Vegeta, ni en la escuela y menos en su casa. Era claro que se sabía las más feas y que las guardaba para cuando estuviera bastante molesto. No sé dejo intimidar.

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