Temor

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La cabeza le palpitaba. Especialmente la sien derecha, donde había recibido el golpe. Abrió los ojos tratando de enfocar su vista. Lo primero que vio, solo fueron dos manchas borrosas de color morado a unos metros a la izquierda suyo.

- No te creo, mentiroso - comento una voz infantil.

- Pregúntale a papá si quieres - respondio, otra voz que le parecía familiar.

Intento sentarse, pero la cabeza le dio vueltas. Maldición nunca lo habían noqueado, pero ahora un simple golpe y no podía ni enrectarse. La cabeza le palpitaba dolorosamente. Obligó a su cuerpo a sentarse a la orilla de su lecho. Escondió la adolorida cabeza entre las rodillas. Mientras respiraba con lentitud, para relajarse.

- ¿Enserio papá lo golpeó? - pregunto la primera voz incrédula.

- Que si, por milésima vez - respondio el interlocutor, claramente cansino por la incredulidad del otro.

- Pero no que ese tipo es el campeón mundial - susurro, casi conspirativo.

- Si lo soy, pero en el campeonato mundial no se permiten golpes bajos ni abrazos con trampa - espeto molesto ya que la voz de los niños acentuaba su migraña.

Los gemelos que miraban hacia el recibidor por los enormes ventanales polarizados de la administración. Arrodillados sobre un pequeño sillón doble. Se voltearon a mirar aterrados al hombre sentado frente a ellos, en un enorme diván. El excéntrico sujeto, con su traje granate. Se masajeaba las sienes con gesto adusto.

- ¡Papaaaaá! - gritaron juntos con voz chillona. Antes de salir corriendo hacia la derecha por una discreta puerta. Como si él fuera, alguna fiera peligrosa.

Wish solo atinó a masajearse con más impetu la adolorida cabeza, ante ese ensordecedor grito. No pasaron ni dos minutos cuando escuchó pasos de vuelta. Una vez más vio los brillantes mocasines negros frente a él. Levantó lentamente la mirada. Patrick no había cambiado mucho: ahora llevaba el cabello largo amarrado en una elegante coleta, aunque algunos mechones caían sobre su frente, su traje beis impecable combinado con una camisa blanca reluciente, había cambiado sus lentes de marco en media luna por otros cuadrados y negros que le daban un aspecto más severo.

- ¿Cómo te sientes? - le pregunto inseguro.

Podría reclamarle, gritarle que era un idiota por golpearlo así, pero el rostro lloroso que le mostró al principio del pleito, lo evitaba. Se levantó con algo de dificultad. La cabeza le dio vueltas de nuevo, pero lo soporto.

- Tienes un buen gancho - solto por fin. Sin saber que más decir - y tu hijo si que sabe patear donde duele - agrego, sintiendo una ligera punzada en el lugar agredido por el pequeño niño-gato.

Patrick río alegre sin poder evitarlo - si así es Bills - declaró sonriendo ligeramente - Champa no le cree, que te patio. Siguen discutiendo a fuera sobre eso - explico, apuntado hacia la puerta con un gesto de la mano.

El campeón no sabía que más decir. Decidió preguntar algo que le escocía por dentro

- Así que... - dudo un momento - trajiste a tus hijos. ¿Al trabajo? - pregunto indeciso - ¿Tu esposa vendrá por ellos más tarde? - a pesar de que habían pasado los años, esa perspectiva aún le dolía.

El pelirrojo cambió su expresión, por una triste de inmediato. Wish se sintió un imbécil de repente. Al ver ese gesto acongojado.

- Yo lo lamen....

- Murió hace un año - lo interrumpió con la voz quebrada - tuvo un accidente automovilístico - aclaró la garganta - fue lo mejor si hubiera sobrevivido habría quedado tetrapléjica. Ella lo hubiera odiado - esbozó una sonrisa melancólica - ¿Sabes una ironía? - se sentó en el sillón donde los pequeños estuvieron hace un minuto - Ella practicaba deportes extremos - solto una carcajada casi con desdén - Nunca le pasó nada, nada - repitió con incredulidad - y un accidente de mierda por la carretera resbalosa por la lluvia y eso es todo - volvió a soltar una carcajada triste - ¿Irónico no? - le pregunto mirándolo directo a los ojos.

Mereces Más          (Terminada)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora