Detonante

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La carretera, ¿Cuántas veces había recorrido este camino con él?. Si se esforzaba un poco podría contabilizar lo, pero ese no era su interés. Nada era de su interés ahora. Ni siquiera la presencia de su pareja a su lado. Nada era importaba. Su mente divagaba a otro momento, en otro lugar y en otro tiempo. Otra situación cuando todo su mundo se derrumbó.

Su abuelo había fallecido hace algunos meses. Antes de ese horrible día, en que su vida se puso de cabeza. Fue como un anuncio, una alerta de que todo iba cambiar.

Vegeta II, era un hombre fuerte y bastante sano. Podría a ver podido vivir una larga temporada más, pero el destino no quiso eso. Cuando los médicos no encontraban una razón clara y específica para este tipo de eventos lo llamaban a la causa de la enfermedad o la lesión le decía: "Idiopático". Aún recordaba cuando vio el certificado de defunción de su abuelo. "Paro cardiaco fulminante". Unos reglones más abajo especificaba otras cosas: "Paciente en estado de recuperación por un Accidente Cerebro Vascular Hemorrágico". Esos conceptos no eran entendibles para él. Así que Kakarotto busco una explicación en su celular.

En síntesis; por alguna razón que los médicos no entendían. El cerebro de su abuelo había comenzado a sangrar. Lo que provocó que un parte del mismo perdiera oxígeno y empezara a morir. La mayoría de los especialistas decían que era algo relacionado con su edad a pesar de su buena salud. Le hicieron varias cirugías que calificaron como exitosas. Aunque su abuelo no desperto hasta una semana después. Al principio parecía no entender dónde estaba y no podía hablar bien. Les dijeron que era por la zona del cerebro que se había quedado sin oxígeno, que con terapia mejoraría bastante. Cuando comenzó a moverse el lado derecho de su cuerpo estaba torpe, a eso se refirieron como hemiparesia, una perdida parcial de la movilidad del lado contrario a la lesión del cerebro de su abuelo. Una vez más les indicaron terapia. Las cosas parecían mejorar. Cada vez su abuelo hablaba mejor y ya no se perdía tanto. Ganaba fuerza en el brazo aunque a un se le dificultaba la pierna. Las cosas iban bien o eso creyeron.

Esa madrugada se despertaron con una serie de ruidos que no reconocían, puso atención para identificar estos extraños sonidos hasta saber que eran. ¿Sollozos?, se cuestiono, para él los únicos que lloraban eran ellos, pero ambos estaban ahí lanzándose miradas de incomprensión el uno al otro, sin saber que hacer.

Se acercaron a la puerta de su habitación decididos a averiguar la razón de esos extraños ruidos. Cuando esta se abrió por si sola. La madre de Kakarotto estaba en el portal y tenía los ojos rojos y llorosos.

- Niños venía a despertarlos.

Susurro con voz quebrada y los ojos llorosos. Era claro que había estado llorando.

Una extraña sensación de entendimiento lo golpeó en ese momento, los ojos se le llenaron de lágrimas y salió corriendo hacia la habitación de su abuelo.

Su padre lloraba de manera lastimosa, como nunca lo había visto antes. Mientras su madre lo abrazaba y acariciaba su espalda. Su padrino le acariciaba la mano a su abuelo con lágrimas en los ojos y la cabeza gacha. Su viejo maestro, su querido abuelo, que estaba quieto en la cama. Echado sobre su espalda. Casi parecía dormido, pero estaba demasiado pálido y su pecho no bajaba, ni subía en cada respiración.

Se derrumbó en el piso y empezó a llorar, sólo en el piso. Hasta que sus padres lo percibieron y lo levantaron de ahi para consolarlo también. Acunandolo entre los brazos de ambos. Todo paso como un sueño a partir de ahi: el velorio, la cremación y la colocación de su nombre al lado de la lapida de su abuela. A la cual casi no recordaba. Todos esos rituales sociales, para decir a los demás que su abuelo había muerto. Había participado en cada uno de ellos en un estado de estupor. Incluso ni se dio cuenta que la abuela de Kakarotto estaba ahí. No tenía idea a que hora había llegado.

Mereces Más          (Terminada)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora