Primero la casa, Michael —lo corrigió con dulzura.
Es lo único que recuerdo.
Estoy parado frente a la ventana del departamento viendo cómo pasan las horas y los últimos rayos del sol, le dan paso a las estrellas y lo infinito del universo.
Frente a mí, sólo se van cerrando las cortinas y como en un juego se van prendiendo las luces de las ventanas.
Estoy intentando recordar que nos sucedió, que puede ser eso que nos pasó, pero vuelvo a esa frase de una mañana cuando decidíamos qué hacer con el dinero que teníamos ya guardado. Yo quería un carro y tú siempre pensando en la seguridad, dijiste: "Primero la casa". Quién iría a pensar que alguna vez quisiste venderla sólo porque era justo.
Nunca te dije nada de la casa y el día que nos separamos, sólo tomé mis cosas e hice lo que me pediste. Qué me fuera de tu lado, porque lo nuestro se había vuelto un caos y que lo único que nos mantenía juntos era la costumbre del pasar de los años.
Hoy han pasado ya casi dos años, un tiempo duro pero que me ha llevado hasta a otras tierras, a un hoy, donde estoy frente a la ventana de mi departamento, sólo e intentando no pensar en ti.
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Retos de Mariana
Short StoryCuenta los retos de literatura a través de los ojos de una universitaria de 21 años.
