Mientras sonaba el repique pensaba dentro de mi, si era o no, un buen momento para hablarte. Siempre me gusta escucharte y reír con tus historias locas desde aquel 8 de octubre de 2006.
Cuando suena tu voz al otro lado de la línea, me quedo callada esperando que seas tu quien inicie la conversación, porque aún no me acostumbro que no me digas "Morita", pero igual, tengo la vaga esperanza de que lo hagas.
- Hola Mari, ese milagro?
Después de unos segundos te saludo y te doy la razón por la cual te llamo, y como cosa rara, solo sueltas una carcaja y me dices:
- Mari, te he contado tantas cosas que no sé que te pueda decir que tu no conozcas.
A razón de eso y con todo esto de la cuarentena y el Coronavirus, me tocas el tema de las estadísticas, siempre te han gustado y aunque no las domino mucho, intento seguirte la corriente.
Luego de hablar cerca de 20 minutos, de lo bueno, lo malo y los desafíos a los que nos enfrentaremos con todo esto, me dices:
- Oye, con respecto a tu reto, llámame mañana, yo pienso en que podría servirte.
No sé si darte un cocacho a través del teléfono o qué, con semejante respuesta. Algo indignada mi única respuesta es:
- ¡No friegues! El reto debe ser antes de la media noche e imposible que todo me lo hayas contado. A ver, ¿algo del colegio?
Te quedas en silencio, como pensando. Y me dices:
- Ya te dije de la bicicleta, de la invitada de cerveza al coordinador de disciplina, a las peleas con el profesor de matemáticas y de religión. Ah! ¿la entrega de banderas te dije?
Yo no sé porque carajos en undécimo se inventaron la famosa entrega de banderas a los estudiantes de décimo, a mi, esa joda no me tocó, pero bueno, resulta que me abordaron a las 12:30 pm cuando entré al colegio y me dijo el director de curso: "hoy es la entrega de banderas, debe entregar la de Risaralda y preparar un discurso".
¿Y qué hiciste? Pujas y me dices:
- Ja! Nada, que iba a hacer, yo me fui para el salón. Nos llamaron adelante a 3 compañeros incluyéndome a mi e iniciaron el evento. Realmente, yo tomé esa bandera, no tenía la más remota idea que iba a decir, pero cuando ya me tocó el turno de pararme allá, pensé en cuando ganamos la copa intercolegiada departamental de baloncesto y de allí fluyó, recordé todo lo que se había logrado por ese premio para el colegio, cuando paré a respirar, todo el mundo aplaudió, yo ya no supe que más decir, quedé en blanco y lo único que hice fue esperar que terminaran, agradecí y me bajé del atrio. Creo que todo el mundo quedo esperando algo más. Pero yo muy campante me fui pa mi puesto y ya, dejé el teatro allá.
Solté una expresión burlona y te dije: Eh! Ave María, vos siempre tan dejado, sales con estas y así le exiges a tu hijo que sea juicioso. Tu te limitas a decir:
- Yo no le exijo eso, yo le pido que de resultados. Bueno y no siendo más, te dejo. Hablamos luego, Ana me está llamando.
Colgaste, no me dejaste ni decir nada. Ahora ni sé cómo te llamaré luego.
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Retos de Mariana
Historia CortaCuenta los retos de literatura a través de los ojos de una universitaria de 21 años.
