Justo como había leído en los libros de su abuela, el primer amor llega como una bofetada sin pleno aviso.
Es cálido, brillante y hermoso. Un sentimiento que recorre desde el pecho hasta las puntas de los pies. Una brisa primaveral mientras comes tu comida favorita, o una frazada en el invierno para mantenerse con calor. Es como escuchar el coro de una melodía alegre mientras admiras el atardecer junto a la persona adorada. Son suspiros al despertar, la perplejidad de ser deslumbrado con una sonrisa.
El primer amor es mágico, reluciente y simplemente perfecto.
O al menos, así era el primer amor para Obito.
Atraído por unos ojos grandes y un cabello singularmente gris. Un rostro cubierto casi en su totalidad y una complexión tan fina que temía romperlo si era demasiado brusco.
Su primer amor, de nombre Hatake Kakashi. Tan perfecto como solo él podía ser.
Llevaba dos semanas tratando de conseguir su atención, pero fallando olímpicamente cada que el peligris pasaba de largo de él. ¡No lo entendía! Obito era tan agradable como los chicos de su equipo ¿qué tenía de diferente?
— Tal vez es porque eres demasiado gritón. — le comentó Senju Ichiro, un día de entre tantos que se la pasó quejándose en la hora del almuerzo entre entrenamientos.
Obito dudaba de aquella suposición. Él no era gritón, su voz simplemente era de un tono alto, apto para un prospecto a hombre fuerte como él.
— No, eso no puede ser. — denegó su teoría, mirando a lo lejos al chico de sus sueños degustando de su almuerzo.
Bueno, solo le veía la espalda, pero sabía que estaba comiendo.
— Tal ves es porque eres muy torpe. — sugirió Sarutobi Joji, mirando en la misma dirección que él.
Volvió a negar, él no era ningún torpe, las cosas simplemente se ponían... difíciles, a veces. Además, ese era uno de sus mejores atributos.
— No, imposible. Mi torpeza es parte de mi encanto. — denegó otra teoría, frunciendo el ceño mientras jugaba con una piedra en el suelo.
Sus amigos se miraron entre sí, antes de que Senju Hideaki dijera: — Tal vez simplemente no seas su tipo.
— ¡¿Ehhhh?! ¡Pero si no soy feo! — exclamó llamando la atención de varios compañeros a su alrededor, olvidándose momentáneamente de donde estaban cuando gritó. — Creo. ¿Lo soy?
— No lo sé, amigo. Yo a todos los hombres los veo feos. — dijo Ichiro palmeando su espalda con pesar, negando con la cabeza.
Se quejó dejándose caer sobre el césped, mirando el cielo azulado frente suyo.
Lo intentó muchas veces, pero cada que se acercaba a Kakashi, algo terminaba por entrometerse. Quería llamar su atención, al menos ser su amigo. Pero no podía hacerlo si la situación jamás se prestaba para eso. Ademas, nunca sabía que decir cada que el peliplateado estaba cerca. Se volvía repentinamente una clase de retardado cuando lo tenia alrededor. Y vale la pena aclarar que Obito es de los mejores ninjas de ANBU.
— Quizás deberías intentar conquistarlo. — Hideaki habló en medio de su patético lamentar, captando su atención cuando lo vio ponerse de pie. El chico era varios años mayor que él, por lo que confiaría en la voz de la experiencia. — Yo lo intente con Satoko y ahora estamos saliendo.
Se incorporó, recordando ese detalle. Hideaki se había estado viendo con una señorita de su clan y ahora parecían tener citas y todo eso.
— ¿Qué hiciste? — preguntó ansioso, incluso los otros dos prestaron atención al mayor de todos, seguramente eso les serviría en un futuro.
Hideaki se aclaró la garganta, alzando un brazo hacia el cielo, exclamando en voz alta: — Número uno, ¡Los detalles son esenciales! — informó cerrando el puño. — Fíjate que cosas le gustan, como sus comidas favoritas o la música que le gusta.
Obito asintió con efusividad, mirándole con ojos grandes mientras ponía toda la atención de la que disponía en el momento.
— Número dos ¡La atención importa! — gritó nuevamente, ahora no solo ellos tres lo veían atentos, también otros equipos se habían acercado. — Si te está contando de su día ¡Escucha con atención!
— ¡Con atención! — repitió Obito, incorporándose del suelo mientras apretaba los puños.
— Y número tres, aunque no es algo meramente obligatorio, entra en la categoría de detalles. — aclaró el castaño. — Pero puedes darle regalos, ¡mucho mejor si son manuales!
— ¡Regalos manuales! — repitió Obito.
— Por Kami-sama, eso sonó peor de lo que parece. — murmuró Joji, tomándolo de los hombros y regresándolo a su lugar. Obito no se quejó mientras maquinaba en su cabeza un plan para acercarse a Kakashi.
— Jajaja... pero si sí serían regalos manuales, si sabes a lo que me refiero, eh?— cuestión Ichiro, picando las costillas de Obito con su codo, mirándole con ambas cejas alzadas y una sonrisa traviesa.
Obito le miró confundido, negando con la cabeza. — Estaba pensando en escribirle una carta ¿tú también?
— Olvídalo, si lo explico pierde la gracia. — bufó su castaño amigo, para luego ponerse de pie y estirar los brazos frente a él. — Vamos, la hora se terminó y si no nos ponemos en marcha, Madara-sama nos castigará como la última vez.
Obito sintió un ligero escalofrío recorrerle cuando recordó todas las flexiones hechas el día de su castigo. Desde ese día aprendió a dejar diez minutos libres antes de terminar el almuerzo, para no llegar tarde a donde su capitán le asignaba las misiones.
Se incorporó rápidamente, acomodándose el uniforme mientras echaba una ultima mirada a Kakashi, quien le miraba de vuelta, pero no parecía muy sorprendido por el cruce de miradas.
Si, definitivamente lo conquistaría.
Por otro lado, Kakashi no entendía como era que existía gente tan... extraña, como lo era ese muchacho Uchiha. Se salía totalmente del molde de ese clan. Sin duda, no le gustaría relacionarse con alguien así.
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14 Días. 🌿 ObiKaka.
Fanfiction🍂Esta historia es un arco del fic "DUPLAS" que pueden encontrar en mi perfil. 🍁Los personajes de Naruto Y Naruto Shippuden no me pertenecen, los demás si. 🍁Está historia no es cannon. 🍁AU de Naruto. 🍁Historia corta.
