6.- Conclusion.

3K 365 568
                                        

Octavo día.




Era medianoche, y Obito no le había mandado nada. Absolutamente nada. Ni una carta, ni una nota o un detalle. Nada.

No había mandado ningún recado por parte de nadie y tampoco lo había visto por más que había dejado que un clon de sombra lo buscara durante algunas horas. Simplemente era como si hubiera desaparecido.

Y estaba molesto, porque él tenía planeado dejarle bien en claro que no iba a comprarlo regalándole cosas, Kakashi no necesitaba regalos.

Pero el día que había decidido tomar cartas en el asunto, el idiota no aparecía.

Gruñó molesto, mirando por la ventana de su habitación. Tenía la ventana abierta dejando que el aire fresco de la noche le diera en la cara, calmándolo un poco. Hacia una hora que su horario para dormir había pasado pero no había podido pegar un ojo por la frustración de sus planes siendo arruinados.

Y quizás se preocupó un poco. ¿Por qué el Uchiha no había hecho su aparición esta vez? Había sido puntual estos últimos días al reportarse, haciéndole saber que al menos estaba bien y que esa misión no era peligrosa para su integridad.
Pero ahora dudaba de eso ¿y si algo le había pasado? ¿Y si era más arriesgado de lo que imaginó?

Maldito Uchiha fastidioso.

Miró al pequeño mueble a un lado de su cama, el collar que Obito le regaló ayer brillando gracias a la pequeña iluminación de la lámpara encendida en su habitación.
No lo había usado, había investigado por sí mismo y el collar había sido más caro de lo que imaginaba, de ninguna manera usaría algo que podría perder en cualquier momento debido a sus misiones. Y tampoco lo iba a aceptar.

Obito estaba loco si creía que era una especie de princesa caprichosa.

Cuando regresó la vista a la ventana, el rostro del Uchiha fastidioso estaba frente a él, causando que gritara sorprendido mientras se aventaba hacia atrás por la impresión, cayendo al suelo llevándose consigo su dignidad y recato.

— ¡¿Kakashi estás bien?! — la voz preocupada de Obito resonó en su habitación, entrando rápidamente por la ventana y acercándose a él.

— Tú... — murmuró Kakashi, colocándose una mano sobre el pecho, tratando de procesar la situación. — ¡No hagas eso! ¡Me caí por tu culpa!

Obito suspiró, tomando asiento a su lado en el suelo, quitándose la banda de konoha de la frente y dejándola sobre sus piernas, echando la cabeza hacia atrás con los ojos cerrados. Se veía cansado. Estaba cansado.

— Eso fue muy gracioso, amorcito. — murmuró el Uchiha fijando la vista en él. Kakashi podía ver incluso algunas ojeras en la parte inferior de sus ojos. — Me reiría, pero estoy demasiado cansado para eso. 

— ¿Entonces por qué viniste? Deberías descansar. — le recriminó Kakashi, tomando la banda de sus piernas y mirándola con atención, buscando alguna señal de combate.

Hay que admitirlo, después de no verlo por unos días, era de cierto modo reconfortante tenerlo ahí.

— Quería verte, te extrañaba. — murmuró el Uchiha, estirando una mano en su dirección y pellizcando su mejilla. — Sigues igual de gruñón.

14 Días. 🌿 ObiKaka. Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora