5.- Detalles.

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Quinto día.




— Oye, Kakashi.

Giró unos centímetros sobre su propio eje, mirando al castaño que se aproximaba hacia él con una pequeña caja en sus manos. Era uno de los amigos de Obito.

— ¿Ichiro-san? — preguntó un tanto confundido. Había sido asignado a vigilar la aldea junto a sus compañeros, por lo que se encontraban en lo alto de la cede, mirando por unos binoculares a las personas realizando sus actividades diarias.

— Hey, oye, sé que no somos cercanos, pero Tubito me ha pedido que te haga llegar esto. — estiró la cajita en su dirección, en espera de que la tomara.

Dudó un poco, pero a fin de cuentas decidió que no pasaba nada si se quedaba la caja. — ¿Dónde está Obito?

— En una misión individual. — le respondió el castaño, alzando los hombros con la vista hacia el cielo. — Me asaltó cuando venía de camino a acá y me lo pidió amablemente.

La verdad era que Obito solo había aparecido de la nada frente a él y le había lanzado la caja a la cara antes de desaparecer en un parpadeo, pero Kakashi no tenía porque saber eso si quería ayudar a su amigo a quedar bien.

El de hebras plateadas asintió, mirando de reojo a sus compañeros quien aunque no lo estaban observando directamente, sabía que estaban escuchando todo con atención.

Era de esperarse, desde el día que le pidió matrimonio frente a todo el mundo el rumor de que ellos tenían algo se había extendido como fuego entre todos sus compañeros y los rumores crecían desde que el Uchiha había estado dándole esa clase de detalles sin importarle si alguien los veía o no.

Solamente lo confundía, porque no sabía si esa clase de detalles iban en serio o si solamente quería molestarlo para hacerlo quedar mal.

Y Kakashi no quería arriesgar algo como su corazón por algún bromista como Obito.

— Gracias, Ichiro-san. — murmuró dándose la vuelta, regresando a su posición actual y tomando asiento en donde estaba anteriormente, dejando el pequeño objeto de madera sobre sus piernas.

Lo abriría después, cuando la miradas curiosas no estuvieran interesadas en saber el contenido de la caja. Solamente sus ojos eran dignos de saber que contenía, ya que a fin de cuentas era para él.





Su hora de almuerzo había llegado, y con eso, el descubrimiento de qué contenía la dichosa caja que todo el mundo había insistido en ver. Se había alejado de sus compañeros dentro de la cede, pero eso no había despistado la atención de sus acciones y solamente lo había desesperado. ¡La caja era para él, no para ellos!

Bufó molesto, dejando su almuerzo a un lado mientras abría la caja, sintiéndose sonrojar nuevamente al ver en su interior.

Una carta y una rosa, además de Dorayakis envueltos cuidadosamente para que no se rompieran.

— Maldito Uchiha tan... considerado. — murmuró molesto, cerrando la caja y tomando una profunda bocanada, girando a sus espaldas para notar cómo se escondían rápidamente algunos de sus compañeros. Volvió a maldecir, abriendo la caja nuevamente solo para tomar la carta.

14 Días. 🌿 ObiKaka. Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora