VEINTIDOS

1.3K 52 0
                                        

Cuando salí de la pileta, Mateo hizo lo mismo y fuimos hasta donde estaban Mara y Mirko. Merendamos y la tarada esa no dejaba en paz a Mateo, le tocaba la mano, se reía con todo lo que Mateo decía. Juro que no soy quilombera pero tengo altas ganas de agarrarla de los pelos. Estábamos en la sombra, en el pasto con una manta y hacíamos una semironda. Mateo estaba entre medio mío y de Mara, al otro lado mío estaba Mirko. Y se me ocurrió una idea, si Mateo jugaba este juego de dar celos, yo también lo voy a hacer.

— necesito tu ayuda — le dije bajito a Mirko para que nadie nos escuchara. — démosle celos a Mateo.

— ok ,pero si viene mi novia no te ayudo más ,no quiero que se enoje conmigo. — hizo puchero. Yo me reí.

— bueno, solo necesito que no sé, nos riamos, eh, estemos mucho tiempo juntos. — el asintió.

— che dal, me acompañas a buscar naranjas al árbol aquel. — dijo en un tono normal para que lo escuchen Mateo y su hermana. Yo asentí y nos levantamos y fuimos hasta el árbol.

— uh viene a cagarme a palo. — señaló a Mateo que venía con cara de orto. — no quiero morir. — me dijo preocupado.

— no te va a pasar nada. Yo sé controlarlo. — reí. Y cuando volví a mirar al frente tenía a Mateo cruzado de brazos.

— yo voy a ver si ... Eh si tengo algún WhatsApp. — Mirko quiso meterse adentro, antes de irse gesticuló un “ soy un genio” y se metió adentro riendo.

Miré a Mateo y me acorraló contra el árbol. Ya no tenía cara de enojado, ahora tenía una sonrisa.

— soy la mejor en este juego — le toque el pecho con mi dedo índice — para que te acuerdes y te quede claro que yo siempre voy a ganar.

— me quedó claro. — se acercó a mis labios un poco más. — extraño tanto esos labios. — pasó su pulgar por mí labio inferior. — sí yo no tengo tus besos ya me puedo morir. — cantó. — si tú te alejas de mí ya no quiero vivir. Si desde lejos se nota que ya no eres feliz, yo dejo todo por tí, si me dices que sí. ¿A quién engañas? Tu no eres feliz sin mi. Tu boca se acuerda de mí sí la toco mi mente no olvida y mi cuerpo tampoco.

— tú me enseñaste a amarte ,pero nunca a olvidarte. — seguí — dime qué voy a hacer para que tú te quedes aquí. Si no eres tú no es nadie. — Mateo avanzó y me besó. Era un beso suave y cálido. Extrañaba mucho sus besos.

No separamos por falta de aire. Me miró a los ojos y me dió un pico.

— te amo. — dijo y negó con una sonrisa. — no sabes lo que me provocas.

— yo también te amo.

Vino su amiga (Mara) y interrumpió el momento.

— ¿vamos a andar en moto? — le dijo a Mateo , a mí me miró con cara de culo. — si querés vení, Dalia.

— bueno voy a ir.

Fuimos hasta una parte que era solo pasto, eran kilómetros y kilómetros de pasto. Mirko tenía un cuatri y Mara una moto. Mateo no sabe manejar muy bien entonces decidí manejar yo y el iba atrás mío. Me abrazó super fuerte.

— esto debería ser al revés. — gritó para que lo pueda escuchar.

— sí, pero sos un cagón y no querés manejar. — dije obvia.

— bueno che, no quiero accidentados yo apenas sé manejar, mirá que voy a correr una carrera en el medio del campo...

— con más razón, es más fácil que en la ciudad. — agregué.

𝐕𝐞𝐜𝐢𝐧𝐨 ~ 𝐓𝐫𝐮𝐞𝐧𝐨 ✔️Donde viven las historias. Descúbrelo ahora