No puedo creerlo.
Más bien, no quiero creerlo.
Mis padres sabían que al venir a este pueblo probablemente algo sucedería, el zafiro del broche debió de haber brillado para ellos y aún así decidieron arriesgarse y pusieron en juego la vida de todos. ¿Entonces también sabían que Liam y Zoe morirían? ¿Sabían que yo lograría sobrevivir?
Quiero gritar, siento un nudo enorme atascado en mi garganta y reprimo unas inmensas ganas de echarme a llorar como una chiquilla.
¿Cómo pudieron hacerme esto?
¿Cómo pudieron arruinar esta familia?
Con razón están en el valle de las almas, nunca podrían encontrar la paz después de saber lo que hicieron. Merecen estar en ese lugar después de todo.
— Toma esto, te tranquilizará —Raven me tiende una taza de té y acaricia mi hombro después de sentarse a mi lado.
— Esto no me tranquilizará en lo absoluto —respondo entre dientes—. Dudo que justo ahora exista algo que realmente pueda hacerlo.
Raven aprieta sus labios y asiente de forma comprensiva.
— Sabes —me rodea por los hombros con su mano derecha y acaricia mi hombro izquierdo con su mano libre—, cuando me siento molesta busco algo en que descargar mi ira y frustración.
Eso lo sé perfectamente.
Le miro con mi semblante serio y suelto el recipiente de porcelana blanca sobre la mesita de vidrio frente a nosotras, utilizo más fuerza de la necesaria y consigo que se derrame un poco de líquido sobre el cristal.
Raven abre sus ojos con sorpresa, me mira incrédula pero se mantiene en silencio.
Creo que sé lo que necesito hacer para desahogarme.
Con George, Emory y Rowan fuera de la mansión, no será tan difícil lograr mi cometido. No considero que Raven se atreva a intervenir, o tal vez si.
— ¿Podrías al menos no derramar nada sobre la mesa? —me pide con un tono bajo—. A penas la limpié hace unas horas.
— Lo siento.
Me disculpo, pero no precisamente por la mancha de agua marrón sobre la mesa.
— Está bien, es solo un poco de agua —se encoje de hombros para restarle importancia.
Me concentro e imagino a Raven chocando contra la pared junto a la puerta del despacho y en cuestión de un simple parpadeo, la acción se ejecuta.
— Ya te he dicho que lo siento —le recuerdo en un leve susurro.
Raven permanece tendida en el suelo boca abajo, no se mueve y la preocupación y culpabilidad no tardan en tomar posesión de mi mente distrayéndome de mis deseos anteriores. Sin embargo, empieza a hacer sonidos con su garganta a manera de queja y entonces abandono la habitación.
Termino de subir las escalares y contemplo el amplio retrato ovalado con los rostros de mis padres en la primera pared del segundo piso. Mi visión se nubla y mi labio inferior tiembla.
Mis hermanos y yo no merecíamos su egoísmo.
Entrecierro mis ojos sintiendo como mi sangre burbujea a través de mis venas debido al coraje que me enciende.
— ¡Fallon! —exclama Raven.
La furia es perceptible en la forma que pronuncia mi nombre.
Sus pisadas fuertes y decididas no tardan en escucharse.
No he dejado de contemplar el retrato, nuevamente despejo mi mente y me concentro, parpadeo una vez más y el lienzo frente a mi se vuelve pedazos junto a la madera del marco y se desploma en el suelo.
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La luna maldita
Fantasía«Estamos sentenciadas a un destino que no pedimos y que no merecemos, pero que ya estaba decidido desde mucho antes de nuestro nacimiento. No tuvimos derecho a elegir. » Queda prohibido cualquier tipo de copia o adaptación. La obra está registrada e...