Capítulo 11

1.8K 123 8
                                        

N: Hola...hola Alba...¿Qué tal estas?

A: Bien...me duele pero bueno, con las pastillas....

N: Alba...quiero disculparme por lo de la otra noche...yo...

A: - Notaba la voz de Natalia entrecortada – No te preocupes Natalia, es que...demasiado bien estábamos para lo que ocurrió...

N: Si...- ya no podía disimular el llanto

A: ¿Estás llorando?

N: No, no...no te preocupes...es que...

A: ¿Qué te pasa Natalia?....no llores de verdad...

N: Es que...me acaba de llamar Alicia...

A: Vaya...lo siento...no he llamado en buen momento...

N: ¡Si, si!...si Alba...siempre...me gusta hablar contigo...bueno...al menos lo intento...- sonreía llorando

A: Vale...

N: No se cómo se ha atrevido a llamar después de todo lo que pasó...pero en fin, así la he dejado claro de palabra que no quiero volver a verla... ¿y tú?...¿cómo estás?

A: Mal, Natalia...no estoy bien...ese tío ni siquiera me ha llamado, pero espero que no lo haga nunca...yo tampoco quiero volver a verle...- empezaba a llorar

N: Alba...no llores...mira, ahora es tarde, pero escucha, mañana voy a ir con Noemí a verte...

A: Me lo ha dicho, si...

N: ¿Quieres?

A: Si, claro...si...yo...estoy rara Natalia, pero...

N: Es normal...te entiendo...de verdad que te entiendo...¡que te voy a decir yo!....

A: Bueno... snif...pues nada...mañana...venís y me preparáis un café...- decía llorando

N: Claro que si...¿quieres que te llevo algo?....¿algunos dulces?

A: - lloraba- No...gracias Natalia...si tengo aquí cosas...

N: Vale, venga...¡cálmate! ¿vale?...escucha...son las once pero si quieres...yo ..

A: No te preocupes Natalia....me acabo de tomar la pastilla y enseguida caeré redonda de sueño...

N: Vale, bien...pues nada...mañana te veo, descansa.

A: Tu también Natalia...hasta mañana.

N: Hasta mañana.

El martes por la tarde, según salían del trabajo, Noemí y Natalia se dirigieron a casa de Alba para visitarla.

M: Decidle que yo mañana en cuanto salga de la guardia me voy a desayunar con ella.

Llegaron a casa de Alba y llamaron al telefonillo. Sin responder, desde arriba les abrían la puerta.

A: ¡Mama!...¡pregunta quién es!

RF: ¿Pero no decías que vendrían sobre estas horas? Serán ellas mujer...

Al llegar arriba, la madre de Alba les abría la puerta y las saludaba cariñosamente. Primero a Noemí y luego a Natalia.

RF: ¡Ay hija!...no me acuerdo de cómo te llamabas...

N: Natalia señora Rafi, me llamo Natalia

NG: Señora Rafiii...- la miraba con guasa y pasaba – a ver...¿dónde está la enfermita? – decía medio cantando

Mi estrella dobleDonde viven las historias. Descúbrelo ahora