Capítulo 6

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N: Hola...

Voz: Hola cariño...¿Qué tal el concierto?

N: Bien...

Voz: Te he llamado a casa pero no estabas...

N: Me...me quedé con Pedro y Anita y Miguel...estuvimos hasta tarde y hemos terminado desayunando por ahí...

Voz: Jajajaja...¡no te pierdes una! ¿eh?

N: Si... ahora ya...iba hacia casa...

Voz: Te noto la voz cansada...

N: Bueno...un poquito la verdad...

Voz: Bueno mi amor...¿te llamo más tarde?...¿a la hora de comer?¿te parece?

N: No te preocupes Alicia, yo te llamo cuando me despierte y ...ya te cuento.

Al: Te echo de menos cariño...venga...un besito...

M: Un beso...- y colgaba -

Natalia regresó a su casa en Jerez.
Se acostó para ver si dormía un poco pero no podía; se quedó tumbada en la cama; seguía pensando en todo lo que había ocurrido, pensando en Alba, en el mal sabor de boca que la debería de haber dejado, aunque...en ciertos momentos, juraría que Alba no se había resistido, que había consentido algunos de los besos que se dieron.

Ni siquiera aquella llamada de Alicia, le había devuelto a la realidad, porque...¿Qué era la realidad?...¿que era cierto y que era mentira en su vida?...

Con el consiguiente disgusto de toda su familia, había dejado plantado a su novio de toda la vida a varias semanas de su boda; le quería, pero no le amaba;

Durante algunos años, se resistió a aceptar su realidad; se resistió a aceptar que le atraían las mujeres. Y en esos mismos se dejó llevar por la corriente de lo que la sociedad pensaba que era lo normal...hombre- mujer.

Pero ella sentía que iba a contra corriente, que su normalidad era otra muy distinta.

Durante una época mientras salía con su novio, incluso pensó en ir a algún psicólogo, pues no se encontraba a gusto con lo que le estaba pasando; no era feliz; lo tenía todo pero no tenía nada.

Algunos meses antes de su boda, no podía tirar más de esa gran carga que llevaba a cuestas desde hacía bastante tiempo y en una fiesta en casa de sus amigos, conoció a Patricia, una mujer argentina dedicada a la hostelería, que exquisitamente la sedujo y le enseñó lo que verdaderamente era disfrutar cuando la besaba...cuando la abrazaba y cuando la hacía el amor.

Después de conocer eso, supo que su vida con Mikel no tenía futuro alguno, que no quería encarcelarse en algo que para nada iba con ella, y fue cuando decidió romper.

La relación con Patricia duró algunos meses; pero Patricia era muy promiscua y eso tampoco iba para nada con ella;
Natalia hubiera podido ligar bastante, pues era una mujer atractiva y cada vez que salía era bastante deseada, pero quería una estabilidad en su vida, quería una relación sincera y duradera.

Y tumbada en la cama, empezaba a recordar todo esto, un repaso a su vida. ¿Qué había salido mal?...había hecho todo lo posible por cambiar su vida para ser más feliz pero no lo conseguía.

Poco después, trabajando en un hospital privado de Cádiz, fue cuando conoció a Alicia, una mujer madrileña representante de productos farmacéuticos que viajaba bastante a la zona sur de España.

Las dos se enamoraron enseguida, fue todo muy rápido.
A Natalia, ni siquiera le dio tiempo a asimilar que aquella mujer estaba casada y con un hijo y cuando quiso apartarse de aquella relación ya era demasiado tarde, ambas, estaban muy enamoradas y no podía dejarlo.

Al principio, la situación de Alicia y la distancia, no eran ningún obstáculo. Ambas cuando podían viajaban la una a la ciudad de la otra y pasaban algún fin de semana o algún día entre semana juntas.

Pero la distancia, y la firmeza de Alicia de no abandonar a su familia, cada vez se le hacían más cuesta arriba.

Tumbada en la cama, seguía pensando en todo esto. Sabía que probablemente a Alba ya no la volvería a ver jamás, pero ese encuentro con ella, había sido como una señal que le indicaba que algo no iba bien.

Mi estrella dobleDonde viven las historias. Descúbrelo ahora