Capítulo 12

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A: ¡Ayy!...

N: ¿Así?

E ¡Siii!...¡siii!

N: Jejejeje

A: - seguía con la broma - ¡Siiii! Uhmmm...

N: - la rascaba y reía – Jejejeje

A: ¡Siii! – seguía de coña - ¡sigue!...¡sigue por favor! ¡siiii! ¡uhhmm! jajajajajaja

N: - ¡Ay por dios que esta niña me mata! -

A: ¡Ya! ya Natalia...ays...no sé qué es peor...creo que voy a andar un poquito a ver si se me pasa...¿vamos a la cocina y vemos que tengo para cenar?

N: Si, claro.

*****

Era mitad de noviembre cuando pasó aquel suceso, cuando ocurrió aquel fortuito cruce de parejas, cuando por fin Natalia y Alba, después de mucho tiempo, empezaron a hablar.

En poco tiempo, Alba se recuperó del esguince, y tampoco tardó mucho tiempo en recuperarse de su desengaño amoroso, pues tenía la compañía de sus amigos y ahora también la de Natalia; además, en el fondo ella sabía que tampoco estaba demasiado enamorada de aquel hombre.

En el trabajo, ya se comportaban de forma normal. Podían atender cómodamente juntas a un paciente, tomarse un café, charlar en la sala de descanso, y gastar bromas entre ellas y entre los demás compañeros.

Incluso ya, de vez en cuando quedaban ellas solas para ir al cine, o a alguna exposición, o simplemente a dar una vuelta y charlar; a Alba le encantaba escuchar a Natalia.

Y para Natalia, también fue una sorpresa ir descubriendo a Alba.

Fue una sorpresa descubrir que Alba charlaba, y a veces bastante.
Era una persona en general tímida y algo introvertida, pero cuando iba cogiendo confianza, se abría totalmente y contaba muchas cosas de su vida.
Incluso descubrió el lado cómico de Alba, que lo tenía; un lado que la hacía sonreír bastante; pero lo que más le gustaba, era que Alba había vuelto a recuperar la sonrisa y la alegría; le encantaba mirarla y verla sonreír.

Los fines de semana que el trabajo se lo permitía, quedaban en el Menganita de Cual para pasar la noche del sábado, bailaban y se divertían junto con María, que casi siempre y por razones sentimentales, se encontraba allí, y también con Marta les acompañaba en algunas ocasiones cuando no quedaba con Carlos.

Más de una vez, y sin que nadie lo supiera, Alba salía algo mosqueada del local, pues debido a la zona en la que se encontraba, bastantes chicas intentaban ligar con Natalia.

N: Perdona cariño...- decía a las chicas que intentaban ligar con ella – estoy...acompañada...- cogía a Alba del hombro y la daba un besito en la mejilla – ¡que pegajosas son!... - la susurraba al oído -

Besos que cada vez hacían ruborizar más a Alba.

Y ni siquiera se mosqueaba con Natalia, al fin y al cabo, ella no tenía la culpa de ser tan guapa, cosa que para Alba era obvio; se mosqueaba con ella misma, porque desde hacía tiempo quería evitarlo pero sabía perfectamente lo que le estaba empezando a pasar, e intentaba no pensar en ello.

Una tarde, Natalia estaba en casa planchando ropa. Su teléfono móvil, sonaba. Fue a cogerlo, era un número fijo que no tenía identificado.

N: ¿Si...quién es?

Voz: ¿Natalia?

N: Si, soy yo...¿Quién eres?

RF: Soy Rafi, la madre de Alba

Mi estrella dobleDonde viven las historias. Descúbrelo ahora