Capítulo 17

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La luz de la mañana de invierno empezaba a iluminar la casa de Natalia y con ella la habitación.

Las pestañas y los párpados de Natalia empezaban a cobrar poco a poco movimiento.

Nada más entreabrir los ojos, sentía cómo Alba estaba abrazada a ella y sonreía.

Habían dormido muy poco, quizá unas cuatro horas – pensaba - pero sonreía al comprobar que según se quedaron charlando, así estaba ahora con ella, entre sus brazos, abrazándola, sintiendo el cuerpo de Alba enredado en el suyo.

Poco a poco, sus sentidos se iban despertando y empezaba a notar el peso de Alba sobre su pecho; empezaba a notar el movimiento de Alba sobre ella cada vez que respiraba.

Incluso, si ponía algo de atención, hasta podía sentir su corazón.

N: - Es curioso....- pensando en el corazón - da y quita la vida pero...no tiene que ver nada con el amor....porque...¿dónde está el amor?...¿en qué zona del cuerpo se encuentra? no la hay...no hay ninguna zona del cuerpo en la que esté el amor...entonces...¿por qué mucha gente se toca la zona del corazón para expresar que quiere a alguien?...¿por qué se dibuja un corazón con las iniciales de los nombres de los enamorados? ¿eh?....es verdad que en dibujo... resulta una figura bonita...aunque en vivo...poco se diferencia del hígado- sonreía – y vamos a ver...Natalia....¿por qué estoy tan feliz y tan filosófica esta mañana?...¡pues por qué voy a estar así! – jejejeje...- se movía al reírse en silencio - pues porque cuatro en una noche....jejejeje...claro que la culpa...ha sido de la figurita...que como seguía sin aparecer...tuvimos que seguir revolviendo la nata...y....y.....jejejeje...- reía en silencio y su cuerpo se volvía a mover –

A: Ahumhff.....- se movía un poco -

N: - ¡Ay dios que la despierto! – se quedaba quieta casi sin respirar –

A: Ahhmm...- y de nuevo se volvía a quedar quieta -

Con mucho cuidado y dulzura, la besó por el cabello. Después, se apartó un poco y la miró.

La miró como si fuera un preciado tesoro que estuviera entre sus brazos, y en realidad así era; Para Natalia, Alba era un tesoro que se había encontrado en el camino de su vida.

Se dio cuenta del día que era y echó la vista atrás. No recordaba nunca haberse despertado la mañana de reyes y disfrutar tanto como en estos momentos estaba disfrutando teniendo y mirando a Alba.

De repente y por la luz del sol , le parecía como que ya había amanecido hace tiempo.

Con cuidado, se medio giró un poco y miro el despertador.

N: - Las doce y media pasadas...la tendré que despertar...¿no?.... - se giraba de nuevo – que hoy tenía que ir a comer donde su madre.

Natalia empezaba a dar dulces besitos de buenos días en la cara a Alba.

N: Alba...- susurraba – Albi cariño – la daba unos cuantos besos cariñosos por la cara – Albi...- de nuevo susurraba muy bajito – buenos días dormilona....

A: Uhhhh....- se removía un poco y acomodaba su cabeza en el hombro de Natalia

N: Alba....venga ves despertando cariño...muak, muak, muak, muak, - la seguía besando muy dulcemente

A: Joommm....uassafuhhh – se escondía más sobre el hueco entre el hombro y el cuello de Natalia

N: Jem, jem...venga...muaks...cariño...muaks...¡que son las doce y media!

A: Vale si.... – conseguía decir

N: Venga.... – la acariciaba la espalda

A: Fuuuu.... – de nuevo empezaba a respirar fuerte como si se fuera a dormir de nuevo

N: ¡Alba! – la presionaba la espalda con la mano

Mi estrella dobleDonde viven las historias. Descúbrelo ahora