-¡Khair!-escuché el grito de mamá a lo lejos.
Refunfuñé.
Después de haberle dado mil vueltas al asunto de la fotografía, no me había dado cuenta que me dormí. Al sentarme en el borde de la cama, un dolor punzante me recorrió por la espina dorsal. ¿Cómo diablos fue que me quede dormida?
-¡Ya voy!-grité.
Cogí el celular que estaba en el suelo, ¿Cómo llegó allí?, al encenderlo vi la hora. 20:30 pm. Abrí los ojos como platos. ¡Tenía que llamar al idiota del traje!
Me paré de un salto de la cama, buscando con la mirada la tarjetita negra que estaba en la mesilla de noche. La tomé y pude divisar los dígitos del celular de... ¿Abel Makkonen? Que apellido tan extraño.
Sin pensarlo demasiado teclee los dígitos en el móvil. ¿Estará disponible a esta hora? Igual era tarde para llamar...Al diablo, tengo que cerrar ese negocio para poder hacer mi vida de una vez por todas. Mi dedo se deslizó al pequeño dígito en verde.
Primer pitido, nada. Segundo...
El corazón me latía a toda velocidad, lo sentía en los oídos. ¿Será que estará ocupado?...tercer pitido...
-¿Hola?-una voz ronca se escuchó al otro lado de la línea.
Mi estómago dio un vuelco. ¿Qué se supone que diría?
-Mira, si no vas a contestar prefiero colgar...
-Hola-mi voz salió demasiado chillona. Maldición.-Soy Khair Foster-añadí.
Se hizo el silencio y yo me sentía como una idiota. ¿Desde cuándo tengo problemas sociales?
-Señorita Khair, esperaba su llamada-podría jurar que estaba sonriendo.
-Quería confirmar el viaje-escupí. Tenía que ser clara y lo mejor era ir al grano-¿Para cuándo sería?
Las manos me temblaban, el celular se me caería en cualquier momento. Estaba nerviosa, y recordar la noche anterior me ponía peor.
-Mañana mismo, si es que no hay inconveniente.
-¡¿Mañana?!-exclamé. Esperaba que el viaje se realizara en unos días, con preparación no de un momento a otro.
-¿Tiene algún problema?-preguntó, lo más probable era que tuviera la ceja levantada-Veo que tiene demasiados inconvenientes, lo mejor sería cancelar la propuesta...
Que maldito. No podía dejar la propuesta y él sabía en parte que la necesitaba.
-Está bien, mañana a primera hora saldré a Toronto-apreté los dientes.
Esperaba una respuesta sarcástica de su parte pero solo oí el corte de llamada. ¿Pero qué demonios...? Miré el móvil, imaginando que era su bello rostro, quería romperlo en pequeños pedacitos...
La puerta de mi habitación se abrió, dejando ver a mamá con los brazos cruzados y el ceño fruncido.
-Te he estado llamando más de veinte veces-habló molesta-¿Qué se supone que haces?
Lo más probable era que parecía una loca, con móvil en mano y mirándolo con unas inmensas ganas de lanzarlo a cualquier parte de la habitación.
-Nada importante-murmuré-Mañana salgo a Toronto.
Irina asintió con la cabeza, papá debió de haberle comentado el asunto del viaje.
-Brad ya me lo comentó esta mañana, te tiene los pasajes listos-dijo mirándome aún con el ceño fruncido. Debería estar pensando que ninguna de sus hijas había salido cuerda-Te deje la cena en la cocina, me cansé de esperarte-añadió.
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ABEL.
Teen FictionDictador de reglas, no sabe cómo resistirse. Él con un pasado oscuro. Ella con una vida resuelta. ¿Qué harías si te enamoras del enemigo de tu padre? Una chica inocente y curiosa. Un mafioso irresistible e inapropiado. Una historia de amor y pasión...
