Tipié con rapidez en la laptop escribiendo el siguiente perfil de otra modelo, odiaba hacer esta parte del trabajo que me habían asignado pero no quedaba quien los haga, y si fuera así, lo más probable era que mi desagradable jefe, solamente por ver mi rostro de cansancio me lo dejaría todo a mí nuevamente. Él día había pasado rápido, agradecía el hecho que fuera jueves, necesitaba acostarme en mi cama y bloguear un rato. Cambié la pierna cruzada por la izquierda ya que estaba empezando a sentirlas algo adormecidas, necesitaba terminar esto cuanto antes sino Abel me mataría. Ja, era un maldito abusador. Me había asignado una oficina privada, era amplia y pulcra, contenía una vista igual de asombrosa que la suya, faltaba solamente algunos adornos que podría comprar en el centro comercial...
El intercomunicador interrumpió mi pensamiento.
-¿Si Carla?-pregunté todavía escribiendo con una mano en la laptop.
La rubia fue la única persona de la empresa que me miró como si quisiera asesinarme, no se había tomado muy bien la noticia de que sería la segunda al mando de Abel.
-Foster, el señor Makkonen avisó que tienes una cita con un representante de la industria-dijo con un deje de molestia en su voz-, Tienes que estar en 15 en la sala de juntas.
Antes de poderle contestar, me cortó el comunicado. ¿Pero qué demonios se creía esta gente?
Suspiré, sentía una pequeña comezón en los ojos. No llores Khair, no llores...
No estaba acostumbrada a este trato, jamás había estado rodeada de gente tan insoportable y altiva. Me trataban como si fuera inútil, como si no sirviera para nada y de forma burlesca lo daban a conocer.
Apreté los puños y conté hasta diez. Tenía que relajarme y soportar esto, los días, meses, se pasarían volando y pronto podría estar en Nueva York como tenía planeado.
Apenas terminé el último párrafo en Word, me levanté del asiento alisando mi pollera vino tinto, tomé mi blazer negro y me lo puse con rapidez. Pase mis manos por mi cabello verificando si todo mechón estaba en su lugar, acomodé mis lentes que, poco menos eran mi vida. Salí de la oficina con la carpeta de los clientes que tenía que atender, para dirigirme con firmeza a la sala de juntas.
Observe la ficha del representante de la industria que se agregaría a la firma. Nunca había hecho una representación, aunque no sería difícil, tenía buena allegada con la gente. El corazón me latía a toda velocidad cuando llegó la hora. Tomé mis papeles dispuesta a enfrentarme a uno de los mejores representantes de la industria de la moda.
-Señor Black-dije cuando entré a el lugar donde había central una gran mesa junto a varias sillas, a sus costados estaban hombres de traje, a mi lado simplemente Carla con su típico ceño fruncido y su sonrisa de cinismo, llevaba unas hojas-Soy Khair Foster.
El hombre se levantó con soberana arrogancia para luego estrechar una mano conmigo, proseguí haciendo el mismo gesto con los demás hombres. Sentía la mirada de Carla evaluándome, era bastante obvio que le contaría a nuestro jefe mi desempeño en esta junta.
-Sabemos quién eres-comentó el joven para volver a sentarse.
-Bien, eso nos hace saltar la introducción entonces-dije amablemente, sentándome-Hemos investigado bastante sus rankings, clientes, comentarios en el desempeño del vestuario. Estamos realmente sorprendidos, y realmente nos gustaría tenerlo en "Management Inc"-dije lentamente, el joven de pelo oxigenado bufó.
-Escúchame, ahorrémonos tu charlita de moral porque no me interesa-achinó los ojos. Esto al parecer no iba hacer para nada fácil, podía sentir la sonrisa burlona de Carla, que se encontraba a mi costado-Solo quiero ganar más dinero del que tengo. ¿Comprendes?
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ABEL.
Teen FictionDictador de reglas, no sabe cómo resistirse. Él con un pasado oscuro. Ella con una vida resuelta. ¿Qué harías si te enamoras del enemigo de tu padre? Una chica inocente y curiosa. Un mafioso irresistible e inapropiado. Una historia de amor y pasión...
