❁Capítulo 11❁

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El padre de ambos chicos entro a la habitación de su hijo por segunda vez en el día para llevarle el almuerzo y tal y como se lo esperaba, el plato del desayuno estaba intacto, el rubio no había querido comer, habían pasado dos semanas, algunos días comía algo para sobrevivir y no terminar muerto, aunque él ya se sintiera de esa manera por dentro, dos semanas sin saber nada Jimin, le había dejado una cantidad sin fin de mensajes, con la esperanza de despertar un día y ver que le había contestado, pero claramente eso no iba a ocurrir.

-Jungkook te lo suplico, necesitas comer más- dijo su mayor mientras cambiaba el plato de comida, él ni siquiera lo miraba - Solo dame tiempo, prometo que regresara-

- ¿Dónde está? - hablo el rubio sin levantar la vista y en un tono frió, a cualquiera podría causarle miedo.

- Hijo, yo... no lo sé, tu madre no piensa decirme - hablo nervioso su padre.

- Dos semanas, ya pasaron dos semanas ¿no va a volver cierto? - El rubio estaba destrozado, ni siquiera pensaba con certeza lo que decía.

- Si lo hará, estoy haciendo todo lo posible - suspiro, espero alguna respuesta de su hijo, pero no la obtuvo, así que salió de la habitación dejándolo solo de nuevo. Su celular como de costumbre comenzó a sonar, era Yoongi, quien lo había llamado sin falta casi todos los días, el rubio había dejado de asistir a la escuela y se culpaba cada segundo de lo que había pasado, claramente su amigo se había preocupado, y se preocupaba a un más porque este jamás contestaba sus llamadas, era simple, no quería saber nada de nadie si no era Jimin, cansado tomo su celular y contesto.

- Basta Yoongi ¿Qué mierda quieres? - hablo estresado, al otro lado de la línea, un chico de cabellos morados había pegado un grito al cielo - ¿Qué demonios? - separo el celular de su oído.

- ¡Hyung! ¡Por dios! ¡Jungkookie! - Jimin del otro lado brinco y lloro de la felicidad, él era quien había estado llamando desde el teléfono de Yoongi, ya que su madre le había quitado el suyo.

- ¡MINNIE! - el corazón de Jungkook que el mismo creía que había dejado funcionar, metafóricamente hablando, ya que, si no claramente estaría muerto, había dado un vuelco de felicidad, al escuchar la voz de su pequeño sol - ¡¿Dónde estás?! ¿Estás bien? Creí que no te volvería a escuchar, dime que estas bien - el rubio de levanto de su cama esperando exasperado una respuesta.

- ¡Jungkookie! - ahora la voz de Jimin era una mezcla de llanto y felicidad - Te extraño muchísimo - al rubio con eso le había bastado para comenzar a llorar y se preguntó ¿Cómo es que una persona te puede hacer tan feliz en poco tiempo?

- Minnie desde que te fuiste, te extraño cada segundo de mi terrible vida y ni siquiera estoy seguro de si a esto se le puede llamar vivir - hablo a lloriqueos el chico.

- ¿Por qué no regresaste a clase? - hablo Jimin tratando de contener la calma y aguantar el dolor que sintió al escuchar eso.

- Tu madre me puso una orden de alejamiento ante la escuela, preferí no acercarme y evitar traerle más problemas a tu padre - decepcionado era la palabra que describía el cómo se sentía.

- ¡Hyung te prometo que voy a volver! ¿espera un poco más? ¿sí? - Rogaba con su alma

- Solo por ti Minnie - suspiro pesado - Te amo - y ahora pensaba que la palabra amar era ridículamente pequeña ante sus sentimientos por Jimin.

- Yo también te amo Hyung, más de lo que te imaginas - Y eso fue lo último que escucho Jungkook antes de que la llamada fuera cortada.

***

Un sábado temprano por la mañana, el Señor Park se encontraba tocando la puerta del pequeño departamento donde su esposa y su hijo estaban viviendo.

- ¿Qué haces aquí? - cuestionó la señora

- Vamos a solucionar esto como adultos - saco unos papeles y se los enseño a mujer - La custodia de Jimin me fue cedida, tomaste una mala decisión al llevártelo de esa manera - Nerviosa miro al hombre que aún era su esposo, sin creer lo que veía - Regrésame a mi hijo - No se podía negar ante los papeles, sabía que se metería en graves problemas - Voy a considerar el divorcio y no te quiero ver cerca de mi casa, al menos por un tiempo - hablo seguro el señor, empujando la puerta para entrar.

- No lo quiero cerca de Jimin - el señor Park sabía que se refería a Jungkook

- Son mis hijos y no los voy a separar, me importan más que mi vida -

- ¡No pueden estar juntos! - hablo exasperada

- No trates de provocarme, se lo que quieres y no voy a ceder - camino hacia una de las puertas, antes de abrirla miro a su esposa - En algún momento...sé que lo entenderás, más de 16 años casados, sé que no serás así tanto tiempo - abrió la puerta y se encontró a Jimin con sus auriculares puestos.

- ¡Papá! - Jimin corrió a los brazos de su padre, feliz de no sentirse incomprendido por él, cada segundo que pasaba cerca de su madre después de lo que ocurrió, lo trataba tan indiferente que lo hacía sentirse odiado.

***

El chico de cabellos morados, iba en el auto y en lo único que podía pensar era, "Su Hyung" se sentía feliz, quizá las dos semanas con su madre y sin Jungkook si habían sido horribles, pero ahora estaba feliz, su padre lo aceptaba, su madre no, pero confiaba en que lo haría, pero sobre todo la felicidad que sentía era debido a que ya no tendría que ocultar sus sentimientos hacia Jungkook, sonara cliché lo sé pero, el chico de ojos enormes y dientecitos de un pequeño conejo se había vuelto su mundo, Jimin ya no tenía remedio, no visualizaba una vida sin él. Bajo del auto lo más rápido que pudo y corrió hasta la puerta de la casa, Jungkook no tenía idea de nada, cuando se animó a bajar de su habitación después de días, no había nadie o eso creía hasta que escucho la puerta abrirse, planeaba subir de nuevo, de no ser porque reconoció un dulce perfume "Vainilla" ¿alguna vez han sentido esa sensación de reconocer algo al instante y buscar de dónde provenía aquello? Bueno, eso era exactamente lo que acababa de suceder, ambos se miraron y sin esperar un segundo más, así es, se lanzaron a los brazos del otro, no pudieron evitar llorar al sentirse tan reales, un mes entero, después de la llamada que tuvieron había pasado una semana y media más, ambos volvieron a mirarse, sosteniendo sus frentes, el rubio sin poder resistir más las ganas, tomo las mejillas de Jimin y lo beso, más que un beso, se decían cuanto se habían extrañado y lo mucho que se amaban, la realidad es que... el amor es solo una palabra hasta que alguien aparece y comienza a darle sentido.

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* El final oficial sera el epílogo, Disfrútenlo.

"𝑯𝒚𝒖𝒏𝒈" //𝑲𝑶𝑶𝑲𝑴𝑰𝑵//Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora