La hora de la cena había llegado, era domingo por la noche y toda la familia estaba reunida, los señores Park tenían algo importante que decirles a sus hijos, así que cuando estaban por terminar su cena comenzaron a hablar.
-Chicos, su madre y yo tendremos que salir a un viaje por la empresa, nos necesitan para firmar contratos fuera del país, mañana nuestro vuelo saldrá al medio día – hablo tranquilo el señor Park
- ¿a dónde irán? – pregunto un curioso Jimin, mientras metía un bocado de fideos a su boca y Jungkook lo observaba divertido, por lo lindo que se veía.
- Viajaremos a Londres hijo, si todo sale bien regresaremos el viernes en la noche quizá después de la hora de la cena y para compensarlo, si les parece podremos ir el fin de semana a la Playa Haeundae en Busan – menciono la señora Park feliz – claro, mientras Jungkook esté de acuerdo también- miro al pelinegro.
- Yo no tengo ningún problema, creo que sería genial – el pelinegro sonrió, mostrando tranquilidad.
- ¡iremos a la playa entonces! - hablo Jimin feliz, el sol no era el mejor amigo del pelinaranja, pero a pesar de todo le gustaba la playa y moría por conocer Haeundae.
Esta vez a la hora de dormir, seria Jungkook quien iría a ver a Jimin a su habitación, al día siguiente olvidaban que sus padres se quedarían en casa para preparar sus cosas en la mañana y marcharse, en silencio Jungkook salió de su habitación y toco suave la puerta del cuarto de Jimin, ya había estado ahí antes pero no le gustaba entrar sin tocar, Jimin siempre le decía que podía entrar sin hacerlo, pero el pelinegro no podía evitarlo. Al no recibir respuesta Jungkook abrió la puerta despacio para no hacer ruido, al entrar cerró la puerta a sus espaldas y levanto la vista, no vio a Jimin por ningún lado, cosa que casi le causa un susto de no ser porque la puerta de su baño se abrió dejando ver a un Jimin, con una enorme camisa que le cubría hasta un poco arriba de los muslos y en ropa interior. Jungkook no había podido tener la dicha nunca de observarlo así, lo miraba atónito desde la puerta, en cada encuentro que ambos tenían había suficiente ropa de por medio, le agradecía a lo que sea que le haya dado esa oportunidad de tener una vista como las hermosas piernas de Jimin, su trasero era demasiado perfecto, tentador e imposible dejar de mirar, su cuerpo era pequeño, pero realmente seductor para cualquiera que tuviera la dicha de verlo así, muy trabajado, para su desgracia aún no le tocaba observarlo sin prendas y exactamente como dios lo trajo al mundo, pero era algo que ya se imaginaba y consideraba que sería mejor de lo que se podía imaginar.
- ¡Hyung! Viniste tu esta vez- Jungkook ya se había acostumbrado en que algunas ocasiones Jimin le dijera Hyung, el menor se había lanzado a el de un brinco y este lo recibió de la mejor manera que pudo, sostenía al pequeño chico con sus manos en los muslos y dejaba que lo abrazara.
- Una vez me dijiste que podía venir a visitarte cuando quisiera Minnie – Jimin saco su cabeza que escondía en el pecho del mayor.
- Y no era mentira, deberías hacerlo más seguido – Jimin le dejo un pequeño beso sobre sus labios a Jungkook quien después de recibirlo sonrió enseñando los dientes - ¡Jungkookie! Realmente eres bonito, de hecho, lo más bonito que he visto – el mencionado le dejo un beso en su nariz a Jimin para luego contestarle al más pequeño.
- Lo siento, pero nada es más bonito que tu cariño y no se discute – ambos rieron, Jungkook camino a la cama aun cargando a Jimin y se sentó en está dejando a Jimin sobre sus piernas, mirando el rostro del más pequeño analizando cada detalle, pensando en lo perfecto que era.
- Jungkookie deja de mirarme así- las mejillas del pelinaranja comenzaron a tornarse carmesí y no lo pudo resistir– Bueno, ¿me vas a besar? ¿te beso? ¿o nos besamos? – Jungkook no lo pensó dos veces y beso al chico de la manera más dulce que el pequeño se merecía, la ansiedad con la que se besaban podía decir más que palabras, sus lenguas se abrieron paso, el pelinegro se separó un poco y cuestiono al menor con algo que cambiaría más el rumbo de su situación "Minnie, ¿quieres salir conmigo?" "Si no me lo preguntabas me iba a volver loco Hyung, claro que quiero" Así fue como esa noche, jugaron a besarse, a rozar sus cuerpos y decirse lo mucho que se querían.
***
- ¡Jimin! – comenzaron a tocar la puerta de la habitación – ¡hijo! – la madre de Jimin volvió a llamar, ambos se despertaron al escuchar el ruido proveniente del otro lado de la puerta y se separaron, Jungkook tenía miedo, no sabía exactamente que debía hacer, el más pequeño mantuvo la calma pensando como salvaría su pellejo y el de su ahora "Novio" tomo su mano y dijo bajito.
-Confía en mi- soltó su mano y hablo fuerte – Mamá él está aquí, entra- La señora Park entro sonriente a la habitación y vio a sus dos hijos sentados en la cama.
- ¡Jungkook no vuelvas a asustarme así! Creí que te había pasado algo- hablo - ¿Pasaron la noche juntos? – pregunto confundida.
- ¡Si! Lo invite a ver películas conmigo, al final ambos nos quedamos dormidos aquí- hablo feliz y seguro Jimin, en ese momento Jungkook descubrió el talento de su pequeño caramelo naranja "mentir" sonrió para sus adentros.
- Me encanta que pasen tiempo juntos, pero la próxima vez se les hará muy tarde para la escuela, arréglense amores, deben irse a clase – fue lo último que dijo su madre para después salir y cerrar la puerta, Jungkook se levantó de la cama y Jimin a pasos torpes se paró sobre esta, lo alcanzo, tomo su muñeca y lo obligo a verlo, cuando el pelinegro se giró el menor poso sus manos alrededor de su cuello y le dejo un piquito sobre sus labios.
- Buenos días Jungkookie – el pequeño sonrío a todo su esplendor, contagiándole la felicidad al mayor.
-Buenos días Bonito – le respondió igual de feliz
***
A la hora del descanso Jimin le pido a su mejor amigo de cabellos azules que lo acompañara al campus para hablar en privado con él, mientras Jungkook permanecía con sus amigos.
-Taehyung, quiero preguntarte algo, pero debes tomártelo de manera seria- comento el pelinaranja a modo de súplica ya que conocía muy bien a su mejor amigo.
- Haré todo mi esfuerzo Jimin-sshi – imito a un soldado, ya estaba comenzando mal.
- ¡Taehyung-ah! – sacudió la sudadera de su amigo.
- lo siento, lo siento, ahora si- dijo el chico manteniéndose tranquilo
- ¿alguna vez has comprado condones o lubricante? – Inmediatamente el color de las mejillas de Jimin cambio a ser un rojo vivo y las pupilas de los ojos de su amigo se dilataron hasta su punto máximo, sin creer lo que su pequeño amigo le acababa de preguntar.
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Se acerca un buen capítulo, o eso creo. Les regalo una fotito de los dos protagonistas 💗🥺
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