| WOLVES #4 |
Advertencia: Es recomendable no leer si no has leído los libros anteriores.
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SHADOWS | En donde las sombras lastiman.
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| TEEN WOLF X OC |
| TEMPORADA 3B |
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La noche anterior a la fiesta de Danny, durante el apagón, las sombras demoníacas con apariencia de ninjas atacaron a Isaac y el padre de Allison les pidió a los tres (mi novio, mi hermana y su hija) que guardaran el secreto por veinticuatro horas, tiempo en el cual él intentaría averiguar algo al respecto y por eso ellos tres parecían saber más al respecto que los demás, pero aún así estaban bastante confundidos.
Acordamos que Isaac, Allison y yo lo buscaríamos ya que no atendía el teléfono, mi hermana yéndose con los gemelos al departamento de Kay para asegurarse de que su novio estuviera bien y Scott se fue a dejar a Kira a su casa, acordando encontrarse con nosotros una vez que encontráramos al padre de Allison.
El aroma a sangre se intensificaba a cada paso en dirección al departamento, viendo la sangre que manchaba la madera clara y abriendo la puerta para encontrarnos con el padre de mi amiga tirado en el suelo y al parecer inconsciente, malherido y sangrante.
—Ayúdenme a levantarlo, por favor —pidió Allison, arrodillada junto a su padre en el suelo.
Isaac y yo nos acercamos, cada uno tomando un brazo del hombre y rodeando nuestros hombros con la extremidad para poder sostenerlo y llevarlo a su despacho ante las indicaciones de Allison, que sacó un botiquín de primeros auxilios para ayudar a su padre.
Argent recuperó la consciencia con un poco de alcohol, dándonos una mirada un tanto desvanecida que fue aclarándose con el paso de los minutos, así que una vez viéndose menos moribundo y con Scott finalmente llegando para reunirse con nosotros, hicimos la pregunta de que eran esas cosas y cómo es que sabía de su existencia, escuchando la historia que tenía para nosotros.
—Le brillaban los ojos —murmuró Scott con asombro, cortando momentáneamente la historia.
Argent asintió.
—Tenía algo de ritual. Como si le mirara dentro del alma.
—Es lo mismo que me hicieron a mí —dijo Isaac, sentado a mi lado.
—Eso es lo que le hicieron a todos —aseguró Allison.
—A todos no —intervino Scott—. Solo persiguieron a los hombres lobo.
—Y a Lydia —le recordé.
—Cualquiera que tuviera una conexión con lo sobrenatural —puntualizó Argent.
— ¿Y quién es el tipo al que persiguieron en Japón? —inquirió mi novio.
—Un kumicho. Un jefe yakuza —contestó Argent—. Fue mi primer trato de armas. Yo tenía 18 años y se suponía que sería un simple intercambio. Excepto que a Gerard omitió el pequeño detalle que los compradores eran yakuza. Quería ver si me podía adaptar al momento. Y probó mi habilidad de improvisar.
—O tu habilidad de sobrevivir —masculló su hija, todavía desinfectando sus heridas.
—En cuanto bajó el sol, fue como si las sombras se materializaran. Tenían espadas, no eran curvas como las katanas sino rectas, de acero negro. Como ninjatos.