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—¡Erick! —La voz de Nick lo alcanzó justo cuando él trataba de escabullirse. Se detuvo, aunque su instinto le gritaba que siguiera corriendo. Nick llegó hasta él con el ceño fruncido, preocupado. —¿Estás bien? —preguntó suavemente.

Erick asintió rápidamente, evitando su mirada. Su corazón seguía latiendo con fuerza, nervioso por si Joel lo encontraba.

—¿Estás esperando a alguien? —Nick inclinó la cabeza, notando cómo Erick miraba constantemente hacia todos lados.

—No... no, claro que no. —Negó de inmediato, demasiado rápido, como para que sonara convincente.

—Pareces tenso. ¿Quieres comer algo?

—Prefiero caminar, creo que necesito un poco de aire. —Sin esperar respuesta, tomó del brazo a Nick y lo guió hacia las gradas.

Cuando llegaron, Erick se dejó caer con un suspiro pesado. Reclinó la espalda contra los escalones, tratando de calmarse.

—¿Seguro que estás bien? —insistió Nick, sentándose a su lado.

—Sí, estoy bien. —mintió Erick, cerrando los ojos por un momento—. Sólo necesitaba esto.

Nick lo observó en silencio por unos minutos, respetando su espacio. Pero Erick sentía que cada segundo de ese silencio pesaba más. Sabía que tarde o temprano Nick iba a mencionar aquella situacion, y no tenía idea de cómo enfrentarlo.

—Sobre esas publicaciones... —comenzó Nick, rompiendo la calma con su voz serena.

Erick abrió los ojos de golpe, enderezándose.

—¿Las viste? —Su pecho se contrajo con ansiedad, aunque ya sabía la respuesta.

Nick asintió, y Erick no pudo evitar esconder el rostro entre sus piernas, abrazándolas como si eso pudiera protegerlo.

—No quería que nada de esto pasara... —murmuró, apenas audible. Sus ojos comenzaron a arder, pero se negó a llorar frente a Nick. No otra vez.

Un brazo cálido rodeó su espalda, haciéndolo estremecer.

—No me gusta... —murmuró Nick.

Erick se alejo, temeroso de lo que estaba por escuchar. ¿Sería este el momento en que Nick se cansaría de él y decidiría alejarse?

—El hecho de que te estén culpando de todo esto. —Nick lo miró directamente a los ojos, su expresión era seria pero llena de preocupación.

—¿Qué? —preguntó Erick, confundido.

—Me preocupa lo que esto pueda hacerte. —Nick suspiró y bajó la mirada.

Erick parpadeó, procesando sus palabras. Algo dentro de él se contrajo. No estaba acostumbrado a que alguien se preocupara así por él.

—No, espera... —dijo Erick, sacudiendo la cabeza—. Ellos tienen razón, Todo esto es culpa mía, si yo desde el principio hubiera sido... normal.

—¿Normal? —Nick lo interrumpió, con una risa amarga—No tienes que ser normal para que ellos te acepten, Erick. Ni siquiera tienen derecho a juzgarte.

Erick agachó la cabeza, Sabía exactamente por qué estaba en el centro de la tormenta. Todo había comenzado por su culpa

—¿Sabes algo sobre eso? Saliste corriento de reepente.—preguntó Nick, observándolo con detenimiento.

Erick tragó saliva, por un momento, quiso decírselo todo, Nick había sido un verdadero amigo, alguien en quien sentía que podía confiar, Pero... ¿y si al saberlo, él también se alejaba?

—Yo... —murmuró, con la voz temblorosa. Su corazón latia con fuerza.

—Puedes confiar en mí —le dijo Nick, apretando suavemente su hombro—Lo que sea que estés cargando, podemos resolverlo juntos.

Erick sintió un nudo en la garganta, y por primera vez en mucho tiempo, casi se permitió creer que no estaba solo, Pero justo cuando iba a hablar, sus ojos captaron una figura familiar al fondo.

Joel.

Estaba allí, acompañado por su grupo de amigos, Erick abrió los ojos con alarma, su cuerpo tensándose, Por reflejo, giró la cabeza, pero Nick ya había notado su cambio de actitud.

—¿Qué pasa? —preguntó Nick, volteando a mirar hacia donde Erick fijaba la vista.

Antes de que pudiera hacerlo, Erick lo tomó del brazo y lo atrajo hacia un abrazo repentino, escondiendo su rostro en su hombro.

—Gracias... —susurró, sin saber qué más decir.

Nick lo rodeó con ambos brazos, dándole suaves palmadas en la espalda.

—No tienes que agradecerme por nada, Erick. —Sonrió contra su cabello—

Por un instante, Erick se permitió relajarse en ese abrazo. Pero su mente seguía inquieta, consciente de los ojos de Joel clavados en ellos desde el otro extremo.

Amor Confuso ||Joerick|| EDITANDO||Donde viven las historias. Descúbrelo ahora