Capítulo XVIII

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Volví a mi cabaña con mi cabeza hecha un desastre, por primera vez en toda mi vida me sentí mal por haber vomitado. Pensé en Ashton, en como se decepcionaría de mi si supiera lo que hice, jamás me había sucedido. Siempre sentí que mis excusas eran válidas, todo tenía sentido para mí pero desde que este chico llegó a mi vida me ha hecho replantearme mis malos hábitos.
Estaba asustada, el chico de los ojos verdes se estaba colando bajo mi piel aún sino lo quisiera e internamente comencé a pensar en que solo quedaban menos de dos meses para que el campamento terminara y tuviese que volver a mi vacía e insignificante vida. ¿Que iba a ser de mi si ya no podía tener sus palabras de aliento? Sus caricias y dulces palabras... Quería con desesperación ser alguien normal y aprovechar el tiempo a su lado al máximo, pero era una estúpida cobarde con una mente retorcida, mi corazón podía entender que su amor era verdadero pero mi mente peleaba para rehusarse, me decía a gritos que todo era una mentira, que alguien tan bueno y hermoso como él jamás se interesaría en una perdedora como yo, que debía concentrarme en mis metas para convertirme en algo... Porque yo era nada. Me acurruque en mi cama con las lágrimas pinchando mis ojos, mientras percibía el aroma de Ashton en mi piel me quedé dormida sintiendo nada más que lastima por mi misma.

A la mañana siguiente decidí no salir a correr, sentí que tenía bastante fiebre y no podía parar de estornudar, empaparme en la lluvia no había sido una buena idea. Lo peor de todo es que Becca no había vuelto a dormir a la cabaña y las demás pasaron de mí, me sentía muy débil pero no tuve más remedio que ir a buscar a mi hermano. Parecía un zombie con mi cara ojerosa y pálida y toda desarreglada, mi cabello era un moño desordenado que me recordaba a un nido de pájaros. Lo peor de todo es que me dolía el cuerpo y moverme era una tortura. Llegué a la cabaña de mi hermano y los chicos pero no había nadie, genial, seguro se habían marchado al comedor por el desayuno. No tenía más fuerzas para seguir así que solo entre a la cabaña, tenía mucha sed así que robe una de las botellas de jugo que Michael escondía y me la bebí de un solo trago, estaba demasiado cansada y decidí descansar mientras volvían los demás, me acosté en la cama de Ashton y su aroma me recibió inmediatamente haciendo sonreír, me envolví en sus sábanas y cobertores intentando aplacar los temblores de frio por mi alta temperatura, sin esperarmelo en poco tiempo creo que perdí la conciencia.
Escuché mi nombre vagamente y unas frías manos que aliviaban el calor de mi rostro, aún tenía frío en el resto de mi cuerpo pero no me importaba, estaba muy débil. Alguien me tomó en brazos y metió dos píldoras en mi boca seguido de agua para tragarlas, lo hice sin problemas y mi cuerpo fue puesto de vuelta en la cama, sentí un pinchazo en mi brazo izquierdo y la voz de Ashton hablándome aunque no podía entender que decía. Para cuando recobre la conciencia me sentí mucho mejor, mi cuerpo aún dolía pero los temblores desaparecieron al igual que la fiebre.

- Lily... ¿Cómo te sientes? Nos diste un susto a todos.

- ¿Ashton?- murmure mientras abría los ojos y enfocaba la mirada - ¿que paso?

- Tienes un resfriado pero tus defensas están tan débiles que te pusiste muy mal. Estabas volando de fiebre y no reaccionaba.

Su rostro se ve cansado y triste, miró alrededor y no hay nadie más que él ¿me había estado cuidando?

- ¿Que hora es?- pregunte algo desorientada

- medio día.

- Entonces no fue para tanto- intento incorporarme pese a que mi cuerpo protesta, sobre todo mi brazo que lleva una bandita.

- Hoy es viernes Lily- me mira con severidad

Lo mire sorprendida, cuando amanecí era jueves, había pasado todo un día.

- Llamamos un doctor y te coloco una intravenosa con vitaminas en el suero y dejó unas píldoras para bajar la fiebre si vuelve.

- Lo siento, no quise preocuparte admiti apenada

- Un resfrío es algo normal pero tú podrías haber muerto - sus ojos se cristalizan - ¿entiendes la gravedad de eso? Finges que comes y luego vomitas todo y no dejas que tu cuerpo absorba los nutrientes que necesitas. ¿Sabes que más puede suceder si sigues haciendo eso? Tu corazón fallará, estará tan débil que ni siquiera podrías recuperarte con la reanimación.

Sus palabras hacen que mi cuerpo se estremezca del miedo, honestamente pensé que solo era cosa de vomitar y ya, después de todo era algo normal que sucediera, nunca imagine que lo que hacía podría traer grandes consecuencias a mi salud. Comienzo a llorar y Ashton me envuelve en sus brazos para calmarme, no quiero morir, no cuando tengo a tantas personas maravillosas ahora, amo a mi hermano pero los chicos han cambiado mi vida, en especial Ashton, Luke y Becca. Cuando estoy más tranquila Ashton me besa tiernamente, sus labios suaves me calman por completo y me vuelven a la vida, nos separamos y luego se marcha en busca de mi hermano que ha estado muy preocupado por mi.
Recibo regaños por parte de todos, al parecer el médico no les dijo a todos cuan serio era mi estado de salud, solo Ash lo sabia y lo agradecí. Por suerte los del campamento no llamaron a mis padres y tampoco me mandarían de regreso a casa, tenía un par de días libres de actividades para recuperarme y el chico de los ojos verdes se encargaría de cuidarme bien. Así que por los siguientes tres días comí a regañadientes, Ashton me alimentaba como un bebé cuatro veces al día y también me daba snacks mientras pasábamos las tardes tonteando o viendo alguna película, cada vez que tenía que ir al baño se convertía en mi sombra pero le asegure que no vomitaria de nuevo y había cumplido con mi palabra aunque no fue fácil. Lo que más me gustaban eran las noches cuando dormíamos juntos, cuando sus grandes y fuertes brazos me envolvían y me hacían sentir amada y protegida todo el tiempo.
El día cuatro el doctor vino a ver como estaba y oficialmente me dio el alta para volver a las actividades del campamento, me dio unos botes de vitaminas y una advertencia de que tomara más en serio mi salud. Salir de la cabaña no fue fácil, la verdad es que no quería, a pesar de mi enfermedad lo pasaba muy bien con Ashton pero era hora de volver a la realidad, no quería que el se cansará de tener que cuidarme siempre.

- Te ves mucho mejor- Becca me abrazo al llegar al comedor

- Me siento mejor- sonreí

- Parece que alguien te ha cuidado bien- Luke mueve sus cejas sugestivamente y le doy un codazo antes de ponerme roja como tomate

Mi hermano mira ceñudo en nuestra dirección, Ashton me tiene tomada de la cintura y pegada a su cuerpo. Lo cierto es que han sido días maravillosos y no han faltado los momentos donde me besaba por horas y nos acariciábamos pero nunca se propasó ni me hizo sentir incomoda.
Le beso la mejilla y le hago saber de que voy hablar con Demian, me devuelve el gesto y me suelta, estoy completamente enamorada de este chico.

- Nunca imagine que realmente fuera a gustarte tanto- dice mientras caminamos hacia el lago

- El es alguien que no esperaba... Pero me hace feliz hermano, me hace olvidar todo lo malo.

- Puedo verlo- medio sonríe- fui yo quien te trajo aquí así que no puedo enojarme contigo y con Ashton. La verdad es que a pesar de mis celos de hermano se que él es un buen chico, solo tenía miedo por ti.

- Se que es algo reciente y aunque me gustaría que esto no termine se que nada va a ser fácil, pero quiero intentarlo. Él vale la pena.

Mi hermano me abraza y compartimos algunas palabras más antes de volver con los demás, Ashton esta esperándome en la puerta del comedor para desayunar juntos, nos reunimos con los demás mientras él va por nuestro desayuno. Aún me pone nerviosa comer frente a los demás pero le prometí a Ash que daría mi mejor esfuerzo y planeo cumplirlo. Cuando regresa, trae consigo un tazón con fruta, dos tortitas con mucho sirope y un vaso de leche, mi estómago gruñe así que como despacio hasta terminar todo, el chico de los ojos verdes me mira satisfecho.

Beyond Broken Hearts | 5SOS | Ashton IrwinDonde viven las historias. Descúbrelo ahora