- Gracias por venir nuevamente, Toph.
Saturo dijo agradecido a la joven ciega, ella tan solo levantó los hombros y sonrió con arrogancia. La Morena rodó los ojos para luego centrar su atención a las máquinas. No importaba cuántas veces vengan, aún le parecía grandioso y curioso todos esto.
- ¡Soy socia-ejecutiva! Claramente tengo que venir a ver como van las empresas de papá -explicó.- Además que me tomé unas vacaciones, así mis gallinas descansan un poco, ¡Para luego azotarlos! -golpeo con un puño su palma.
- También para ayudar un poco con los conflictos de los maestros y no-maestros -completo Katara con una sonrisa.
- Es realmente una bendición -admitio el mecánico mientras se acercaba al barandal, mirando hacia abajo, observando a los guardias.- Desde que la esposa de Sokka les enseño a bloquear sus poderes, se han calmado bastante. No solo eso, también la presencia del Avatar Aang cuando vino por segunda vez... -recordó la vez que el grupo se quedó en la ciudad por un mes, balanceando bastante las cosas, pero no del todo.
- No te preocupes -la bandida ciega se cruzó de brazos.- Yo me voy a encargar en este tiempo en patear traseros y de divertirme por supuesto -Katara carraspeó.- Ah, y la princesita.
- Me alegra mucho escuchar eso -las miro desde su hombro con una sonrisa y un pequeño sonrojo apareció cuando dio un pequeño vistazo a Toph. Esto a la maestra agua no se le pasó de largo.
Luego de unos minutos de recorrer la fábrica y de charlar, se despidieron del chico quien se despidió alegremente con la mano cuando la maestra tierra se marchó. Katara sonrió divertida ante esto, mientras se adentraban en los pasillos de los comerciantes. La calidad de vida de estos, había mejorado notablemente luego del incidente con la fascista maestra tierra y su hija.
Las demás personas de las tres naciones se interesaron al enterarse que el Avatar estaba en esa pequeña cuidad (que Sokka aún buscaba un nombre, ya que siempre se reían de sus ideas) con el objetivo de mejorarla y tener una convivencia sana, mientras la industrialización tomaba carrera.
Katara sabía de ante mano que aún a Aang le costaba todo este cambio. No lo culpaba, también estaba pasando por lo mismo, pero ella entendió que era necesario el cambio, que era necesario la unión de las naciones, de culturas. Porque sino, ambos no podrían estar juntos, tendrían que estar separados. Cada uno a su nación, cada uno encerrado en su propia cultura.
La oji-azul negó con la cabeza para sacar ese pensamiento feo de estar separados. Una joven de la edad más o menos de Katara pasó a su derecha y la miró mal. Ella se lo devolvió, ya que conocía bastante bien esa mirada. Era la que venía cargando desde que empezó a salir con Aang.
- Vamos, dime que te molesta dulzura.
Katara miró desconcertada a Toph. A veces odiaba que ella sea tan directa y tranquila a la hora de burlarse o sacar un tema para molestarla.
- ¿Disculpa?
- ¿Acaso sos sorda y no me entere? -pregunto con sarcasmo.- Te estoy diciendo que es lo que te molesta desde la fiesta de Ba Sing Se.
Ante esto, Katara se removió un poco incómoda. Era lo último que quería escuchar desde ese incidente. Lo único que quería en estos días es olvidar ese acontecimiento. Sabia que era totalmente inútil mentirle a Toph, a la mejor en detectar mentiras, pero no perdía nada con intentarlo.
- No pasó nada, solo imaginaciones tuya -dijo sin más levantando el mentón y apuntando el paso. Toph golpeó el piso y una pared de tierra impactó en la frente de Katara.- ¡Toph! -la pared desapareció y ella se frotó su frente roja.- ¡Eso no era necesario!
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Avatar: "El Regreso"
AdventureAzula no se va a quedar de brazos cruzados mientras su hermano es el señor del fuego. Ella va a tirar sus cartas que estuvo guardando los últimos años bajo la manga. Y el mundo de Katata se pone al revés. (...) Luego del comic "La busqueda" y "La br...
