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Hey, comenten para el próximo cap c:*

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Había pasado aproximadamente dos semanas en las cuales Yoongi tenía que soportar la presencia de Jimin a todos los lugares que iba. También habían pasado dos semanas desde que no se embriagaba ni tenía sexo con nadie.

Eso era el mismo infierno para él. No podía hacer absolutamente nada sin pedirle permiso al pelirrojo y, si este le decía que no, entonces era no. Por suerte para él, no le había vuelto a levantar la voz al mayor. Debía admitir que le daba miedo pasarse de listo con Jimin.

Yoongi caminó por los pasillos de la compañía, los cuales estaban iluminados por la luz del sol que entraba por todos los ventanales del lugar, pero él no estaba solo. Era claro, Jimin estaba detrás de él, siguiéndole el paso.

Desde que su padre había contratado a Jimin, Yoongi no sabía lo que era la libertad y ya se estaba empezando a cansar de eso.

Necesitaba beber, sentir el licor en su garganta, bailar, embriagarse y acostarse con alguna mujer. Necesitaba divertirse y, con Jimin a su lado, no podía hacerlo.

Jimin se adelantó un poco para poder abrirle la puerta al menor, que simplemente entró sin agradecer el acto.

Con el ceño fruncido por la frustración, se sentó en la silla de alto cargo y suspiró con pesadez.

—Estoy cansado de este circo —habló Yoongi—. Quiero beber —miró al mayor.

Jimin organizó su traje y levantó una ceja al escuchar hablar al pálido.

—Joven Min, está hablando como si eso fuera algo esencial —Jimin se sentó en la silla frente a él, con su rostro neutro y sin expresión alguna.

—Lo es para mí —Yoongi cruzó sus brazos y, sin notarlo, hizo un pequeño puchero con sus lindos labios.

—Ya hemos hablado de eso, Min. No puede asistir a ninguna fiesta o reunión que no sea familiar. Órdenes de su padre.

Yoongi miró el rostro de Jimin y notó una expresión que lo hacía verse más atractivo de lo que ya era. Yoongi no era gay, pero debía admitir que Park Jimin estaba más que bueno. Era obvio, un hombre como él no se veía todos los días.

Jimin levantó una ceja al ver que la mirada del menor seguía fija en él y este, al percatarse, la retiró de inmediato, logrando sentirse avergonzado.

Mierda, qué incómodo, pensó Yoongi al sentir sus mejillas arder. Se estaba perdiendo del buen camino. ¿En serio había dicho que Jimin estaba bueno? ¿Qué le estaba pasando? Se estaba enloqueciendo por completo.

Necesitaba ir a un bar y follar con una chica antes de que perdiera la cordura y le empezaran a gustar los hombres.

Yoongi negó rápidamente al escuchar su propio pensamiento. Jamás le gustarían los hombres. Jamás.

Un Buen CEO ; JimsuHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora