Décimo quinto

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Del amigo perdido, a punto de ser encontrado:

 

Plantaron sus huesos, como los del resto.

Se pusieron de rodillas y juntaron sus manos.

Años más tarde, ella se convierte en un árbol.

Y flores caen de lo alto cuando vuelve a hacerse Marzo.

 

Y ella me susurra, ahora que está por unírseme:

 

“He escuchado que hay todo un mundo del otro lado.

Cuando se logra regresar de donde se ha oscultado.

Nadie me dijo que hay flores que se alimentan del temor

Que  caen constantemente y se hunden bajo los zapatos”.

 

Pero ahora que me entiende, puedo decirle:

 

“Así, amiga mía, si miras de cerca ahora encontrarás

El amor que florece desde muy dentro y mantiene tus flores sobre tus pechos

Y  es tanta la dulzura la que te pertenecía cuando estabas viva…

Que para el alma de esta florista, la guerra que viviste, ahora te traerá vida”.

 

Y serás eterna, amiga.

Serás sempiterna.

Y no tendrás miedo.

Porque este es el verdadero sueño.

  

El sueño de todos los que somos perennes.

Lo hicimos tan bien...

Sufrimos, pero aguantamos.

Lo hicimos muy bien.

PerenneDonde viven las historias. Descúbrelo ahora