Capítulo 32

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POVJean

-- Oigan podrían hacer eso en la habitación --escucho la voz rasposa de Adrian y me separo de Jess-- puedo escuchar como su saliva va de un lado a otro --continua. Sonrío viendo como los tres están tirados en el suelo. Marcos y Sebastian ya se encuentran dormidos uno sobre el otro y Adrian esta junto a ellos con un bazo sobre su rostro.

Ruedo los ojos y vuelvo mi vista hacia Jess.

-- Ven, no quiero que enfermes --tomo su mano para dirigirnos hacia mi cuarto.

-- ¿Y nosotros que? --vuelvo a escuchar a Adrian-- Por lo menos traenos una manta --se queja. Me río y Jess a mi lado también sonríe.

Dejo a Jess sentada en la cama y rápidamente busco unas mantas y unas almohadas escuchando de lejos a Adrian gritar algo sobre lo mal amigo y anfitrión que soy.

Vuelvo hasta la sala y les largo las mantas. No me molesto en llegar hasta ellos la verdad. Una ves que se deja de quejar respiro y doy la vuelta hasta mi cuarto nuevamente.

-- Jess, porque viniste hasta aquí, te podría haber pasado algo y ademas esta lloviendo --la regaño buscando ropa seca y toallas. Me giro con las cosas en las manos hasta ella.

-- Como querías que pudiera dormir después de lo que me contaste --habla y absorbe su nariz. Toco su cara para darle calor.

-- Eso no es una escusa --me quejo y empiezo a sacar la ropa mojada-- ¿Solo viniste en pijama? --sonrío.

-- Si --desvia sus ojos de los mios sonrojada.

Mi sonrisa crece y dejo la remera de su pijama a un lado dejándola en sujetador. Trago fuerte y voy por los pantalones. Una vez que se encuentra en ropa interior, aclaro la garganta y paso mis manos por la fría piel de sus brazos.

-- Estas calentito --susurra viéndome a los ojos.

-- Puedes tomar una ducha para calentarte --corro un mechón de su cabello.

No despego mis ojos de los suyos. Entre abre los labios y mi vista viaja hacia allí. Lo único que quiero es devorarla, pero también sus facciones tiernas junto con su nariz roja me incitan a cuidarla y tenerla entre mis brazos toda la vida. Esas sensaciones que solo Jesica causa en mi, son las que me hacen amarla como la amo.

Es una mujer tierna pero a la vez fatal. Paso el dorso de mi mano por su mejilla y ella cierra sus ojos disfrutando la caricia. Siento como se aferra a mi cintura y los dos nos perdemos en las sensaciones que causamos el uno en el otro. Me inclino un poco y sin lograr detenerme un segundo mas apreso sus labios con los mios.

Muerdo su labio e introduzco mi legua cuando abre mas su boca. La devoro con hambre, como si fuera lo único que necesito para vivir.

Nuestras lenguas chocan y mis manos viajan a su cintura para apretarla a mi cuerpo. Posa sus manos detrás de mi cabeza y vuelve mas intenso el beso. Mis manos se pasean por su cuerpo acariciando su piel hasta llegar a su trasero, el cual aprieto haciéndola chocar contra mi sexo.

Gime alto y no dejo de besarla. De un salto sus piernas se enredan en mi cuerpo y camino con ella hasta la ducha. Me despego un segundo para dejarla sobre el suelo del baño y respirar mientras abro el grifo del agua caliente.

-- Nos bañamos? --no me responde, solo se acerca y vuelve a unir mis labios con los de ella.

Nos meto bajo el chorro de agua y dejo que nos empape el agua caliente. Suspira estremeciéndose por el contacto del agua en su piel fría y separa nuestras bocas para recuperar el aire. Sus manos se pasean por mi pecho y se relame los labios observando el camino de sus manos por mi cuerpo.

¿Sigo Siendo Tuya? © {LIBRO II}Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora