Capítulo 42

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POVJess

Mierda. El dolor en mi cabeza es insoportable, respiro profundo y aprieto con fuerza mis ojos al sentir una fuerte punzada. Trato de incorporarme y hago una mueca cuando la aguja en mi brazo pellizca mi piel.

-- Jess no te muevas, te harás daño --Jean trata de recostarme nuevamente como estaba antes-- llamare al doctor pero no te muevas ¿si? --asiento rendida y sale de la habitación.

Los recuerdos de lo que paso llegan a mi cabeza rápidamente y jadeo al sentir el dolor en ella. Mi boca se siente seca y ansío un trago de agua.

Recuerdo a ver salido del ascensor deprimida y enojada conmigo misma por como habían acabado las cosas esa noche. Las lágrimas caían por mi rostro y antes de que pudiera siquiera introducir la llave de mi apartamento, sentí como golpeaban fuertemente mi cabeza, caí al suelo y vi a la persona que me había golpeado.

Maldigo al sentir nuevamente aquel dolor intenso, trato de recordar un poco mas a pesar del dolor, aquella persona se acerco a mi y luche para que no me tocara, lo que provocó que desgarrara mi ropa. Y en un momento sin darme cuenta se levanto y me pateo tan fuerte que me hizo caer por las escaleras de servicio.

Suspiro a darme cuenta que esos son los pocos recuerdos que tengo de lo que paso, todo es demasiado confuso. Cierro los ojos y los vuelvo a abrir cuando entra alguien a la habitación.

Muevo despacio mi cabeza para ver quien es. Jean aparece y detrás de el un doctor.

-- Hola Jesica.

Respiro lento y observo al hombre de cabello blanco que me saluda, acomoda sus lentes y levanta una ceja en mi dirección.

-- Sufriste un fuerte golpe en la cabeza, unos minutos mas de retraso que hubieran pasado y no estarías aquí jovencita --aquel tono de padre regañador me saca una pequeña sonrisa. Jean se tensa ante las palabras del doctor.

Me sorprendo cuando mi madre entra a trompicones preguntando por mi. ¿Que hace mi madre aquí? Observo a Jean y el me regala una sonrisa nerviosa.

-- Oh amor ¿como te sientes? --pregunta y acaricia mi rostro. No quería que mi madre viajara hasta aquí y menos por esta tontería.

-- Bien mamá, ¿que haces aquí?

Frunce el ceño sin apartar sus manos de mi rostro.

-- ¿Como que que hago aquí? --habla cambiando su tono dulce por uno enojado-- Casi te matan Jesica, ¿crees que esto es un juego? --la seriedad de sus palabras me avergüenzan por que se que tiene razón.

-- Tienes razón, solo no quería...que te preocuparas --aun me cuesta hablar, el aire me falta y tengo que tragar grandes bocanadas de aire.

-- Siempre me preocupo por ti --su tono vuelve a ser dulce pero rápidamente comienza a llorar.

-- Oye mamá --pongo todo mi esfuerzo y tomo su mano-- no llores, estoy bien, mirame.

-- Solo no vuelvas a decir algo así --sorbe por su nariz-- Eres mi vida Jesica, si te pasa algo yo...me muero --hipa y mis ojos se llenan de lágrimas.

-- Esta bien lo siento --veo que entra James que hasta este momento lo había visto y toma dulcemente a mi madre.

-- Tranquila amor, ella esta bien --James me sonríe y yo le sonrió de vuelta agradecida de que este junto a mi madre.

Los dos se apartan un poco cuando el doctor revisa algunas cosas de las maquinas y el suero. No se en que momento Jean se fue de la habitación.

-- Estaré viniendo cada media hora para ver como vas, te haré unos análisis mas, pronto te sentirás mas fuerte, solo es cuestión de tiempo ¿si? --el doctor habla y asiento-- Te deje en el suero otra pequeña dosis para los dolores, descansa --sale de la habitación junto a mi madre y James. Mi madre no quiso dejarme sola pero el doctor con ayuda de James le explicaron y convencieron a mi madre de que tenia que descansar.

¿Sigo Siendo Tuya? © {LIBRO II}Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora